lunes, 11 de mayo de 2026

VISITAS REALES EN LA CASA DE SANTA MARÍA


Interior de la Casa de Santa María de Madrigalejo

Durante más de cuatrocientos años, Madrigalejo estuvo muy ligada al Monasterio de Guadalupe, habida cuenta de que, tomando palabras de Arturo Álvarez, esta localidad fue uno de los lugares en que el opulento cenobio guadalupense tuvo más antiguas y mejores tierras de trigo y ganado[1]. Para administrar la importante hacienda que el monasterio tenía en el lugar, el convento disponía de una gran edificación acorde con el trasiego que generaban sus propiedades. Estamos hablando de la histórica “Casa de Santa María”, de la que apenas queda un pequeño resto y de la que no nos cansaremos de demostrar que, en absoluto, fue una casita desguarnecida e indecorosa, como la llegó a calificar Mártir de Anglería[2].

Como contrapunto a este comentario, unos cincuenta años antes, el secretario del barón de Römisthal, había descrito los edificios que conformaban la Casa de Santa María de forma totalmente diferente:

  En este lugar, hay unos magníficos edificios que aventajan a los demás que lo forman y pertenecen a cierto monasterio del que después hablaremos; suelen posar en ellos caballeros que pagan su gasto y tienen unas caballerizas en que caben más de cien caballos, porque esta hospedería es casi regia[3].

Si el barón de Römisthal, alojándose en ella, consideró a esta casa como una hospedería casi regia, no debía desmerecer, para nada, este calificativo cuando varios reyes y miembros de la realeza se alojaron en algún momento en ella y, de cuyas estancias, existen pruebas documentales. Entre estos personajes están Fernando el Católico, Germana de Foix, Don Sebastián de Portugal, Felipe II y la emperatriz viuda María de Austria.

Fernando el Católico

Si la Casa de Santa María ha entrado a formar parte de la Historia con mayúsculas, sin duda fue por los acontecimientos históricos que se vivieron en ella, en enero de 1516, con la firma del último testamento y el fallecimiento del rey Fernando el Católico, hechos en los que no nos vamos a detener en este momento, por haber sido ya tratado en múltiples ocasiones. Pero, además de aquellos días de enfermedad y últimos de su vida, el rey Católico había visitado Madrigalejo, al menos, en otras dos ocasiones.

Concretamente están documentadas dos visitas del rey Fernando antes de la última y definitiva de su muerte. La primera fue entre los días 23 y 25 de noviembre de 1478, cuando el monarca, procedente de Córdoba, se dirigía hacia Trujillo. En Madrigalejo firma algunos documentos en esas fechas que se conservan en el Archivo de Simancas y en el Tumbo de los Reyes Católicos del Ayuntamiento de Sevilla[4].

 El 20 de enero de 1511, el monarca aragonés vuelve a pernoctar en Madrigalejo; en esta ocasión iba acompañado de su segunda mujer, Germana de Foix. Viajaban desde Madrid a Sevilla, pasando por Guadalupe. Ese 20 de enero, el rey Fernando firma en Madrigalejo documentos redactados en castellano, catalán y latín, que se conservan en el Archivo de la Corona de Aragón (Sección Chancillería Real) y en el Archivo Nacional de Simancas (Registro del Sello)[5].

Germana de Foix

Hemos advertido ya la presencia de la segunda esposa del rey Fernando el Católico, Germana de Foix, en Madrigalejo, acompañando al monarca en enero de 1511. Y también está documentada su presencia en el momento del fallecimiento del Rey[6]. En los días precedentes, Germana de Foix se encontraba presidiendo las Cortes de Aragón cuando recibió la noticia del agravamiento de la enfermedad de su esposo y, sin demora, se puso en camino hacia Extremadura, llegando a Madrigalejo el 21 de enero de 1516. Junto al rey permaneció hasta su muerte y no abandonó la localidad hasta que el cadáver del monarca salió hacia Granada el 26 de enero, fecha en la que ella se dirigió a Guadalupe con la Corte.[7]

Además de las crónicas que avalan la presencia de la reina Germana en Madrigalejo junto al lecho de muerte del rey Fernando, también se conserva una misiva, firmada en nuestra localidad el 24 de enero de 1516, dirigida a los diputados del principado de Cataluña para informarles del fallecimiento del monarca:

