Durante más de cuatrocientos años, Madrigalejo
estuvo muy ligada al Monasterio de Guadalupe, habida cuenta de que, tomando
palabras de Arturo Álvarez, esta localidad fue uno de los lugares en que el
opulento cenobio guadalupense tuvo más antiguas y mejores tierras de trigo y
ganado[1].
Para administrar la importante hacienda que el monasterio tenía en el lugar, el
convento disponía de una gran edificación acorde con el trasiego que generaban
sus propiedades. Estamos hablando de la histórica “Casa de Santa María”, de la
que apenas queda un pequeño resto y de la que no nos cansaremos de demostrar
que, en absoluto, fue una casita desguarnecida e indecorosa, como la
llegó a calificar Mártir de Anglería[2].
Como contrapunto a este comentario, unos cincuenta
años antes, el secretario del barón de Römisthal, había descrito los edificios
que conformaban la Casa de Santa María de forma totalmente diferente:
En este lugar, hay unos magníficos edificios que aventajan a los demás que lo forman
y pertenecen a cierto monasterio del que después hablaremos; suelen posar en
ellos caballeros que pagan su gasto y tienen unas caballerizas en que caben más
de cien caballos, porque esta hospedería es casi regia”[3].
Si el barón de Römisthal, alojándose en ella, consideró a esta casa como una hospedería casi regia, no debía desmerecer, para nada, este calificativo cuando varios reyes y miembros de la realeza se alojaron en algún momento en ella y, de cuyas estancias, existen pruebas documentales. Entre estos personajes están Fernando el Católico, Germana de Foix, Don Sebastián de Portugal, Felipe II y la emperatriz viuda María de Austria.
Fernando el Católico
Si
la Casa de Santa María ha entrado a formar parte de la Historia con mayúsculas,
sin duda fue por los acontecimientos históricos que se vivieron en ella, en
enero de 1516, con la firma del último testamento y el fallecimiento del rey
Fernando el Católico, hechos en los que no nos vamos a detener en este momento,
por haber sido ya tratado en múltiples ocasiones. Pero, además de aquellos días
de enfermedad y últimos de su vida, el rey Católico había visitado Madrigalejo,
al menos, en otras dos ocasiones.
Concretamente
están documentadas dos visitas del rey Fernando antes de la última y definitiva
de su muerte. La primera fue entre los días 23 y 25 de noviembre de 1478,
cuando el monarca, procedente de Córdoba, se dirigía hacia Trujillo. En
Madrigalejo firma algunos documentos en esas fechas que se conservan en el
Archivo de Simancas y en el Tumbo de los Reyes Católicos del Ayuntamiento de
Sevilla[4].
El 20 de enero de 1511, el monarca aragonés vuelve a pernoctar en Madrigalejo; en esta ocasión iba acompañado de su segunda mujer, Germana de Foix. Viajaban desde Madrid a Sevilla, pasando por Guadalupe. Ese 20 de enero, el rey Fernando firma en Madrigalejo documentos redactados en castellano, catalán y latín, que se conservan en el Archivo de la Corona de Aragón (Sección Chancillería Real) y en el Archivo Nacional de Simancas (Registro del Sello)[5].
