La figura de
fray Juan Ruiz de San Agustín es totalmente desconocida en Madrigalejo, de
donde era natural. Su obra es tan importante que, dos de sus edificios forman
parte de la ciudad histórica de Vigan (Filipinas), declarada Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO en 1999. Para divulgar su figura, comparto un extracto
de la comunicación presentada en Esparragosa de la Serena, con la biografía de
este agustino recoleto que fue obispo de Nueva Segovia.
Juan García Ruiz, hijo de Juan García Ruiz y de María Corrala, nació en Madrigalejo, el 6 de junio de 1728. Con 16 años, ingresó en el convento de Agustinos Recoletos de la cercana localidad de Santa Cruz de la Sierra, que se encontraba a tan solo 7 leguas de su casa, donde tomó el hábito en 1744[1]. A partir de ese momento pasó a llamarse fray Juan Ruiz de San Agustín. Profesó los votos de pobreza, castidad y obediencia en el convento de Copacabana en Madrid; volvió al convento de Santa Cruz, y desde aquí emprendió el gran viaje de su vida hacia Filipinas. Este viaje comenzó en febrero de 1749, embarcando en el puerto de Cádiz.
Desde que salió de Cádiz hasta su llegada a Filipinas, fray Juan Ruiz tardó tres años y ocho meses, un tiempo que bien supo aprovecharlo en su formación. Durante la travesía por el Atlántico, se dedicó a estudiar para recibir las Órdenes Mayores y así fue ordenado sacerdote en Ciudad de México, donde hizo una parada técnica de unos tres años. Llegó a Filipinas en octubre de 1752, con 24 años.
Para poner las cosas en su contexto, es necesario destacar la importancia que tuvieron las órdenes religiosas en la organización y funcionamiento de las Islas Filipinas durante la presencia española en aquel archipiélago. Dada la carencia de funcionarios en el Filipinas, los misioneros se convirtieron en los representantes de la administración allí donde se encontraban. Por esta razón, aparte de su misión evangelizadora, también se encargaron de fiscalizar, informar, revisar los cargos municipales y controlar su conducta, velar por la administración de justicia, supervisar censos y tributos, así como servir de interlocutores e intérpretes entre las autoridades y la población aborigen. Y por supuesto, también asumieron labores sanitarias y asistenciales, así como la educación, la organización y dirección de edificios, caminos y obras públicas, entre muchas otras cosas más.[2]
Su primera etapa en Filipinas
Recién llegado a Manila, fray Juan Ruiz de San Agustín estuvo en la Casa Madre recoleta de Intramuros unos dos meses y, enseguida, le destinaron a la provincia de Bataán, donde aprendió tagalo en muy poco tiempo. Al año siguiente, en 1753, fue nombrado viceprior en Bongabón[3], en la zona central de la isla de Luzón. Pero cuando apenas se había instalado en el nuevo destino, se produjo un asalto de piratas moros al poblado y a la parroquia[4].
Fray Juan logró
huir y se refugió en el monte, donde pasó muchas penalidades y sufrimientos,
especialmente por la falta de alimento, que le provocó una gran desnutrición. Además,
le afectaron unas fiebres que pusieron en gran riesgo su vida. Logró salir
adelante gracias a la ayuda y cuidado de un nativo, que, cuando pudo, lo sacó
de aquella zona y le trasladó a Calapán, en la isla de Mindoro, donde había
mejores recursos y condiciones para poder recuperarse. Pero hasta aquí también
llegó el peligro de los piratas moros y, de nuevo, se vio obligado a retirarse
a Batangas, donde fue acogido y atendido en el Convento de los Agustinos
Calzados hasta su total recuperación.
En 1755, regresó a Calapán como prior y vicario provincial de Mindoro; aquí ejerció su ministerio hasta que, en el 58, fue nombrado consejero provincial y se trasladó al Convento de San Nicolás Intramuros en Manila, la Casa Madre recoleta en Filipinas. Posteriormente, en 1761, fue elegido prior del Puerto de Cavite.[5]
Entre México y Filipinas
Al año siguiente, fue elegido superior de la Casa de Reposo u Hospicio de Ciudad de México, por lo que se embarcó en el “Galeón de Manila” rumbo a Nuevo México. Durante la travesía, se encontraron con una climatología adversa y una fuerte tormenta, que provocó importantes daños en la nave, y el capitán decidió regresar a Manila. Pero el galeón fue interceptado por una nave británica e hizo prisioneros a sus pasajeros, pues acababa de comenzar la guerra Anglo Española y los ingleses habían tomado la ciudad de Manila, hacia donde llevaron a los cautivos. Por tanto, fray Juan Ruiz volvió a Filipinas como prisionero sin haber podido llegar a su destino en México.