Diputados, a Nuestro Señor ha plazido llevar para sí el Rey mi Señor, que santa gloria haya, que ha seydo toda nuestra desaventura y desolación, solo nos queda el consuelo de haver seydo su muerte muy Catholica, bien conformándose con la vida que hizo algunas cosas se han de fazer, que su alteza ha mandado por su testamento a sus testamentarios y specialmente los suffragios de su anima, sobre lo qual os scrivirá largamente el Ilustrísimo arçobispo, nuestro muy amado fijo, sea recebido, y entender por nuestro amor en el buen complimiento de todo ello como de vos se ha de sperar. Dado en Madrigalejo, a XXIIII días del mes de enero, en el año mil quinientos y diez y seis[8].

 

El rey D. Sebastián de Portugal.

El mítico rey D. Sebastián de Portugal viajó a Guadalupe para entrevistarse con su tío, el rey Felipe II, en Navidad de 1576. El objetivo del encuentro era obtener apoyo del rey Felipe en la cruzada que estaba proyectando contra el Islam en el norte de África.

Sobre el itinerario que siguió por tierras castellanas el monarca portugués, escribió el poeta Joaquín Cepeda los siguientes versos[9]:

…la riqueza de Castilla

bien se los yva mostrando

en estas cosas y otras

a Talauera ha llegado

donde el martes en la noche

auía el rey reposado

y el miércoles allá en Mérida

sería mui bien festejado,

el jueves en Medellín

a de ser agasajado

y en Madrigalejo el viernes

será el rey aposentado

luego el sábado a las dos

a Guadalupe ha llegado

a donde el gran Rey Phelipe

tres días le está aguardando…


Y en otros versos dice:

…también en Madrigalejo

donde el viernes ha llegado

se hizo un recibimiento

como ha rey tan señalado… 

A Madrigalejo llegó a las cuatro de la tarde del 21 de diciembre de 1576. Previamente a su llegada, el Corregidor de Trujillo había tenido que desplazarse hasta esta localidad para hacer las gestiones oportunas que requería el alojamiento de tan nutrida e importante comitiva[10]. En la Casa de Santa María, recibieron al monarca portugués cuatro frailes del monasterio[11]. Y bien temprano, a la mañana siguiente D. Sebastián y su corte partieron hacia Guadalupe[12].

Las reuniones entre los monarcas no salieron de forma satisfactoria para ninguno de los dos. Don Sebastián no encontró en su tío la ilusión y el compromiso que esperaba recaudar para su empresa y, al mismo tiempo, Felipe II no fue capaz de convencer a su sobrino de que el proyecto que tenía en mente era inviable, lo que auguraba una derrota segura.

A los diez días del primer encuentro, regresaron los monarcas cada uno a su destino. D. Sebastián volvió por el mismo camino que había tomado a la ida. Así, el 2 de enero de 1577 salió temprano de Guadalupe y, tras una parada para comer en el caserío del Rincón, llegó a Madrigalejo, donde pernoctó en la Casa de Santa María. Y, a la mañana siguiente, después de oír misa, continuó la comitiva su camino de regreso, haciendo su parada siguiente en Medellín. Tan sólo un documento llegó a firmar D. Sebastián desde Madrigalejo; se trata de una carta dirigida a su embajador en Roma, Joao Gomes da Silva.[13]

A pesar de los esfuerzos de Felipe II para que desistiera, Don Sebastián siguió adelante con la empresa de conquistar gran parte del norte de África. Juntó una expedición que mandó a Marruecos, con él al frente, y que entró en batalla en Alcazarquivir en agosto de 1578, donde el ejército portugués sufrió una aplastante derrota frente a las tropas musulmanas. Entre los caídos en aquella batalla, estuvo el mismo rey Don Sebastián, que murió sin descendencia, lo que desencadenó una crisis sucesoria. Además, a partir de aquel suceso, surgió la leyenda del “Sebastianismo”, con la creencia de que este monarca retornaría para liberar a Portugal y restaurar su antigua gloria. 

Felipe II

Entre los aspirantes con derecho al trono portugués tras la desaparición de Don Sebastián, estaba el mismo rey Felipe II de España. Fue en el camino que le llevaría a Lisboa para tomar posesión de su nuevo reino y el juramento de las cortes portuguesas cuando Felipe II con su corte estuvo en Madrigalejo.