Germana
de Foix
Hemos
advertido ya la presencia de la segunda esposa del rey Fernando el Católico, Germana
de Foix, en Madrigalejo, acompañando al monarca en enero de 1511. Y también
está documentada su presencia en el momento del fallecimiento del Rey[6]. En los
días precedentes, Germana de Foix se encontraba presidiendo las Cortes de
Aragón cuando recibió la noticia del agravamiento de la enfermedad de su esposo
y, sin demora, se puso en camino hacia Extremadura, llegando a Madrigalejo el
21 de enero de 1516. Junto al rey permaneció hasta su muerte y no abandonó la
localidad hasta que el cadáver del monarca salió hacia Granada el 26 de enero,
fecha en la que ella se dirigió a Guadalupe con la Corte.[7]
Además
de las crónicas que avalan la presencia de la reina Germana en Madrigalejo
junto al lecho de muerte del rey Fernando, también se conserva una
misiva, firmada en nuestra localidad el 24 de enero de 1516, dirigida a los
diputados del principado de Cataluña para informarles del fallecimiento del
monarca:
Diputados, a Nuestro Señor ha plazido
llevar para sí el Rey mi Señor, que santa gloria haya, que ha seydo toda
nuestra desaventura y desolación, solo nos queda el consuelo de haver seydo su
muerte muy Catholica, bien conformándose con la vida que hizo algunas cosas se
han de fazer, que su alteza ha mandado por su testamento a sus testamentarios y
specialmente los suffragios de su anima, sobre lo qual os scrivirá largamente
el Ilustrísimo arçobispo, nuestro muy amado fijo, sea recebido, y entender por
nuestro amor en el buen complimiento de todo ello como de vos se ha de sperar.
Dado en Madrigalejo, a XXIIII días del mes de enero, en el año mil quinientos y
diez y seis[8].
El
rey D. Sebastián de Portugal.
El
mítico rey D. Sebastián de Portugal viajó a Guadalupe para entrevistarse con su
tío, el rey Felipe II, en Navidad de 1576. El objetivo del encuentro era
obtener apoyo del rey Felipe en la cruzada que estaba proyectando contra el
Islam en el norte de África.
Sobre
el itinerario que siguió por tierras castellanas el monarca portugués, escribió
el poeta Joaquín Cepeda los siguientes versos[9]:
…la
riqueza de Castilla
bien
se los yva mostrando
en
estas cosas y otras
a
Talauera ha llegado
donde
el martes en la noche
auía
el rey reposado
y
el miércoles allá en Mérida
sería
mui bien festejado,
el
jueves en Medellín
a
de ser agasajado
y
en Madrigalejo el viernes
será
el rey aposentado
luego
el sábado a las dos
a
Guadalupe ha llegado
a
donde el gran Rey Phelipe
tres días le está aguardando…
Y
en otros versos dice:
…también
en Madrigalejo
donde
el viernes ha llegado
se
hizo un recibimiento
como ha rey tan señalado…
A
Madrigalejo llegó a las cuatro de la tarde del 21 de diciembre de 1576.
Previamente a su llegada, el Corregidor de Trujillo había tenido que
desplazarse hasta esta localidad para hacer las gestiones oportunas que
requería el alojamiento de tan nutrida e importante comitiva[10]. En la Casa de Santa
María, recibieron al monarca portugués cuatro frailes del monasterio[11]. Y bien temprano, a la
mañana siguiente D. Sebastián y su corte partieron hacia Guadalupe[12].
Las
reuniones entre los monarcas no salieron de forma satisfactoria para ninguno de
los dos. Don Sebastián no encontró en su tío la ilusión y el compromiso que
esperaba recaudar para su empresa y, al mismo tiempo, Felipe II no fue capaz de
convencer a su sobrino de que el proyecto que tenía en mente era inviable, lo
que auguraba una derrota segura.
A
los diez días del primer encuentro, regresaron los monarcas cada uno a su
destino. D. Sebastián volvió por el mismo camino que había tomado a la ida.
Así, el 2 de enero de 1577 salió temprano de Guadalupe y, tras una parada para
comer en el caserío del Rincón, llegó a Madrigalejo, donde pernoctó en la Casa
de Santa María. Y, a la mañana siguiente, después de oír misa, continuó la
comitiva su camino de regreso, haciendo su parada siguiente en Medellín. Tan
sólo un documento llegó a firmar D. Sebastián desde Madrigalejo; se trata de
una carta dirigida a su embajador en Roma, Joao Gomes da Silva.[13]
A pesar de los esfuerzos de Felipe II para que desistiera, Don Sebastián siguió adelante con la empresa de conquistar gran parte del norte de África. Juntó una expedición que mandó a Marruecos, con él al frente, y que entró en batalla en Alcazarquivir en agosto de 1578, donde el ejército portugués sufrió una aplastante derrota frente a las tropas musulmanas. Entre los caídos en aquella batalla, estuvo el mismo rey Don Sebastián, que murió sin descendencia, lo que desencadenó una crisis sucesoria. Además, a partir de aquel suceso, surgió la leyenda del “Sebastianismo”, con la creencia de que este monarca retornaría para liberar a Portugal y restaurar su antigua gloria.
