martes, 12 de noviembre de 2019

VAMOS A CALLEJEAR 8. CALLE DE LA TABLA.



 Terminamos el recorrido de la visita en la calle de la Tabla, que toma el nombre porque desembocaba en una de las tablas más profundas que tenía el río Ruecas a su paso por Madrigalejo: la tabla Caballona. Y como Tabla Caballona se conocía desde antiguo a esta vía, donde habitaban 15 familias en 1829 y 35, a mediados del siglo XIX.



El 22 de febrero de 1930, la Corporación municipal decidió por unanimidad poner el nombre de “Custodio Romero” a la calle de la Tabla, en agradecimiento a la persona que, desde Madrid, había intervenido directamente en la gestión de las obras de las vías públicas que se estaban proyectando por entonces en Madrigalejo. Eran las obras del ferrocarril, caminos vecinales y la carretera, en las que estaba incluido el puente sobre el Ruecas. Durante escaso tiempo llevó este nombre la calle, pues al llegar la II República, recuperó el secular de la Tabla.

Cuando se construyó el puente, allá por 1930, la calle de la Tabla se convirtió en la vía principal de entrada a la localidad, desbancando a la calle del Río. Pero al principio, la calle no contaba con la anchura suficiente para el tránsito que comenzaba a tener, por lo que fue necesario realizar algunas modificaciones. Una de ellas fue construir una rampa de acceso desde la calle hasta el puente, obra que fue aprobada por el Ministerio de Obras Públicas en 1933. Otras reformas fueron ensanchar la calle en su parte final y proceder a su alineación hasta la plaza, obras que se proyectaron en 1933 y que, para materializarse, fue necesario expropiar cinco fincas urbanas.

Mucho se podría contar de historias y anécdotas ocurridas en esta calle, que nos harían alargarnos demasiado. Pero no podemos dejar de contar la siguiente:
 En la calle de la Tabla se hallaba el comercio del Sr. Enrique. Era una tienda de aquellas en las que uno podría encontrar todo género de existencias. Cierta noche, cuando todo el mundo estaba dormido, visitaron la tienda los amigos de lo ajeno. Y sin saber cómo, porque nadie vio ni oyó nada, al día siguiente, se encontraron el comercio totalmente vacío. 

Pero volvamos nuestra mirada a la tabla Caballona. Ocupaba el lugar donde hoy se alza el puente y, tras cuya construcción, pasó de tabla profunda a humilde chorrera y, posteriormente, a lo que hoy podemos contemplar, un cauce repleto de maleza. Sin embargo, la Caballona fue en su tiempo una tabla de gran riqueza. La pesca en ella estaba vedada todo el año, porque era reserva piscícola del Ruecas. Solo un día se les permitía a los pescadores profesionales pescar en ella, la víspera de la Feria.
Y en las profundidades de la tabla Caballona, nos decían de niños, habitaba un personaje singular, un pez mulo, dispuesto a comerse a los que se aproximaran a ella. Por transferencia, y con la misma finalidad, todos los pozos del pueblo tuvieron su propio pez mulo, pero nunca pudimos verlo ni saber con certeza qué figura tenía. Esto…hasta que Jonatan Carranza nos ha mostrado su interpretación personal del mulo que, sin duda, nos ayudará a mantenerlo en la memoria.

Pez Mulo.
Obra de Jonatan Carranza.

No queremos dejar de hablar del Lagar de San Jerónimo, o Bodega del Sr. Curro Broncano o del Sr. Sebastián Rubio, pues así era conocido un edificio de gran antigüedad que desapareció con las recientes obras del encauzamiento del río. Estaba situado en la misma curva de la carretera. Aquella construcción era la bodega que tenía el Monasterio de Guadalupe en Madrigalejo, una magnífica nave con capacidad para más de 50 conos, algunos de los cuales hacían 500 arrobas. En su fachada tenía una hornacina que cobijaba a la imagen de San Jerónimo, por lo que más que una bodega, en el exterior daba la sensación de ser una ermita.

Y nos despedimos con una estampa de las que era frecuente encontrar, en unos tiempos no muy lejanos por la ribera del río, y que ha servido de inspiración a Pedro Almodóvar para rodar una secuencia de su última película, Dolor y Gloria.