Era la primavera de 1580 cuando, después de pasar la Semana Santa en el Monasterio de Guadalupe, retomaría el camino hacia Portugal[14]. Si Don Sebastián y su corte hicieron el mismo camino en una jornada, la comitiva de Felipe II no llegó a la Casa de Santa María hasta el tercer día de salir del monasterio[15].

Entre los personajes que acompañaban a Felipe II en aquel viaje y que, por tanto, también recalaron en Madrigalejo, se encontraban su esposa la reina Ana de Austria, el príncipe heredero D. Diego y las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina, y el hermano de la reina, el príncipe cardenal Alberto de Austria, que luego se casó con Isabel Clara Eugenia y que fueron los primeros reyes de Bélgica[16].

Posiblemente, a la vuelta de aquel viaje, dos años más tarde, volvieran a parar en Madrigalejo, porque siguieron el mismo itinerario, aunque no disponemos de las pruebas documentales que lo certifiquen[17].

La emperatriz María de Austria

La esposa del emperador Maximiliano II de Austria, María de Austria (1528-1603), era hija de Carlos I y de Isabel de Portugal y, por tanto, hermana de Felipe II, pero también suegra de este monarca, pues era la madre de Ana de Austria, la cuarta esposa de Felipe II.

Al fallecer el emperador Maximiliano II, María de Austria regresó a España con su hija Margarita. En el camino de regreso, recibió la noticia de que su hija Ana de Austria había fallecido en Badajoz. No esperó a que Felipe II volviera de Portugal y se dirigió a Lisboa. La profesora Ángeles Sánchez Rubio nos dice que Doña María de Austria y su séquito estuvieron el 19 de abril de 1582 en Madrigalejo[18]. En esta fecha, existe constancia de su presencia porque firmó una carta en esta localidad dirigida al Conde de Oropesa[19]. Como Madrigalejo era una aldea de la tierra de Trujillo, a través de las investigaciones de la profesora Sánchez Rubio, sabemos que el concejo de esta ciudad ofreció a la emperatriz María de Austria, entre otros presentes, doce cajas de confituras y cosas de açúcar[20].

Cuando volvió de Portugal hacia Madrid, la emperatriz viuda siguió los mismos pasos que a la ida, parando en Madrigalejo el 25 de febrero de 1583 y, de nuevo, el Concejo de Trujillo la obsequió con abundantes manjares, entre los que tampoco faltaron dulces[21].

 

Por todo ello…

Los documentos no admiten dudas de que hubo personajes importantes que pasaron por Madrigalejo y que pernoctaron en la Casa de Santa María, en un tiempo en el que el Monasterio de Guadalupe ejercía una gran influencia, no solo religiosa, sino también política y social. La atracción de la Virgen de Guadalupe produjo un enorme trasiego de peregrinos desde distintos puntos peninsulares, unos romeros que fueron hollando caminos. Y Madrigalejo fue testigo del paso de los primeros peregrinos a través del acceso natural hacia las Villuercas que supone el río Ruecas; un camino que, con el paso de los años, se convirtió en camino real.

Junto al camino, se situaba la Casa de Santa María, centro logístico de la importante hacienda que la Iglesia de Guadalupe tenía en la localidad. La importancia de los visitantes que se han señalado anteriormente demuestra que la Casa de Santa María era un edificio que reunía las condiciones adecuadas para albergar, en momentos puntuales, a grandes personalidades, entre los que se encontraban los mismos reyes de España y Portugal, hechos que son necesarios destacar.   

Por todo ello, es de justicia vindicar el Camino de Guadalupe a su paso por Madrigalejo y su Casa de Santa María para comprender los importantes acontecimientos que esta población ha vivido en la historia y cuyo hito más transcendental fue la firma del último testamento y la muerte del rey Fernando el Católico el 22 y 23 de enero de 1516, respectivamente.