El Tratado de
París puso fin a la Guerra de los Siete años y Filipinas volvió a manos
españolas. Fray Juan Ruiz de San Agustín recobró la libertad y fue nombrado
prior de San Nicolás de Manila y, poco después, del Convento de San Sebastián.
Por segunda vez, le llegó el nombramiento de superior del Hospicio de Ciudad de
México, y embarcó de nuevo hacia Nueva España en 1764.
No parece que fuera su destino dirigir el Hospicio de Ciudad de México, pues, aunque llegó a Acapulco sin contratiempos, durante la travesía, había fallecido el comisario y fray Juan Ruiz fue nombrado comisario suplente; por esta razón se vio obligado a viajar urgentemente a la Corte. Debía ser un personaje inquieto, pues, mientras estuvo en la Península, se dedicó a organizar una misión de agustinos recoletos para Filipinas y, con el primer grupo de misioneros, regresó al archipiélago asiático en 1769.
Segunda etapa en Filipinas
En su segunda etapa en Filipinas, pasó por diversos cargos en San Nicolás Intramuros de Manila. Llegó a ser elegido Provincial de la Orden. La Casa Madre había sufrido importantes desperfectos en un seísmo ocurrido en 1771 y fue necesario realizar en el convento unas obras de restauración muy considerables. Fray Juan Ruiz de San Agustín estuvo muy presente en estas obras, tanto cuando fue vicario provincial, como siendo el Provincial de la Orden.
Tras terminar
su trienio como Provincial, estuvo en Manila hasta que fue nombrado obispo de
Nueva Segovia, diócesis que tenía su sede en Vigan, la antigua Villa
Fernandina. Hasta allí se trasladó nada más conocer su nombramiento en 1782 y
se hizo cargo del gobierno de la diócesis antes, incluso, de ser consagrado como
obispo, pues su ordenación episcopal no tuvo lugar hasta 1786 en San Nicolás
Intramuros, en Manila.
La sede del
Obispado de Nueva Segovia había sido trasladada a Vigan apenas unos años antes
y, por tanto, la nueva sede necesitaba una residencia para el prelado y una
catedral. Así, nada más llegar a Vigan, fray Juan Ruiz emprendió la
construcción del palacio episcopal, con tanto ahínco, que las obras terminaron
antes de su consagración como obispo. Y cuando las arcas se recuperaron del
gran desembolso que había supuesto la construcción del palacio, emprendió la
construcción de la catedral, templo que estaría dedicado a la Conversión de San
Pablo Apóstol.
Construcción de la Catedral de Vigan
Sorprende la rapidez en la construcción de estos dos edificios monumentales. Tanta eficacia sólo puede ser explicada desde su valor simbólico, que implicó a toda la comunidad: la ciudad entera, mujeres y hombre, jóvenes y mayores, pueblo llano y clase dirigente, estuvieron comprometidos en tamaña empresa[6].
No existe
constancia de dónde sacó fray Juan Ruiz el modelo para la construcción de la
catedral de Vigan. Sin embargo, no podemos olvidar su recorrido vital por medio
mundo, desde la Península Ibérica al archipiélago filipino, pasando por México.
Además, hay que tener en cuenta que, en la ciudad de Vigan, existía un
importante asentamiento comercial chino. A ello habría que sumar la experiencia
que había adquirido estando a pie de obra, en Manila, en la reconstrucción el
Convento de San Nicolás Intramuros, que debió ser decisiva a la hora de idear
el nuevo templo.
Hay que tener
presente que se trataba de construir un edificio de nueva planta, cuyo destino
específico desde su concepción era ser una catedral y, en este afán, fray Juan
debió volcar todos sus conocimientos. Otra cosa más, el recoleto llevaba
viviendo en Filipinas la mayor parte de su vida, por lo que sabía por
experiencia que los terremotos sacudían con frecuencia esas tierras y que la
población vivía amenazada constantemente por los ataques de los moros piratas. Estas
circunstancias arrojaron, como resultado, un edificio monumental de estilo
Barroco, que no destaca en altura y le imprime cierto carácter achaparrado, con
buenos contrafuertes y escasez de vanos, para favorecer su defensa en caso de
peligro. Y aunque recuerde a las iglesias mexicanas y se dejara inspirar por el
edificio de San Nicolás Intramuros de Manila, también recoge elementos
europeos, filipinos y chinos, lo que convierte a la catedral de Vigan en un
edificio ecléctico y muy singular. La torre se encuentra separada varios metros
del templo y, en ella, se aprecian muchas similitudes con la que tenía la Casa
Madre en Intramuros, aunque con un cuerpo menos.[7]
Actualmente, la
catedral y el palacio forman parte del conjunto histórico de la ciudad de Vigan
que, por su originalidad, armonía, y buena conservación, mereció ser declarada,
en 1999, “Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO.[8]
A la vez de su
actividad constructora, fray Juan Ruiz de San Agustín también dejó abundante
documentación escrita en forma de pastorales y circulares, “de las que se dijo
eran modelo en su género por el espíritu que respiraban y el contenido
doctrinal”[9].
