domingo, 5 de junio de 2022

EVOLUCIÓN DEL CAMPO EN LAS VEGAS ALTAS DEL GUADIANA

Con motivo de la celebración del 50 aniversario de la puesta en riego del canal de Orellana, la Comunidad de Usuarios del Canal de Orellana organizó una mesa de debate acerca del “Pasado, presente y futuro de los pueblos de colonización”, que tuvo lugar en Valdivia, el 12 de mayo de 2022. Tuve el honor de ser invitada a la mesa de debate como ponente en calidad de Cronista de Madrigalejo y Presidenta de la “Asociación Cultural Fernando el Calólico”, junto a Fernando Aranda -Director Técnico de Confederación Hidrográfica del Guadiana-, Celia Santos -Gerente de Tomates del Guadiana- y Esther Abujeta -Doctora en Historia del Arte y experta en pueblos de colonización-. Moderó la mesa de debate Samuel Sánchez.  

A continuación, comparto la ponencia que presenté.

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La transformación del campo extremeño en las últimas décadas y, en concreto, de las tierras de las Vegas Altas del Guadiana, ha sido tan radical que no se puede hablar de evolución, sino de una auténtica revolución. Desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, se ha pasado de una agricultura tradicional, caracterizada por el inmovilismo, a una agricultura en continuo progreso, donde las innovaciones más recientes, rápidamente se van quedando obsoletas. Y con la agricultura, la transformación ha sido también de carácter económico, social, cultural o paisajístico. Veamos algunos aspectos de esta transformación.

Agricultura:

Transformación de las tierras de secano en tierras de regadío 

Sin duda, el motor de todo el cambio experimentado en las Vegas Altas del Guadiana en las últimas décadas fue la puesta en regadío, con el Plan Badajoz, de grandes dehesas y de tierras de cultivo que antaño fueron de secano. Y con la llegada del agua de riego, también cambiaron los cultivos, el aprovechamiento del suelo y la productividad.



(Foto de María García Ciudad) 

Nuevos cultivos

Las tierras hoy regadas por el canal de Orellana, tradicionalmente, estaban dedicadas a la ganadería extensiva en dehesas y al cultivo de la trilogía mediterránea: cereal (trigo, cebada, avena o centeno), olivo y vid. También se cultivaban otros productos destinados al autoconsumo, como legumbres o lino. Y en las riberas de los ríos y manantiales, sacando agua con norias y cigüeñales, se cultivaban huertos y huertas, destinados a hortícolas y frutales, respectivamente.  



El regadío trajo nuevos cultivos. Hubo ensayos para cultivar tabaco y algodón, que no prosperaron. Desde el principio se consolidaron cultivos como arroz, maíz y frutales -de pepitas al comienzo y, después, de hueso-; también productos hortícolas, especialmente tomates- y, más recientemente, olivos de regadío.



Redistribución de la tierra y aprovechamiento del suelo    

Con la puesta en marcha del regadío, también se llevó a cabo una redistribución más equitativa de la tierra, mediante la expropiación de latifundios y la concentración parcelaria de pequeñas suertes, dando lugar a explotaciones cuyas dimensiones fuesen más rentables. Pues este era el objetivo, la rentabilidad de la tierra, modificando el sistema de aprovechamiento del suelo desde la agricultura extensiva tradicional a una agricultura intensiva de alta productividad, que es la que hoy predomina.



Antiguas herramientas y nuevas tecnologías

Y en el proceso de alcanzar mayor productividad, también ha sido esencial la evolución de la maquinaria agrícola y los avances tecnológicos de las últimas décadas.

Durante siglos, apenas hubo avances significativos en los métodos de labranza para realizar las tareas agrícolas. No hace tanto tiempo, la tierra se preparaba con el arado tirado por yuntas de bestias. La siembra se realizaba a mano. El arisqueo con semovientes tenía la función de quitar las hierbas tempranas; mientras que, cuando la cosecha estaba más crecida, las malas hierbas se quitaban a mano, mediante el escardado. También la siega era manual, empleando la hoz y el hocino como herramientas.



Museo Municipal de Madrigalejo.
(Foto de Jonatan Carranza)

Una vez segada la mies, las hacinas se llevaban a la era para trillar la parva, donde se separaba la paja del grano, un trabajo que ocupaba todo el verano.

Y tras la cosecha, la tierra debía descansar para regenerarse, poniéndola en barbecho, en rotación bienal.