Felipe
II
Entre
los aspirantes con derecho al trono portugués tras la desaparición de Don
Sebastián, estaba el mismo rey Felipe II de España. Fue en el camino que le
llevaría a Lisboa para tomar posesión de su nuevo reino y el juramento de las
cortes portuguesas cuando Felipe II con su corte estuvo en Madrigalejo.
Era
la primavera de 1580 cuando, después de pasar la Semana Santa en el Monasterio
de Guadalupe, retomaría el camino hacia Portugal[14]. Si Don
Sebastián y su corte hicieron el mismo camino en una jornada, la comitiva de
Felipe II no llegó a la Casa de Santa María hasta el tercer día de salir del
monasterio[15].
Entre
los personajes que acompañaban a Felipe II en aquel viaje y que, por tanto,
también recalaron en Madrigalejo, se encontraban su esposa la reina Ana de
Austria, el príncipe heredero D. Diego y las infantas Isabel Clara Eugenia y
Catalina, y el hermano de la reina, el príncipe cardenal Alberto de Austria,
que luego se casó con Isabel Clara Eugenia y que fueron los primeros reyes de
Bélgica[16].
Posiblemente, a la vuelta de aquel viaje, dos años más tarde, volvieran a parar en Madrigalejo, porque siguieron el mismo itinerario, aunque no disponemos de las pruebas documentales que lo certifiquen[17].
La
emperatriz María de Austria
La
esposa del emperador Maximiliano II de Austria, María de Austria (1528-1603),
era hija de Carlos I y de Isabel de Portugal y, por tanto, hermana de Felipe
II, pero también suegra de este monarca, pues era la madre de Ana de Austria,
la cuarta esposa de Felipe II.
Al
fallecer el emperador Maximiliano II, María de Austria regresó a España con su
hija Margarita. En el camino de regreso, recibió la noticia de que su hija Ana
de Austria había fallecido en Badajoz. No esperó a que Felipe II volviera de
Portugal y se dirigió a Lisboa. La profesora Ángeles Sánchez Rubio nos dice que
Doña María de Austria y su séquito estuvieron el 19 de abril de 1582
en Madrigalejo[18].
En esta fecha, existe constancia de su presencia porque firmó una carta en esta
localidad dirigida al Conde de Oropesa[19]. Como
Madrigalejo era una aldea de la tierra de Trujillo, a través de las
investigaciones de la profesora Sánchez Rubio, sabemos que el concejo de esta
ciudad ofreció a la emperatriz María de Austria, entre otros presentes, doce
cajas de confituras y cosas de açúcar[20].
Cuando
volvió de Portugal hacia Madrid, la emperatriz viuda siguió los mismos pasos
que a la ida, parando en Madrigalejo el 25 de febrero de 1583 y, de nuevo, el
Concejo de Trujillo la obsequió con abundantes manjares, entre los que tampoco
faltaron dulces[21].
Por
todo ello…
Los
documentos no admiten dudas de que hubo personajes importantes que pasaron por
Madrigalejo y que pernoctaron en la Casa de Santa María, en un tiempo en el que
el Monasterio de Guadalupe ejercía una gran influencia, no solo religiosa, sino
también política y social. La atracción de la Virgen de Guadalupe produjo un enorme
trasiego de peregrinos desde distintos puntos peninsulares, unos romeros que
fueron hollando caminos. Y Madrigalejo fue testigo del paso de los primeros
peregrinos a través del acceso natural hacia las Villuercas que supone el río
Ruecas; un camino que, con el paso de los años, se convirtió en camino real.