Fray Juan Ruiz siguió muy de cerca las obras de la catedral de Vigan, hasta el punto de que enfermó a causa de las humedades y de la inhalación de la cal. Esta enfermedad le llevó a la muerte, que tuvo lugar en el palacio episcopal el 2 de mayo de 1796, sin ver terminadas las obras. Su cuerpo está enterrado en la Catedral de Vigan.
Guadalupe Rodríguez Cerezo
BIBLIOGRAFÍA:
M. ANDRÉS MARTÍN y otros. Misioneros Extremeños
en Hispanoamérica y Filipinas. Diccionario biográfico y bibliográfico.
Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid, 1994 (pp. 302-303)
F. CILLÁN CILLÁN, J. ESTEBAN ORTEGA, J.A. RAMOS RUBIO y O. SAN MACARIO
SÁNCHEZ. La montaña sagrada. Historia de dos pueblos: Puerto de Santa Cruz y
Santa Cruz de la Sierra. Diputación de Cáceres. Cáceres, 2020. (pp. 276 y
322)
G.
OCHOA OAR: Historia General de la Orden de Agustinos Recoletos VIII:
1755-1796 (Zaragoza 1918) (pp. 610-615)
P.
PANEDAS GALINDO: “Iglesias recoletas hoy en Filipinas”. Recollectio:
annuarium augustinianum. Nº 31-32.
L.
RODRÍGUEZ AMORES. Crónica Lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A.
Badajoz, 2008. (pp. 321-323)
WEBGRAFÍA:
https://agustinosrecoletos.org/actualidad/15378/y-la-recoleccion-nacio-en-torno-a-una-hoguera
http://caminosdecultura.blogspot.com/2011/03/convento-de-los-agustinos-en-santa-cruz.html
https://sge.org/publicaciones/numero-de-boletin/boletin-61/las-ordenes-religiosas-en-filipinas/
https://www.agustinosrecoletos.org/reportaje/9/intramuros-de-manila-la-casa-madre-durante-337-anos
https://es.wikipedia.org/wiki/Sant%C3%ADsima_Trinidad_(1750)
https://agustinosrecoletos.org/actualidad/9505/memoria-historica-para-los-recoletos-en-manila
https://agustinosrecoletos.org/reportaje/9/pag-148/7-bonus-algunos-moradores-insignes-de-intramuros
https://hmong.es/wiki/Archdiocese_of_Nueva_Segovia
https://agustinosrecoletos.org/old/es/reportajes.php?carpeta=200705&reportaje=filipinas&id=04l
https://www.inclusion.gob.es/cartaespana/es/noticias/Noticia_0150.htm
https://dbe.rah.es/biografias/34127/juan-de-chaves-y-mendoza
FUENTES:
-Archivo Parroquial de
Madrigalejo. Libros de Matrimonio y de Defunción.
[2]Ibidem.
[3]Ibidem, y M. ANDRÉS MARTÍN
y otros. Misioneros Extremeños en Hispanoamérica y Filipinas. … Op.cit.
(p. 302) / L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas. Madrigalejo …
Op.cit. (p. 322).
[4]https://agustinosrecoletos.org/library/126-colaboradores/127-emmanuel-luis-a-romanillos/1611-vigan-bishop-juan-garcia-ruiz-de-san-agustin.pdf
[5]https://agustinosrecoletos.org/library/126-colaboradores/127-emmanuel-luis-a-romanillos/1611-vigan-bishop-juan-garcia-ruiz-de-san-agustin.pdf
[6]https://agustinosrecoletos.org/library/126-colaboradores/127-emmanuel-luis-a-romanillos/1611-vigan-bishop-juan-garcia-ruiz-de-san-agustin.pdf
[7]Ibidem,
págs. 295-297. https://agustinosrecoletos.org/reportaje/9/pag-148/7-bonus-algunos-moradores-insignes-de-intramuros
https://agustinosrecoletos.org/old/es/reportajes.php?carpeta=200705&reportaje=filipinas&id=04l
https://www.inclusion.gob.es/cartaespana/es/noticias/Noticia_0150.htm
[8]https://agustinosrecoletos.org/reportaje/9/pag-148/7-bonus-algunos-moradores-insignes-de-intramuros
[9]M. ANDRÉS MARTÍN
y otros. Misioneros Extremeños en Hispanoamérica y Filipinas. … Op.cit. (p. 303)