Todo esto ya es historia. Grandes tractores y maquinaria agrícola, cada vez más sofisticada, realizan el trabajo que antes hacían hombres y animales, economizando tiempo, esfuerzo y mano de obra. Los productos fitosanitarios controlan malas hierbas, plagas y enfermedades. La tierra se enriquece con abonos y fertilizantes, por lo que no necesita barbecho. Y las máquinas cosechadoras realizan, en un día, la tarea que antes ocupaba todo el verano.



Economía:

Paso de una economía de subsistencia a una economía de mercado

El paso a la agricultura intensiva, con el incremento sustancial del rendimiento de la tierra, generó y sigue generando unos beneficios que han revertido indiscutiblemente en la economía de toda la zona.

En la agricultura tradicional, ligada a una economía autárquica, buena parte de la cosecha se destinaba al autoconsumo, había pocos excedentes, se pagaba parte de los jornales en especies y seguía perviviendo el trueque entre los vecinos.

Con la transformación en regadío de nuestras tierras, se ha pasado a una economía de mercado. Los mayores beneficios que empezaron a obtener las exploraciones eran revertidos en dinero líquido. Y buena parte de ese dinero líquido hay que invertirlo en la propia explotación para la puesta en marcha de cada campaña; dinero que revierte en servicios, prestaciones y empresas que viven alrededor de la agricultura, haciendo que el sector primario sea un gran motor de dinamización económica para la zona.

 

Cambios sociales

De labrador a agricultor

Y con todos estos cambios, también cambió el individuo, la persona que lleva toda la carga de la explotación. El labrador, aquel hombre de campo recio, trabajador de sol a sol, paciente, sufridor de las inclemencias del tiempo, que aprendió el oficio de su padre, quien a su vez lo hizo del suyo, ya no existe, pasando a ser agricultor.


(Foto de los Hnos. Bustamante Hurtado)

Al agricultor actual, poco le aporta ya el conocimiento ancestral de la labranza. Necesita estar continuamente formándose y actualizándose, y destina buena parte del tiempo a la burocracia y al papeleo. Tiene a su alcance una tecnología y unos medios inimaginables para el antiguo labrador. Se agrupa en cooperativas para acceder más fácilmente a los insumos, hacer más presión en los precios y tener unos servicios de administración que le ayude con la burocracia. Y unos sindicatos específicos luchan por sus intereses.

 

Mejora la calidad de vida

Además, todo lo anterior ha redundado en una mejora significativa en la calidad de vida y en la renta per cápita, no solo de quienes se dedican a las tareas agrícolas, sino de toda la población en general.

 

Fijación de la población

Todos estos avances y mejoras significativas en la agricultura han incidido también en la fijación de población en el territorio, apuntalada con la fundación de pueblos de nueva creación, por lo que las Vegas Altas del Guadiana son ahora una de las zonas rurales más pobladas de Extremadura.

Se consiguió frenar algo la sangrante emigración que padecían los viejos pueblos y se produjo un trasvase de población desde otros lugares hacia los pueblos de colonización. Esta inmigración supuso un reto humano de gran calado, con nueva vida, nuevas amistades, dejar atrás las raíces y, sobre todo, participar en la creación de nuevas comunidades, con mucha ilusión y trabajo.

 

Aspectos culturales

Arte y patrimonio

Como los pueblos de colonización se levantaron de nueva planta, su urbanismo fue planificado y se construyeron los edificios necesarios para la nueva comunidad: plazas, ayuntamientos, escuelas, iglesias, viviendas, fuentes públicas, cines o cementerios. Así, en los nuevos pueblos, encontramos trazas, edificios y obras única y originales, que son reflejo de la sensibilidad artística imperante a mediados del siglo XX y que forman parte ya de un patrimonio común.


(Foto cedida por la Biblioteca Pública de Vagas Altas)

Además, los nuevos pobladores trajeron de sus lugares de origen tradiciones, gastronomía o maneras de festejar, que entraron en contacto unas con otras y que, con el tiempo, la comunidad las ha ido haciendo suyas, adaptándolas o creando nuevas iniciativas para sus fiestas y celebraciones. Todo ello está generando un patrimonio inmaterial nuevo que hay que tener muy en cuenta.