Junto
al camino, se situaba la Casa de Santa María, centro logístico de la importante
hacienda que la Iglesia de Guadalupe tenía en la localidad. La importancia de
los visitantes que se han señalado anteriormente demuestra que la Casa de Santa
María era un edificio que reunía las condiciones adecuadas para albergar, en
momentos puntuales, a grandes personalidades, entre los que se encontraban los
mismos reyes de España y Portugal, hechos que son necesarios destacar.
Por
todo ello, es de justicia vindicar el Camino de Guadalupe a su paso por
Madrigalejo y su Casa de Santa María para comprender los importantes
acontecimientos que esta población ha vivido en la historia y cuyo hito más
transcendental fue la firma del último testamento y la muerte del rey Fernando
el Católico el 22 y 23 de enero de 1516, respectivamente.
Guadalupe
Rodríguez Cerezo
BIBLIOGRAFÍA
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-
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de Autores Españoles.
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-
Fr. S. GARCÍA y Fr. F. TRENADO, Guadalupe: Historia, devoción, arte.
Sevilla 1978.
WEBGRAFÍA
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http://lasllavesdelarca.blogspot.com/2023/03
FUENTES
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de la Corona de Aragón. Sig. ACA, COLECCIONES, Autógrafos, I,1, Pb
[1]
A. ÁLVAREZ: Guadalupe.
Arte, Historia y Devoción. Ediciones Stvdivm, Madrid, 1964, p. 96.
[2] P. MARTIR DE ANGLERÍA. Epistolario. Estudio y traducción por
José López de Toro. Libro vigésimo nono. “Carta 566”. Imprenta Góngora S.L.
Madrid. 1956. Página 217.
[3] GARCÍA MERCADAL: Viajes de Extranjeros por España y Portugal.
Viaje del noble bohemio León de Römisthal de Blatna por España y Portugal,
1465-1467. Ediciones Aguilar Madrid 1952.
[4]
L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas
Lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A. Badajoz, 2008, pp. 203 y 204,
siguiendo a W. RUBIO CALZÓN: “Fechas en que estuvo en Madrigalejo el Rey don
Fernando V, El Católico, y documentos que lo testifican”. Revista de Estudios Extremeños. Vol. 38. Nº3. Badajoz, 1982. Pp.
551 y 554, y a A. ROMEU DE ARMAS, Itinerario de los Reyes Católicos, Madrid,
1964.
[5]
L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas
Lugareñas. Madrigalejo…. Op. cit, p. 204, siguiendo a W. RUBIO CALZÓN:
“Fechas en que estuvo en Madrigalejo el Rey don Fernando V…
[6] L.GALÍNDEZ DE CARVAJAL. Crónicas
de los Reyes de Castilla. Biblioteca de Autores Españoles.
[7] G.
RODRÍGUEZ CEREZO. “Acompañamiento de Fernando el Católico en sus últimos días”.
Anuario de Historia y Crónicas Extremeñas. Nº 2, 2024. Pp. 176 y 177. https://cabeza-la-vaca.blogspot.com/p/anuario-de-historia-y-cronicas.html
[8] Archivo
de la Corona de Aragón. Sig. ACA, COLECCIONES, Autógrafos, I,1, Pb
[9]
L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas
Lugareñas. Madrigalejo…. Op. cit, p. 261.
[10]
Ibidem.
[11]
Ibidem, p. 262.
[12]
Ibidem.
[13]Ibidem.
[14]
Ibidem, p. 266.
[15]
Ibidem y Fr. S. GARCÍA y Fr.
F. TRENADO, Guadalupe: Historia, devoción, arte. Sevilla 1978, p. 104.
[16]
Fr. S. GARCÍA y Fr. F.
TRENADO, Guadalupe: Historia, devoción, arte… op. cit., p. 104.
[17]
L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas
Lugareñas. Madrigalejo…. Op. cit, p. 268.
[19]
L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas
Lugareñas. Madrigalejo…. Op. cit, p. 268.
[21]
Ibidem.

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