Última escena: Las Lavanderas (Alba Blázquez, Paqui Serrano, Belén Manzanedo) con las incursiones de un ranero (Juan Antonio Carrero), un vinatero (José Luis Sojo) y una madre con sus hijos (Sherezade Sojo con los niños Pablo y Daniela).
-Ranero.- ¡Buenos días, lavanderas!
-Lavanderas 1, 2 y 3.- ¡Buenos días, tío Ranero!
-Ranero.- ¡Buenos cestos de ropa tenéis hoy pa lavar!.
-Lavandera 1.- La de toa la semana, que no es moco de pavo.
-Lavandera 2.- ¿Qué? ¿Ya va usted a la tarea? ¿No le quedarán unas dos docenas de ranas pa venderme?
-Ranero.- Recién limpias están y enristrás en las juncias.  Anoche estuve con el carburo cazándolas y no se dio mal la cosa. Ya está mi María prepará con el baño pa salir a venderlas.   
-Lavandera 2.- A ver si tengo suerte y le quean algunas pa cuando me recoja.
-Lavandera 3.- ¿Pos no has puesto el esquero en la chorrera?
-Lavandera 2.- Y bien untao con migas de pan, pa que entren muchos peces… pero somos tantas bocas a comer…
-Ranero.- ¡Bueno, con Dios! Me voy a la faena. Ahí os dejo con el tío Perico (sale de la escena)
-Lavandera 1, 2 y 3.- ¡Con Dios!
-Lavandera 1.- ¡Buenos días tío Perico! ¿Ya va usted pa la bodega?
-Tío Perico.- ¡Buenos día nos dé Dios! Allá voy, a mecer los conos, y pa lo que se tercie… (Sale de la escena)
-Lavandera 3.- Ca uno a su tarea y nosotras, a la nuestra…
-Lavandera 1.- Venga lavar, lavar y refregar… Mojamos la prenda, la ponemos en el batiero, la frotamos con el jabón y a restregarla bien…
-Lavandera 2.- ¡Cuidao con tanto restregar, a ver si te la vas a cargar…!
-Lavandera 1.- Si es delicá…, se hace con mimo, pero, pa quitar los palominos destos calzones, no hay más narices que refregar. ¡Menos mal que ogaño el jabón m´ha salío con mucha fuerza y da gusto enjabonar!
¿Cómo pue ser que, con el aceite tan sucio que usé pa hacer el jabón, quede la ropa tan limpia?
-Lavandera 3.- Es la sosa, que se lo come to. Y bien enjaboná, ponemos la ropa al verde, pa que se soleé, y como si fuera un milagro lo limpia que quea.
-Lavandera 2.- Yo ya m´he acurao ese sitio (señalando a un punto determinado) pa verdear mi ropa, porque esta semana la traigo minina… ¡Cómo pueen emporcarse tanto esas criaturas!
-Lavandera 1.- ¡Cómo no se van a barrear esos pequeños diablillos…, como el que viene por ahí! (Y dirigiéndose a la madre y al hijo que entran en escena) ¿Dónde van por aquí la madre y el hijo?
-Madre.- Allí un poco más abajo, a ver si estos niños se dan un buen remojón; que se refresquen, porque mirad que hace calor…
-Lavandera 2.- Pablo, Daniela, ni os asoméis a la tabla caballona, no vaya a ser que salga el pez mulo…
-Daniela.- ¿Qué es el pez mulo?
-Lavandera 2.- (Con entonación para darle miedo) En lo más hondo de la tabla caballona, habita el pez mulo… Y a los niños que no se portan bien… Se los traga… como si fueran pececinos.
-Pablo.- ¡Ah! A mí no me hace na…, porque yo soy mu bueno y me lo como to.
-Madre.- Bueno, bueno, que haces más d´una trastás…
-Pablo.- Pero siempre es sin querer… porque no me doy cuenta
-Lavandera 1.- ¡Anda que le vas a callar…! que disfrutéis del baño.
-Madre y niños.- ¡Adiós!
-Lavanderas 1, 2 y 3.- ¡Con Dios!
-Lavandera 3.- Vamos a seguir con la faena… que la ropa ya tiene que estar bien soleá.
-Lavandera 1.- Sí, y una vez bien aclará, lo limpita que va a quear.
-Lavandera 2.- Y en esa junquera o en los jaramagos aquellos, la tendemos.
-Lavandera 3.- Con este calor, cuando nos vayamos, la ropa, casi seca nos la llevamos.
-Lavandera 1.- ¡Qué gusto da venir a lavar al río en verano! Meter las manos en el agua y salpicarnos con ella pa refrescarnos.
-Lavandera 2.- Y qué pereza en el invierno, con tanto frío. Se quean las manos congelás.
-Lavandera 3.-  Un día de ogaño, rompí el carámbano al poner el batiero. ¡Cómo estaría de fría la condená!
-Lavandera 1.- (Levantándose) ¿Qué? ¿Os quea mucho?
-Lavandera 2.- Este es el último pingo, y termino.
-Lavandera 3.- (Levantándose) Sí, ya es hora de irse pa casa, pero antes vamos a la chorrera a recoger los esqueros.
 -Lavandera 2.- (Levantándose) A ver si me pueo apañar pa cena con los peces que hayan caío y las ranas del tío Ranero.
-Lavandera 1.- ¡Vamos a por ellos! (y salen las tres de la escena)

Y nos despedimos cantando la Jota de las lavanderas:

Ya vienen las lavanderas
con el batidero en mano,
para lavar en el río
la ropa con desparpajo. (Bis)

Refriega, refriega
la ropa en el Ruecas,
que si no refriegas
la mancha se queda.
La mancha se queda
si no la refriegas
y bien limpia queda
si bien la refriegas.