 

El paisaje   

Y no podemos olvidarnos del paisaje, que ha cambiado radicalmente. Allá donde antes había encinas centenarias y tierras dedicadas al cultivo de cereal de invierno, hoy encontramos frutales, hortícolas, arroz o maíz. Los pardos secarrales y los rastrojos propios del verano han sido sustituidos por distintas tonalidades verdes y la floración de los frutales en primavera ofrece un espectáculo visual de gran belleza. Y, entre tanto, la tierra descansa en invierno.

Pero también la nueva distribución del suelo agrícola ha modificado el paisaje, así como los procesos de allanamiento y nivelación de tierras, o las necesarias infraestructuras, como canales, acequias, desagües, vías de servicio, carreteras y, por supuesto, el surgimiento de pueblos de nueva creación.

 

Cambios en el ecosistema

Tan significativo cambio vegetativo ha repercutido también en el ecosistema de la zona. Están desapareciendo algunas especies de la flora y de la fauna autóctonas, y apareciendo otras que no existían en estos parajes. Especialmente significativo es el caso de las aves. Se está produciendo una sensible disminución de aves esteparias y están proliferando especies propias de humedales en torno a los arrozales. Además, la gran reserva de alimento que se queda en el campo tras la cosecha de otoño favorece la invernada de grandes aves migratorias, como las grullas, que son un gran reclamo turístico. Por la misma razón, las cigüeñas ya no tienen necesidad de emigrar y permanecen aquí todo el año. La riqueza ornitológica que se ha creado es tal que han sido declaradas varias zonas ZEPA en el territorio regado por el Canal de Orellana.

Y significativo también es el caso de los insectos, con la gran proliferación de mosquitos en verano, que no es cosa menuda.

 

Hacia dónde nos dirigimos

Y tras más de 50 años de evolución, se presentan nuevos problemas y nuevos retos. Estamos asistiendo en los últimos años a la disminución de los márgenes de beneficio en las explotaciones. Con la globalización, nuestros productos compiten con los de terceros países, a los que les cuesta bastante menos producir; esto ha provocado que los precios de nuestros productos sigan al mismo nivel que hace años, al mismo tiempo que los gastos han sufrido un fuerte incremento. Además, las ayudas procedentes de Europa se van reduciendo sensiblemente con cada revisión de la P.A.C.

La reducción de beneficios repercute en que las explotaciones sean menos rentables, que cueste más financiar su modernización para competir en buenas condiciones, y que no sea atractivo a los jóvenes incorporarse a la agricultura, buscando su futuro profesional lejos del sector primario y de los pueblos. Como consecuencia, la población está envejeciendo, desaparecen las explotaciones menos rentables y aumentan las que son gestionadas por grandes empresas.

Por tanto, para evitar el envejecimiento y la despoblación de los pueblos, hay que conseguir que las explotaciones familiares sean rentables, que la renta per cápita de los agricultores se equipare con la de profesionales de otros sectores y, así, hacer más atractivo a los jóvenes quedarse en el campo.

 

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Y termino diciendo que, para esta ponencia, me he servido del cuadernillo La labranza, publicado por la Asociación Cultural “Fernando el Católico” de Madrigalejo en 2016, fruto de un encuentro celebrado el 21 de enero de 2015 llamado “Diálogo Intergeneracional”. En aquel coloquio, antiguos labradores que se habían reconvertido en agricultores, contaron a los más jóvenes sus vivencias y experiencias de la gran revolución del campo, de la que ellos fueron protagonistas activos.



Guadalupe Rodríguez Cerezo.

 

Bibliografía

-La Labranza. Memoria Vivida. “Asociación Cultural Madrigalejo 2016-Fernando el Católico-V Centenario”. 2016.

 

Imágenes

-Jonatan Carranza

-Hnos. Bustamante Hurtado

-Biblioteca Pública de Vegas Altas

-María García Ciudad.

-Fotografías antiguas

-G. Rodríguez Cerezo

 

viernes, 13 de mayo de 2022

PRESENTACIÓN DE LOREM IPSUM

El 5 de mayo de 2022, Mª Ángeles García Carranza presentó en Madrigalejo su último libro de poesía: LOREM IPSUM, publicado en la editorial Cuadranta en 2021. El poemario ha sido prologado por Khaled Salem, Doctor en Filología Hispánica, Catedrático de la Academia de Artes, Universidades de El Cairo y Complutense de Madrid. Y el epílogo es obra de nuestro amigo y paisano Ángel Ruiz del Árbol Pérez, Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Salamanca y Profesor agregado de institutos de bachillerato (Filosofía).  

