martes, 13 de junio de 2023

REPERCUSIONES, PARA MADRIGALEJO, DE LA VISITA DE FELIPE III A TRUJILLO

Los reyes, en sus desplazamientos, iban acompañados de un gran séquito, lo que suponía un gran quebradero de cabeza para los lugares donde hacían sus paradas. Aparte del boato y de las fiestas que se organizaban en honor del monarca, también había que dar alojamiento y comida a todo su acompañamiento. 

La profesora Mª. Ángeles Sánchez Rubio, en su blog Las llaves del arca, publicaba un post titulado “Banquetes imperiales en Madrigalejo”:

  http://lasllavesdelarca.blogspot.com/2023/03/

En él detallaba las viandas que el Concejo de la ciudad de Trujillo había enviado a Madrigalejo -por ser aldea de su jurisdicción- para agasajar a la emperatriz María de Austria, hermana de Felipe II, cuando pasó por aquí en abril de 1582, cuando viajaba a Lisboa, y en febrero de 1583, en el camino de vuelta. Entre los manjares que le hacen llegar a la emperatriz, llaman la atención los dulces y confituras.

 

Felipe III en Trujillo

36 años después, es la ciudad de Trujillo la que pide avituallamientos al Concejo de Madrigalejo para hacer frente a la visita que tiene anunciada del Rey Felipe III y a los gastos que ocasionaría todo su séquito. El monarca iba acompañado del príncipe heredero -el futuro Felipe IV- y su familia. Viajaban hacia Lisboa para que el príncipe Felipe fuese jurado heredero de reino de Portugal -recordemos que, desde 1580 y durante 60 años, Felipe II, Felipe III y Felipe IV fueron también reyes de Portugal-. La importancia del viaje puede dar una idea de la gran comitiva que iba acompañando a la familia real en su desplazamiento.

El monarca y su séquito llegó a Trujillo el 30 de abril de 1619, martes, y partió de allí el jueves 2 de mayo. Hubo un gran despliegue en la ciudad para agasajar a tan ilustre visitante y se celebraron grandes festejos en su honor.

 

Contribución del Concejo de Madrigalejo a la visita del Rey Felipe IV

El 14 de abril de 1619 se juntó el Concejo, Justicia y Regimiento del lugar de Madrigalejo en las casas del pósito, convocados a toque de campana tañida, para tratar el asunto del paso del Rey por la ciudad de Trujillo.

La junta debió considerarse de gran importancia, pues a ella acudieron hasta 25 vecinos -de las más concurridas-, además de los dos alcaldes ordinarios (Alonso Díaz Hidalgo y Diego Moreno), los dos regidores (Marcos Sánchez Mansilla y Hernando Alonso Herruz) y el escribano (Juan Gil Bermejo). Sí, era de gran importancia, porque suponía un gran problema para las arcas del concejo.

Para la inminente visita, la ciudad de Trujillo había hecho el repartimiento de lo que cada aldea de su alfoz debía aportar en previsión de los gastos que se generaría. Al lugar de Madrigalejo le había correspondido aportar lo siguiente:

-16 camas con dos colchones de lana, dos sábanas de lienzo, dos almohadas y una manta para cada una.

-30 fanegas de cebada.

-40 gallinas.

-200 huevos.

-6 fanegas de pan masado.

-Y 4 cargas de barbos.

Había que enviar todo ello un día de cada tres que estuviera el monarca en la ciudad, excepto las camas que, lógicamente, se mandaban una sola vez.

Este envío suponía una gran carga para las arcas concejiles, y así está escrito: “el concejo deste dicho lugar está pobre e imposibilitado para lo poder hacer y comprar los dichos bastimientos”. Se sigue diciendo que toda esta entrega costaba una gran cantidad de maravedíes y que, como los vecinos eran muy pobres y necesitados para hacer frente a los gastos de ese aprovisionamiento, acordaron entre los reunidos vender una parte de la dehesa del Añojalero -se entiende que lo que se vendía era la hierba y el pasto, pues las dehesas del común no podían enajenarse-, para el año en curso y para el invernadero venidero. Esta venta reportaría una cantidad aproximada de quinientos o seiscientos reales.

Además, acordaron que suplicarían a la Justicia de la ciudad que sobreseyera y quitase parte del repartimiento, amparándose en la visita que hizo el monarca a Guadalupe en 1618. Para hacer esta súplica, acordaron enviar a Trujillo a dos oficiales del Concejo. Y es que llovía sobre mojado, pues en la visita que el Rey Felipe III había hecho el año anterior a Guadalupe, se había requerido al concejo de Madrigalejo para que enviase “seis arrobas de peces, seis sacas de paja y trescientos huevos, bajo la pena de cien ducados de multa si no lo hacían[1]”.

Aparte de todo lo demás, hemos podido ver cómo los “peces de nuestro río Ruecas” no podían faltar en la mesa del séquito de los monarcas, en ninguna de las dos visitas que el rey Felipe III hizo a lugares cercanos de nuestro entorno, ni cuando estuvo en Guadalupe ni cuando llegó a la ciudad de Trujillo.

 

Por todo lo demás, parece que a los problemas económicos que ya debía tener el Concejo de Madrigalejo con sus gastos corrientes, tuvieron que soportar el desembolso de los gastos extraordinarios que pudieran surgir, como el ejemplo que hemos traído en esta pequeña reseña.


Guadalupe Rodríguez Cerezo

 

Bibliografía:

L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A. Badajoz, 2008.

Libro de Acuerdos, poderes y protocolos. Archivo Parroquial de Madrigalejo.

 

http://lasllavesdelarca.blogspot.com/2023/03/

 

https://digitalextremadura.com/P58374/


 

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