martes, 16 de junio de 2026

LA MUJER EN EL CALLEJERO DE MADRIGALEJO

El sábado 6 de junio de 2026, la Asociación de Cronistas Oficiales de Extremadura, ACROEX, celebró en Lobón las II Jornadas de Historia, Patrimonio y Crónicas Extremeñas y su Asamblea General. En este encuentro, los cronistas compartimos amistad y conocimiento, enriqueciéndonos mutuamente, pues llevamos hasta allí un trocito de las localidades a las que representamos. Para esta ocasión, mi aportación fue sobre La mujer en el callejero de Madrigalejo. Todos los trabajos, como actas de las Jornadas, serán publicadas en forma de libro próximamente, aunque ya se han publicado en forma online, pudiéndose consultar en el siguiente enlace:  https://www.calameo.com/read/007439392d490ea2e8f24

Cronistas Oficiales Extremeños en Lobón

La comunicación que presenté está dedicada a un grupo de mujeres que tienen el honor de dar nombre a algunas de las calles públicas de Madrigalejo. Entre las noventa vías que, aproximadamente, tiene nuestra localidad, tan sólo seis llevan nombre de mujer y, otra más, está dedicada al Ocho de marzo, fecha de la conmemoración del “Día internacional de la Mujer”. Cinco de esas vías, ya llevaban ese nombre con anterioridad a 1930. Se trata de las calles Luisa Fortuna, Catalina Arroyo, Lorenza Gallego, Carmen y Victoria. Las cinco mujeres eran naturales y vecinas de nuestra localidad. La sexta calle que da nombre a una mujer fue un homenaje, hacia los años 80 años del siglo pasado, a Doña Rosa Vellón Velasco.

 

LUISA FORTUNA

(En otra entrada de Luz de Candil, ya hemos tratado la figura de Dª Luisa Fortuna: https://luzdecandilmadrigalejo.blogspot.com/2022/08/luisa-fortuna.html ).


En la sesión de plenos del Ayuntamiento del 29 de mayo de 1921, se acordó, por unanimidad, que la calle que hasta entonces se conocía como “calle Mesones” pasase a llamarse de Doña Luisa Fortuna Gómez. El motivo de tal consideración fue en homenaje y como agradecimiento por haber llevado a efecto la terminación de los locales para Escuelas Públicas de ambos sexos que, desde hacía décadas, se habían iniciado y, cuyas obras, por falta de recursos, se estaban dilatando demasiado en el tiempo.


Comienzo de la calle Luisa Fortuna

Luisa Fortuna había nacido en 1839. Pertenecía a una familia acomodada. Se casó muy jovencita, a los 17 años, aunque el primero de sus hijos no nació hasta después de que haber cumplido los 30. Tuvo seis hijos y todos fallecieron a los pocos meses o años de vida; seguidamente también murió su marido, por lo que, a los 38 años, Luisa Fortuna quedó completamente sola. Tuvo una larga vida y falleció en 1923.


Calle Luisa Fortuna

A través de las actas de las sesiones de plenos del Ayuntamiento sabemos que contribuyó económicamente en mejoras y en la construcción de algunos lugares emblemáticos y significativos para el bien común del municipio, como es el caso del cementerio y de las escuelas.


Antiguas Escuelas Públicas en la calle Lorenza Gallego

Además de poner su nombre a una de las calles de la localidad, también se colocó una placa de mármol en el edificio de las escuelas que había contribuido a sufragar, donde todavía puede leerse:

HOMENAJE A

Dª LUISA FORTUNA GÓMEZ,

PROTECTORA DE LA INSTRUCCIÓN.

MADRIGALEJO 1º DE SEPTIEMBRE DE 1921.

 

CATALINA ARROYO

Catalina Arroyo ya tenía su propia calle, porque era de su propiedad. En 1925, la Corporación municipal se plantea que esa calle particular, que era conocida con el nombre de Catalina Arroyo, pase a ser de dominio público y, en la sesión de plenos del 5 de agosto, se acuerda ofrecer a su yerno, Fermín Cerezo Fortuna, la facultad de darle nombre, nombre que no mudó y siguió llamándose de Catalina Arroyo, eliminando únicamente el apelativo de “calle particular”.


