sábado, 3 de febrero de 2024

CULTIVO DEL ARROZ. SITUACIÓN ACTUAL

 

Desde hace más de 60 años, el cultivo del arroz está presente en Madrigalejo. En los años 50 del siglo pasado, ya se realizaron los primeros ensayos de cultivo de arroz en nuestra localidad, en tierras comunales. Fue algo experimental y minoritario.

Cuando el agua de riego llegó hasta nuestros campos, repartida por las acequias que distribuía el canal de Orellana, buena parte de las tierras, antaño de secano, mudaron a cultivar productos de regadío. Uno de los nuevos cultivos que mejor se adaptó a nuestras tierras fue el del arroz, especialmente en las tierras del Sevellar. De esta forma, el cultivo del arroz ha sido esencial en la economía y en la vida de Madrigalejo en los últimos 60 años.

Cuadrilla plantando arroz. 
Primeros años de cultivo de arroz en Madrigalejo.

Sin embargo, en estos momentos, el cultivo del arroz se enfrenta a problemas que amenazan su futuro en nuestras tierras. Veamos cuáles son; primero con unos supuestos y, después, la realidad pura y dura:

SUPONGAMOS QUE cultivar arroz le costase al agricultor menos que el año pasado.

SUPONGAMOS QUE la campaña de arroz se hubiera desarrollado con normalidad y sin restricciones de agua por la sequía.

SUPONGAMOS QUE a los arroceros españoles/europeos no tuvieran limitado el uso de ciertos productos fitosanitarios que pudieran perjudicar a la salud y al medio ambiente. 

SUPONGAMOS QUE las importaciones de arroz de terceros países que entran en los puertos españoles/europeos cumplieran los mismos requisitos fitosanitarios y las normas laborales fueran similares a las nuestras.

SUPONGAMOS QUE el agricultor pudiera poner el precio a sus productos, contabilizando los costes de producción y añadiendo un beneficio por su trabajo.

SUPONGAMOS QUE no hubiera una ley de la cadena alimentaria que prohibiera vender a pérdidas un producto.

SUPONGAMOS QUE el precio del arroz en los supermercados hubiera descendido en el último año…


ENTONCES… estaría justificado que, al agricultor español se le pagara el precio del arroz de esta campaña más barato que el año anterior.


Sin embargo, la REALIDAD es la siguiente:


-1-El precio de los insumos ha subido, por lo que, al agricultor, le ha costado más dinero producir arroz este año que años anteriores.

-2-En España y en Europa, se ha sembrado mucho menos arroz en esta campaña a causa de la SEQUÍA y, por tanto, hay menos arroz disponible.

-3-Los arroceros españoles/europeos están limitados para usar ciertos productos para hacer frente a las plagas. Deben cumplir una serie de requisitos para que no puedan perjudicar a la salud del consumidor ni al medio ambiente. También pagan unos precios justos a sus trabajadores y unos seguros sociales.

-4-En los puertos españoles/europeos se importa arroz a terceros países que no cumplen las garantías sanitarias que se exigen a los cultivadores españoles/europeos; que no tienen los gastos sociales de salarios que los agricultores españoles/europeos, ni tienen en cuenta el medio ambiente. Todo este arroz entra en España y Europa a unos precios que hacen la competencia desleal a los arroceros españoles/europeos.

-5-El agricultor español no puede poner precio a sus productos. Se los imponen. Si no pasa por el aro, se come su producto.

-6-Además, hay una ley de la cadena alimentaria que debería velar por que los productos se vendan a un precio justo, pero…

-7-Y en los lineales de comercialización, en las estanterías de los supermercados, el arroz ha sido uno de los alimentos que más ha subido en la cesta de la compra del consumidor.


¿QUÉ JUSTIFICACIÓN hay para que, al arrocero, se le pague ahora mismo a un PRECIO INFERIOR al del PASADO AÑO?


Guadalupe Rodríguez Cerezo.


1 comentario:

  1. Muy real todo lo que has desgranado en tu articulo, hay que ser agricultor para ver y entender el problema tan enorme que tenemos, los precios de los productos son los mismos de hace una década, con las dichosas subvenciones tapan los ojos a todos los españoles que solo ven los millones que se reparten, que su mayoría no van al pequeño agricultor si no a los grandes terratenientes. No hay futuro y nuestros agricultores no tienen relevo, por tanto el campo y los pueblos se mueren

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