Cartel del acto

El acto, organizado por la Asociación Cultural “Fernando el Católico”, tuvo lugar en un lugar muy especial, allí donde reposa la palabra guardada en libros, esperando unas manos que los abran y los toquen, unos ojos que los miren y los lean y una mente que los interprete y que los haga suyos, en la Biblioteca Pública Municipal de Madrigalejo. En este lugar tan emblemático, nos congregamos un grupo de personas para festejar la palabra hecha belleza en el arte de la poesía.


Conocemos a Mª Ángeles García Carranza desde siempre, porque ha crecido entre nosotros, porque es natural de Madrigalejo. Ha vivido en Madrid, Villanueva de la Serena y Valencia. En la capital del Turia escribió sus dos primeros libros: La noche que Gilda bailó sin guantes (2015) y La cara norte de los sueños (2018). Desde hace pocos años, vuelve a residir en Villanueva de la Serena y, en esta localidad, ha escrito su último poemario, Lorem Ipsum (2021), en el silencio forzado de la pandemia.


Momento de la entrevista.

Como presidenta de la Asociación Cultural “Fernando el Católico”, tuve el honor de participar en la presentación de Lorem Ipsum, junto a Teresa García Ginés, bibliotecaria de la institución que nos acogía. Teresa hizo a Mª Ángeles una muy buena entrevista, acerca de la poesía, de ella como poeta, de su obra y de su nuevo libro. Después, Mª Ángeles compartió con nosotros varios de sus poemas, enriquecidos con los múltiples matices de su voz.


La autora firmando libros.

Para la presentación, hice un breve comentario -que ahora comparto- sobre Lorem Ipsum, sobre lo que, a mí como lectora, me ha provocado, me ha impresionado o me ha sugerido. Porque lo que el autor expresa en su poesía sufre una sustancial transformación cuando el lector la hace suya, puesto que la poesía está viva.


Precisamente muy viva es la poesía de Mª Ángeles. Tan viva como la “vida”, a la que está dedicado este libro. Pues es vida lo que hay en cada uno de los 24 poemas que conforman la obra, incluso, cuando la muerte es protagonista. La vida está tratada en su totalidad en Lorem Ipsum, en el tiempo y en el espacio; desde los orígenes del hombre hasta la actualidad; desde lo más íntimo del ser humano hasta el universo. 


Y como parte inherente de la vida del ser humano, el dolor y el sufrimiento, que solemos anestesiar en nuestro vivir cotidiano, está presente en sus poemas. Sufrimiento físico, pero también dolor emocional, que lleva al pesimismo con ventanas abiertas a la esperanza o que conduce al pesimismo existencial. También podemos ver en Lorem Ipsum dolor social, que se manifiesta en la protesta, en la reivindicación, en el pensamiento crítico de la autora.


Además, la vida de Mª Ángeles es ser mujer, y su ser mujer, su feminismo practicante, supura por toda la obra. Libre, combativa, viviendo el presente, con sueños y gozos, con personalidad, sintiéndose viva, así es la mujer que nos presenta Mª Ángeles, evitando nombres propios; con un pronombre es suficiente, no necesita más.


Aboga por vivir el presente, el hoy, aprovechando el momento. Por vivir sintiendo, con todos los sentidos. Así el gusto, el olfato, la vista, el oído y el tacto ocupan un lugar destacado en su poesía, del mismo modo que todo lo que es susceptible de ser sentido, como la belleza, las flores, la música, el mar, la naturaleza, la lluvia, las estrellas o el arte.


Y nada más grande para ser sentido, para ser vivido, que el amor; el amor pasional lleno de sensualidad y de erotismo; también el que puede ser soñado a través de personajes de cine; la pasión de un amor que sigue latente, incluso, cuando llega el desamor; o el que, a pesar de todas las dificultades, se supera cuando del y el yo se pasa al nosotros, desviviéndose mutuamente, y ¿cómo no? también el amor que pudo haber sido y que no llegó a ser.


Todo lo que tiene que ver con el ser humano es consustancial a la vida y, por ello, la civilización y su conocimiento, a través de las ciencias humanas, tienen su lugar en Lorem Ipsum, como el recorrido esencial trazado por el hombre para llegar a ser lo que hoy es. Así vemos guiños a la Filosofía, a la Historia y a todas las Artes: Música, Danza, Cine, Pintura, Arquitectura… y, por supuesto, a la Literatura.