Tramo de la calle Catalina Arroyo

Catalina Arroyo, que había nacido en 1862, tuvo una vida familiar muy cambiante. Se casó muy joven y enviudó por primera vez enseguida, siendo aún menor de edad. Pasó tres veces por el altar y por tres veces enviudó, ya de forma definitiva, a los 33 años. Tuvo hijos con los 3 maridos, aunque sólo la sobrevivieron dos hijas, y, de ellas, la más pequeña murió a los pocos meses de fallecer Catalina, en 1916.


Catalina Arroyo

En la vida de Catalina Arroyo hemos podido constatar la posición de desigualdad en la que se encontraba la mujer casada frente al marido en las instituciones de aquella época. Según la legislación vigente en el Código Civil de entonces, la personalidad jurídica de la mujer casada se encontraba en una discriminación total respecto del varón. Entre otras cosas, la mujer casada no podía administrar sus bienes ni los de su marido, ni comparecer en juicio, ni celebrar contratos, ni recibir herencia sin licencia del marido. Esos controles no existían en las mujeres viudas. Y si la mujer era soltera, ésta estaba bajo la tutela del padre. De esta forma, cuando asumió definitivamente su estado de viudedad, Catalina Arroyo comenzó a ser dueña y señora de su propio patrimonio.


Catalina Arroyo con sus dos hijas

La base de su economía estaba centrada en la tierra: era propietaria de una importante explotación agro-ganadera, que le generaba una riqueza para vivir acomodadamente, y, además, le rentaba capital para seguir incrementando su patrimonio con bienes raíces, pues siguió invirtiendo en la compra de fincas rústicas y urbanas, según se le iban a tiro.

Era una mujer audaz y emprendedora, que no se conformó con dedicarse exclusivamente a la actividad agroganadera, sino que, también, decidió invertir en la producción de electricidad. Sabemos que, en 1909, compró una fábrica de luz eléctrica en Ribera del Fresno. Además, se dispuso a construir un salto de agua para producir electricidad en el río Guadiana. El lugar elegido fue “Cogolludo”, entre los límites de Esparragosa de Lares y Puebla de Alcocer, donde había un viejo molino harinero que llamaban de San Andrés. Por ello, el salto de agua que se construyó recibió el nombre de San Andrés o de doña Catalina.


Tramo de la calle Catalina Arroyo

Los materiales que se emplearon para la construcción de la presa llegaban en ferrocarril hasta Villanueva de la Serena y, después, eran transportados con carretas de bueyes hasta el lugar de las obras. Se trabajó a destajo, de tal forma que, en un corto espacio de tiempo, se levantó el muro y se colocaron las turbinas. La inauguración del salto de agua y la llegada de electricidad a Madrigalejo se celebró con una gran fiesta, de la que se hizo eco la prensa regional. Gracias a ella, la electricidad llegó también por entonces a otros municipios, como Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra, Navalvillar de Pela y Acedera. Y aunque también estaban incluidos en este primer proyecto Talarrubias, Puebla de Alcocer y Esparragosa de Lares, la electricidad no pudo llegar a estas poblaciones.

El proyecto no debió haber contado con un buen estudio, porque, con la primera gran embestida del río, el agua se llevó por delante la presa. Sin embargo, Catalina Arroyo volvió a levantar la presa una y otra vez, con idéntico resultado, hasta su fallecimiento, ocurrido en 1916, sin que pudiera ver cumplido el proyecto en su totalidad.

