Cuando la
desesperanza está llegando a los cultivadores de arroz, me he topado con una
reseña del periódico ABC de 1965, en la que se habla del cultivo del arroz en
Madrigalejo. Es un documento histórico, acerca de un cultivo, entonces novedoso
en nuestra localidad, y que ha sido uno de los motores de nuestra economía en las
últimas décadas.
Se publicó en
la página 70 del periódico ABC del miércoles 1 de diciembre de 1965, en su
edición de la mañana, y lleva el título de “El cultivo del arroz de
Madrigalejo”. Lo firma Valeriano Gutiérrez Macías. A continuación, aparecerá
reproducida buena parte de esa reseña, que irá acompañada de algunos
comentarios.
Comienza diciendo que, en aquel otoño, la zona más retrasada de siembra en la alta
Extremadura es la de Madrigalejo, donde ha adquirido gran importancia el
cultivo del arroz.
(Concretamente hace referencia a la siembra del
cereal de invierno, que es la que está retrasada).
Algunas
hectáreas cultivadas arrojan hasta ocho, nueve y diez mil kilos, por lo que se
coloca a Madrigalejo a la cabeza de la productividad del arroz.
(Sin duda, el cultivo del arroz se dio muy bien
desde el principio en nuestras tierras, dando muy alta productividad en
aquellas tierras del Sevellar).
Pero en este
tiempo de sol y lluvia que disfrutamos, como si dijéramos, en un continuo
alternar, los cultivadores están pasando verdaderos apuros en la recolección y
secado de este cereal de verano. No han podido -por falta de tiempo y tempero-
hacer las siembras de los cereales de invierno.
Anotemos que
Madrigalejo es uno de los pueblos cacereños beneficiados con los regadíos, y su
producción de arroz en la campaña se estima en más de seis millones de
kilogramos de excelente calidad, aunque con pérdidas debido al ambiente húmedo,
que hace difícil la recolección y el secado.
(Vemos
cómo se pondera, no sólo la alta productividad, sino también la excelente
calidad del arroz producido en nuestras tierras desde el principio de su
cultivo en nuestra zona. También aparecen plasmadas las dificultades para
realizar las labores de la recolección en aquel año de 1965 y para el secado
del grano debido a las lluvias).
Sigue diciendo la reseña…Ahora el pueblo ofrece un aspecto realmente
pintoresco. En las calles, plazas, pistas de baile y, en general, donde quiera
que hay pavimento, se aprovecha el productor para extender y remover el
producto en un constante traspaleo en evitación de que germine o fermente hasta
llevarle al secadero que la Hermandad de Labradores ha instalado.
(Cuando comenzó el cultivo del arroz en Madrigalejo,
el grano, al cosecharse, iba directo a las eras de tierra, donde se extendía
para bajar su humedad hasta el punto propicio para poder amontonarse y llevarlo
a los almacenes. Si el otoño venía seco, la recolección y secado se hacía sin
problemas. Sin embargo, cuando entraba el tiempo en aguas, el asunto se
complicaba. Entonces había que proceder a habilitar medidas extraordinarias. En
la memoria de quienes tenemos cierta edad sigue la imagen del arroz extendido
en la calzada de las calles y de las plazas del pueblo durante el hueco del día
(si no llovía), y cómo los agricultores lo removían de vez en cuando, amontonándolo
y tapándolo con lonas por las noches. Mientras que, en los días de lluvia, los
montones de grano permanecían bajo las lonas. Bien es verdad que, por entonces,
no había tantos coches circulando ni aparcados en las vías públicas. Y como
dato curioso, además, vemos que, aparte de las calles y plazas, también se
utilizó la pista Albéniz para secar el arroz).
El señor
Pazos nos ha ampliado las noticias de la gran actividad desplegada por las
autoridades locales en el montaje de secaderos y rápida construcción de
almacenes que ponen inmediatamente a disposición del Servicio Nacional del
Trigo y Federación Arrocera, organismos que -en una estrecha colaboración- han
conseguido que los productores coloquen con rapidez sus productos a precios
razonables y remuneradores, con lo que se aumente la ilusión de aquellos
agricultores en este, para ellos, nuevo cultivo, llevando así mejor las
dificultades a que en estos momentos actuales están sometidos.
(Las autoridades locales a las que se refiere el artículo eran D. Francisco Gómez Lozano de Sosa, desde sus responsabilidades provinciales en Cáceres; D. Florencio Sánchez Prieto, que entonces detentaba la alcaldía, y D. Ubaldo Rubio Calzón, como secretario del Ayuntamiento.)
Hoy en día, con las máquinas cosechadoras actuales,
la recogida del arroz se concentra en unos dos meses aproximadamente, y sumado a
las infraestructuras de secadero y silos que existen en la actualidad, hace que
se hayan solventado los problemas de antaño. Sin embargo, el cultivo de arroz
en nuestra localidad, como en el resto de España, se enfrenta a una preocupante
reducción de rentabilidad, derivada de un constante aumento del costo de los
insumos y del resto de gastos, mientras que los precios de venta del arroz están
en retroceso y, en algunos casos, no cubren los costes de producción. Estos
precios a la baja son debidos a la entrada de grano de terceros países con unos
costes imposibles de competir por los productores europeos, ya que no se
cumplen las “cláusulas espejo” que equilibrarían la competencia desleal de la
entrada de producto de fuera.
*Cláusulas espejo: Exigir que el producto importado lo haga en las mismas condiciones que se imponen a la producción de agricultores y ganaderos de la Unión Europea.
Guadalupe Rodríguez Cerezo


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