Lavamos los calzoncillos
y las prendas más preciadas,
las sayas y pantalones
de todos los de la casa (Bis).

Refriega, refriega
la ropa en el Ruecas,
que si no refriegas
la mancha se queda.
La mancha se queda
si no la refriegas
y bien limpia queda
si bien la refriegas.

Ya se van las lavanderas
y se despiden de ustedes,
si la función ha gustado,
vuelvan al año que viene (Bis).

Refriega, refriega
la ropa en el Ruecas,
que si no refriegas
la mancha se queda.
La mancha se queda
si no la refriegas
y bien limpia queda
si bien la refriegas.

Con esta entrega terminamos de exponer lo que fue la segunda edición de “Vamos a Callejear”, pero los organizadores -Asociación Cultural Fernando el Católico y Oficina de Turismo-, no quieren despedirse sin antes destacar que el éxito de esta visita ha sido posible:
En primer lugar, por la cantidad de vecinos que han participado en esta actividad. Sin ellos no se hubiera podido llevar a cabo. Porque esta forma de participar es de las que hacen pueblo, ya que había voluntarios de todas las edades y de distintas asociaciones trabajando en común y con ilusión. Porque ha habido personas y colectivos que han puesto medios, conocimiento y arte. Y. por supuesto, un público entregado, disfrutando de todo lo que fuimos contando, ayudando a salvar situaciones difíciles, con la naturalidad de ponerse en el pellejo de quién estaba actuando, y mostrando su paciencia si, desde su posición, no pudieran ver las escenas.

Por todo ello, queremos mostrar nuestra agradecimiento:
A Alba Blázquez, que ha dirigido y organizado las escenificaciones.
A los actores: Dolores Escobar, Alfonso Cuadrado, Francisco Carranza, Magdalena Rodríguez, Rosi Arias, Guillermo Ramos, M. José Calderón, Juan Antonio Carrero, Alba Blázquez, Belén Manzanedo, Paqui Serrano, José Luis Sojo, Sherezade Sojo y los niños Daniela y Pablo. Todos ellos dieron vida a personajes de otros tiempos, desde romanos a vecinos del siglo pasado.
A las narradoras: Candi Ciudad, Satur Ciudad, Toni Loro y Guadalupe Rodríguez.
A Jonatan Carranza que ha hecho posible que visualicemos el Pez Mulo a través de su obra.
A Marisi Moreno, que hizo de apuntadora.
A la Asociación de Amas de Casa, que nos sorprendieron con unas gustosas galletas de coco y sus voces para la Jota de las Lavanderas.
A quienes nos abrieron sus casas para enchufar corriente eléctrica o se ofrecieron a ello: Peña Senderista, Eufemia Velarde, Juan Carlos Sánchez, Gloria Ramos, Cati Cerrato, José Moreno, D. Elías y Antonio Durán.
A quienes nos han aportado su experiencia y sus recuerdos: Ramona Velarde, Juan Moreno, Santi Sánchez García, Antoñita Mateos y Paca Mateos.
Al Ayuntamiento, que ha puesto los medios que necesitábamos y han contribuido a la financiación de los medios audiovisuales, junto con la Asociación Cultural Fernando el Católico
 A la Policía Local y a Protección Civil, que despejaron el tráfico en las calles que íbamos a ocupar.
A todas las personas que, a lo largo de los años nos han referido sus recuerdos a través de la "Memoria Vivida" de la Asociación Cultural Fernando el Católico.
A todas las personas que nos acompañaron en la visita guiada de "Vamos a Callejear", pues son la razón de ser de la actividad.
Y si alguien no aparece en los agradecimientos y debiera de estar, pedimos disculpas, la omisión no ha sido voluntaria.
Los datos han sido recopilados del libro de L. Rodríguez Amores "Crónicas Lugareñas. Madrigalejo", del Archivo Municipal y del recuerdo de nuestros paisanos. La redacción de los textos son obra de Antonia Loro y Guadalupe Rodríguez.

Ha sido un placer poder llegar con nuestro mensaje a todos vosotros. Esa era nuestra intención.