 

 CARMEN, VICTORIA Y LORENZA GALLEGO  



Cuando en las primeras décadas del S. XX se realizó un ensanche urbanístico importante y se abrieron nuevas vías, fue necesario dar nombre a esas calles. Para ello, se tuvieron en cuenta las propuestas de los propietarios de los terrenos que se vieron afectados por la expansión urbanística. Entre los nombres que aparecen en los rótulos de las calles de aquel ensanche, hay varios apellidos de familias de la localidad, lo mismo que también encontramos nombres de mujeres vinculadas a aquellos terrenos que fueron utilizados. A esta razón se deben las calles C/ Carmen, C/ Victoria y C/ Lorenza Gallego, que hacen referencia a Mª del Carmen Álvarez Rebollo, Victoria Galeano Rebollo y Lorenza Gallego Fortuna, respectivamente.



Calle Carmen


Calle Victoria



ROSA VELLÓN

 La antigua calle General Mola, pasó a llamarse “Rosa Vellón” en los primeros años de la Democracia.


Antiguo Colegio Fernando el Católico en la calle Rosa Vellón

Doña Rosa Vellón Velasco es la única mujer que da nombre a una calle en Madrigalejo sin ser natural de la localidad. Procedía de Valladolid, de donde llegó, siendo muy joven, para ejercer la profesión de magisterio, como maestra de niñas, y aquí desarrolló su profesión hasta su retiro, en 1976, tras haber sido, durante décadas, la directora del Colegio Nacional Fernando el Católico. Cuando se jubiló regresó a Valladolid, donde falleció siendo ya era nonagenaria.


Dª Rosa con un grupo de jóvenes en un día de campo

En Madrigalejo se le tiene especial cariño porque llevó a cabo una gran labor en pro de la educación integral de las niñas, preparándolas para el futuro como mujeres y como personas. Muchas jóvenes, que no se habían planteado previamente seguir estudiando, gracias a ella y a la preparación que recibieron de ella, obtuvieron el título de maestras y después ejercieron el magisterio.


Tabla de gimnasia en el antiguo Gripo Escolar, en tiempos de Dª Rosa

Y su labor en Madrigalejo fue más allá de las aulas, involucrándose de forma activa en la vida social y cultural de la localidad.



OCHO DE MARZO

La fecha conmemorativa del Día Internacional de la Mujer da nombre a la última calle que está referida a las mujeres en el callejero de Madrigalejo. Es una vía de nueva apertura, en unos terrenos urbanizados en los últimos años del siglo XX y situada en una zona dedicada a naves, talleres y solares, donde no existe ninguna vivienda.

 

CONCLUSIÓN

A través de este trabajo, querido dar a conocer el valor que, en Madrigalejo, se ha tributado a la mujer, una estima que nacía tanto en las familias y como en la localidad, a través de la institución que la representa, su Ayuntamiento. No es casualidad que, con anterioridad a 1930, cinco de sus vecinas dieran nombre a algunas de sus calles.

Pero también hemos querido dar a conocer figuras como Luisa Fortuna Gómez o Catalina Arroyo Ramos, mujeres que dinamizaron la vida social del municipio y que, incluso, fueron referentes a nivel comarcal, así como rendir homenaje a Dª Rosa Vellón, por su labor en la educación, especialmente de las futuras mujeres, y por su contribución a la dinamización social y cultural de la localidad.

 

Guadalupe Rodríguez Cerezo.

 

FUENTES

-Archivo Municipal de Madrigalejo.

-Archivo Parroquial de San Juan Bautista de Madrigalejo

-Archivo privado de la familia Rodríguez Cerezo.

-Periódico El Adarve. Cáceres.

BIBLIOGRAFÍA

-L. RODRÍGUEZ AMORES: “Una extremeña emprendedora: Catalina Arroyo. Precursora de las grandes presas del Guadiana”. Revista Talarrubias. Año IV, junio 1992.

-Crónicas Lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A. Badajoz, 2008. (pp.446-449)

-J.J. ARIAS MORENO, J. RODRÍGUEZ PASTOR y M. RODRÍGUEZ SÁNCHEZ. “Hace ahora cien años: La Siberia extremeña en la prensa de 1913”. Revista Talarrubias. Nº25. Agosto-2013. Págs. 141-167.

 

WEBGRAFÍA

 

https://www.foro-ciudad.com/caceres/madrigalejo/habitantes.html#google_vignette