Entre los géneros literarios, la poesía es uno de los pilares de esta obra. Porque, además, Mª Ángeles aquí canta a la poesía, al poeta, a la palabra, a la inspiración, a las musas, a la obra que se dilata en el tiempo aun cuando ya ha callado la voz del poeta, y a los sueños que son poesía. 


Y con la poesía, hemos llegado a la “palabra”, a la que dedica la obra junto con la “vida”, sus únicas patrias. Con la palabra, los mimbres de su poesía, Mª Ángeles maneja magistralmente el lenguaje poético con figuras retóricas como metáforas, antítesis, comparaciones, personificaciones, anáforas, elipsis…, que invita al lector a leer una y otra vez sus poemas para intentar sacarles todo su jugo.

Guadalupe Rodríguez Cerezo.

 

jueves, 14 de abril de 2022

VISITA POR NUESTROS PASOS PROCESIONALES

 

Con motivo de Semana Santa, la Oficina de Turismo de Madrigalejo y la Asociación Cultural Fernando el Católico han organizado una visita guiada por los pasos que procesionan en las noches de Jueves Santo y Viernes Santo en Madrigalejo. La visita ha tenido lugar el 14 de abril de 2022, Jueves Santo. El guion seguido para la visita ha sido el siguiente: 

La Semana Santa, junto con la Navidad, es uno de los tiempos fuertes de la Iglesia Católica. Por ello, existe una gran riqueza litúrgica en esta semana grande, que prepara a los fieles para vivir la gran explosión de júbilo que, para los cristianos, debe ser la celebración de la Resurrección de Cristo, el Domingo de Pascua, el día más grande del año en el calendario cristiano.

Pero aparte de la liturgia, la fe popular también se manifiesta de una manera muy especial en estos días, sacando a las calles las imágenes de pasión, en procesiones, y de júbilo, con palmas y olivos en el Domingo de Ramos, y con el Encuentro en Pascua, lo que nosotros llamamos “la Carrerita”.

Las procesiones de Semana Santa proliferan en el siglo XVI tras el Concilio de Trento (1545-1563), en la Contrarreforma, como una manifestación de culto público del catolicismo frente a la Reforma Luterana. Pero su gran auge fue en el Barroco (Siglos XVII y XVIII). Desde entonces, las procesiones de Semana Santa forman parte de nuestro patrimonio cultural, tanto material -por la rica imaginería a la que ha dado lugar- como inmaterial -por la manifestación de la fe popular y sus tradiciones-.

Y Madrigalejo, como pueblo de tradición católica, también cuenta con su patrimonio vinculado a la Semana Santa. Para conocer mejor y para promocionar este patrimonio común, hemos organizado esta visita en el templo parroquial, donde ya se encuentran preparados los pasos que van a procesionar en unas horas. Nos vamos a detener en cada una de las imágenes y haremos un breve comentario sobre ellas.

Antes de comenzar, vamos a distinguir dos tipos de imágenes entre ellas. Por una parte, están las esculturas devocionales, que son las que han recibido y reciben culto general en la parroquia o en las ermitas. Estamos hablando del Cristo de la Victoria y de la Virgen de las Angustias. Y, por otra parte, están las imágenes de pasión, que son las que fueron adquiridas exprofeso para procesionar en Jueves Santo y Viernes Santo. Sería el caso del Nazareno, del Santo Entierro y de la Virgen de los Dolores.

El recorrido que vamos a hacer en esta visita por las imágenes no va a ser siguiendo un orden cronológico de la datación de las esculturas, sino que lo vamos a hacer tal y como salen en las procesiones. Por eso, comenzamos con la Virgen de las Angustias.

NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS


Ya hemos adelantado que la imagen de la Virgen de las Angustias es de tipo devocional y, como imagen muy venerada, tenía su propia hermandad. Conocemos algunos datos de su devoción gracias a que se conserva uno de los libros de su hermandad, el que va desde 1761 hasta 1826. Por él sabemos que estaba recogida en una de las ermitas que tuvo Madrigalejo, aunque no sabemos exactamente en cual, y que fue trasladada y colocada en 1792 en la actual ermita de Nuestra Señora de las Angustias, de la que esta imagen es titular, donde se la venera desde entonces.

También sabemos por el libro de su hermandad que se celebraba el día de su festividad cada 16 de septiembre y que, en tiempos de sequía, era sacada en procesión para hacer “rogativas”. Concretamente, salió de su ermita para pedir agua en 1762, 1772, 1775 y 1780.