Facsímil del Testamento el Rey Fernando el Católico

Guadalupe Rodríguez Cerezo

 

BIBLIOGRAFÍA

-A. ÁLVAREZ: Guadalupe. Arte, Historia y Devoción. Ediciones Stvdivm, Madrid, 1964

- P. MARTIR DE ANGLERÍA. Epistolario. Estudio y traducción por José López de Toro. Libro vigésimo nono. “Carta 566”. Imprenta Góngora S.L. Madrid. 1956

- GARCÍA MERCADAL: Viajes de Extranjeros por España y Portugal. Viaje del noble bohemio León de Römisthal de Blatna por España y Portugal, 1465-1467. Ediciones Aguilar Madrid 1952.

- L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A. Badajoz, 2008.

- W. RUBIO CALZÓN: “Fechas en que estuvo en Madrigalejo el Rey don Fernando V, El Católico, y documentos que lo testifican”. Revista de Estudios Extremeños. Vol. 38. Nº3. Badajoz, 1982.

- A. ROMEU DE ARMAS, Itinerario de los Reyes Católicos, Madrid, 1964.

- L. GALÍNDEZ DE CARVAJAL. Crónicas de los Reyes de Castilla. Biblioteca de Autores Españoles.

- G. RODRÍGUEZ CEREZO. “Acompañamiento de Fernando el Católico en sus últimos días”. Anuario de Historia y Crónicas Extremeñas. Nº 2, 2024.

- Fr. S. GARCÍA y Fr. F. TRENADO, Guadalupe: Historia, devoción, arte. Sevilla 1978.

 

WEBGRAFÍA

 https://cabeza-la-vaca.blogspot.com/p/anuario-de-historia-y-cronicas.html

 http://lasllavesdelarca.blogspot.com/2023/03

 

FUENTES

Archivo de la Corona de Aragón. Sig. ACA, COLECCIONES, Autógrafos, I,1, Pb



[1] A. ÁLVAREZ: Guadalupe. Arte, Historia y Devoción. Ediciones Stvdivm, Madrid, 1964, p. 96.

[2] P. MARTIR DE ANGLERÍA. Epistolario. Estudio y traducción por José López de Toro. Libro vigésimo nono. “Carta 566”. Imprenta Góngora S.L. Madrid. 1956. Página 217.

[3] GARCÍA MERCADAL: Viajes de Extranjeros por España y Portugal. Viaje del noble bohemio León de Römisthal de Blatna por España y Portugal, 1465-1467. Ediciones Aguilar Madrid 1952.

[4] L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A. Badajoz, 2008, pp. 203 y 204, siguiendo a W. RUBIO CALZÓN: “Fechas en que estuvo en Madrigalejo el Rey don Fernando V, El Católico, y documentos que lo testifican”. Revista de Estudios Extremeños. Vol. 38. Nº3. Badajoz, 1982. Pp. 551 y 554, y a A. ROMEU DE ARMAS, Itinerario de los Reyes Católicos, Madrid, 1964.

[5] L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas. Madrigalejo…. Op. cit, p. 204, siguiendo a W. RUBIO CALZÓN: “Fechas en que estuvo en Madrigalejo el Rey don Fernando V…

[6] L.GALÍNDEZ DE CARVAJAL. Crónicas de los Reyes de Castilla. Biblioteca de Autores Españoles.

[7] G. RODRÍGUEZ CEREZO. “Acompañamiento de Fernando el Católico en sus últimos días”. Anuario de Historia y Crónicas Extremeñas. Nº 2, 2024. Pp. 176 y 177. https://cabeza-la-vaca.blogspot.com/p/anuario-de-historia-y-cronicas.html

[8] Archivo de la Corona de Aragón. Sig. ACA, COLECCIONES, Autógrafos, I,1, Pb

[9] L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas. Madrigalejo…. Op. cit, p. 261.

[10] Ibidem.

[11] Ibidem, p. 262.

[12] Ibidem.

[13]Ibidem.

[14] Ibidem, p. 266.

[15] Ibidem y Fr. S. GARCÍA y Fr. F. TRENADO, Guadalupe: Historia, devoción, arte. Sevilla 1978, p. 104.

[16] Fr. S. GARCÍA y Fr. F. TRENADO, Guadalupe: Historia, devoción, arte… op. cit., p. 104.

[17] L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas. Madrigalejo…. Op. cit, p. 268.

[19] L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas. Madrigalejo…. Op. cit, p. 268.

[21] Ibidem.