 

Es una de las mejores tallas que, desde el punto de vista artístico, cuenta la parroquia. Es de madera policromada y de pequeño tamaño. Aunque no conocemos ni su datación exacta ni su autor, sí podemos afirmar que es una imagen barroca y, por supuesto, anterior a 1761. Probablemente sea del siglo XVII. Iconográficamente responde a la profecía de Simeón, cuando en el pasaje evangélico de la Presentación de Jesús en el templo, le anunció que una espada le atravesaría el alma. Por eso, se la representa con un puñal clavado en el pecho y en actitud de oración.



No conocemos desde cuándo procesiona en Semana Santa esta imagen, pero sí que es la preferida de los niños, que son quienes la portan en las últimas décadas, por su pequeño tamaño. Y para integrarla en el ambiente de penitencia, se la viste con manto negro, a pesar de no ser una imagen para ser vestida.

 

JESÚS NAZARENO

La segunda imagen en salir es Jesús Nazareno con la Cruz a cuestas. Es una imagen procesional de pasión, que representa a Cristo, camino del Calvario, hacia su muerte en cruz. Y como va en camino, es una imagen que sugiere movimiento y muy sugestiva para que los fieles la acompañen en su Vía Crucis, y en el vía crucis particular de cada uno de ellos.

 

Es una talla en madera policromada, de vestir, con cabello natural, muy del gusto del último barroco. Su rostro es sufriente.



La iconografía está cargada de simbolismo.

Desde la cruz que lleva a cuestas, con la que será crucificado; el peso de una cruz que es símbolo de la redención a la humanidad, llevando sobre sus hombros el peso de los pecados de los hombres para su salvación.

La corona de espinas es signo de sufrimiento y de tribulación.

El color morado de su túnica también representa el sufrimiento y la penitencia.

Y el cordón dorado que ajusta su túnica simboliza la predicción del profeta “no abrió la boca, como cordero fue llevado al matadero” (Isaías 53, 7).

 

Cuando, en torno al cambio de siglo, se produjo la revitalización de nuestra Semana Santa, surgió la cofradía de Jesús Nazareno, cuyos cofrades portan el paso vestidos de túnica morada, como el Nazareno, y capucha negra.

 

CRISTO DE LA VICTORIA

Es la imagen más antigua de la parroquia junto a otro Cristo crucificado de menor tamaño. Es de estética gótica más bien tardía, datado en el siglo XVI.



Siguiendo con la distinción que estamos haciendo, el Cristo de la Victoria es una imagen devocional, que responde a un Cristo crucificado de ojos abiertos. Y, como representa la crucifixión, debió ser el paso que saldría en la primera procesión de Semana Santa en Madrigalejo.

 

Como imagen devocional, ha sido venerado desde antaño. Sabemos que, en 1575, el concejo de Acedera vino a Madrigalejo en procesión para pedir a Nuestro Señor que enviase agua en tiempos de sequía. Y en muchas ocasiones ha salido procesionando en las rogativas pidiendo lluvia para los campos. Como imagen de gran devoción, tenía su propia hermandad, la “Hermandad de la Santa Cruz”, por lo que también aparece reflejado en algunos documentos como el “Santísimo Cristo de los hermanos”.

 

Es una escultura en madera policromada, que representa a Cristo crucificado, clavado con tres clavos, con los ojos levemente abiertos y de una gran sobriedad. Su tamaño es algo inferior al natural. Se busca cierto naturalismo en la talla a través de una esquematización de la musculatura en su cuerpo desnudo, apenas tapado con el paño de pureza. Es un Cristo más abatido que sufriente, y el sufrimiento se intenta manifestar a través de la sangre que brota de las heridas provocadas por la corona de espinas, por los clavos, por las caídas y por la lanza que traspasó su costado.



La antigua hermandad de la Santa Cruz estaría en activo hasta fines del siglo XIX, y no sabemos cuándo se extinguió. Pero, recientemente, concretamente en el año 2.000, se creó la Cofradía del Cristo de la Victoria, que se encarga de su preparación procesional. Los cofrades portan la imagen vestidos con túnica morada y capucha blanca.

 

SANTO ENTIERRO

A mediados del siglo XX, a la Semana Santa de Madrigalejo le faltaba el paso del Santo Entierro. Por ello, la parroquia organizó una colecta de suscripción popular con la que recaudar los fondos necesarios para adquirir la talla. Como la aportación de los fieles no fue suficiente para sufragarlo, el Ayuntamiento abonó la diferencia. Y el Santo Entierro procesionó por primera vez en la Semana Santa de 1949.



El Cristo yacente, colocado en una urna de cristal, comenzó a procesionar desde entonces, cada Viernes Santo, detrás del Cristo de la Victoria y antes de la Virgen de los Dolores.



Así como ha sido la última imagen de Pasión en llegar, también ha sido el último paso en tener cofradía que se ocupara de él. La cofradía del Santo Entierro se constituyó en 2018. Y estos cofrades acompañan a Cristo yacente vestidos totalmente de negro.

 

VIRGEN DE LOS DOLORES

Cierra la procesión la Virgen de los Dolores.

Es una imagen procesional y de vestir. La túnica y el manto no dejan ver nada más que el rostro y las manos, realizadas en madera policromada. Responde a la iconografía barroca de las advocaciones de la Virgen propias de la Pasión (de la Soledad, de la Amargura, de las Angustias, de la Piedad, etc.).




También la iconografía de la Virgen de los Dolores está cargada de simbolismo. Su rostro expresa los rasgos del dolor y del sufrimiento, con la mirada dirigida hacia lo Alto. También sus brazos, que son articulados, nos hablan con el gesto: unos brazos extendidos hacia abajo con las manos abiertas que expresan que todo está en manos de Dios.

Con la talla, la imagen de la Virgen de los Dolores lleva una serie de aditamentos que complementan su iconografía:

El color negro de la túnica y del manto son signo de luto y del dolor por la pérdida del Hijo.

El corazón traspasado por siete puñales que lleva prendido en el pecho son los siete dolores de María que aparecen en los evangelios:

1-La circuncisión de Jesús, pues fue la primera vez que la Virgen vio la sangre de su Hijo.

2-La huida a Egipto, con la angustia que supuso la amenaza de ser perseguidos por Herodes.

3-El Niño perdido y hallado en el templo.

4-En el camino de la Amargura, cuando se topó con su Hijo flagelado y con la cruz a cuestas.

5-A los pies de la cruz, acompañando a su Hijo crucificado y viéndolo morir.

6-Estrechando en sus brazos el cuerpo sin vida de su Hijo.

7-Viendo colocar el cadáver de su Hijo en el sepulcro y correr su losa.

Aunque, en realidad, el siete es un número simbólico en la Biblia, por lo que expresa que, a pesar de ser la “bendita de Dios”, el sufrimiento y el dolor también estuvieron presentes en su vida.

La corona que porta la imagen es la expresión de la participación de la Virgen María en la realeza del Hijo de Dios, hecho hombre, que nació de su seno.

 

Cada uno de los complementos que lleva la talla han ido cambiando a lo largo del tiempo y de los gustos de la época. Así, si miramos alguna fotografía de hace más de 50 años, pensaríamos que no estamos ante la misma imagen. La túnica y el manto eran muy austeros, de color negro con los ribetes dorados. La corona, una diadema nimbada con 10 estrellas, era sumamente sencilla. Y en el corazón, sobre el fondo negro de la túnica, destacaban mucho más los siete puñales clavados en él. Si antaño podíamos ver una imagen más propia de la sobriedad castellana, en la actualidad nos recuerda a los pasos que procesionan en Andalucía.



Desde 2001, la Virgen de Nuestra Señora de los Dolores cuenta con su cofradía, la más numerosa de nuestra Semana Santa y solo formada por mujeres. Las cofrades portan el paso con la cabeza descubierta y con túnica negra y esclavina blanca en su interior, así como el cordón.

 

Y con la Virgen de los Dolores CONCLUIMOS esta visita por los pasos procesionales de la Semana Santa madrigalejeña. Pero antes de terminar, es necesario agradecer la labor de las cofradías.

Primeramente, porque fomentan la devoción de los fieles y de sus cofrades.

Además, porque contribuyen al ornato y decoración de los pasos, dotándolos de todos los elementos necesarios para procesionar.

Porque ayudan a mantener nuestras tradiciones.

Porque cuidan las imágenes, favoreciendo su conservación. En este sentido, las cofradías del Cristo de la Victoria y de Nuestra Señora de los Dolores se encargaron de restaurar sus tallas, algo que fue esencial, especialmente, en el caso del Cristo porque un ataque de xilófagos estuvo a punto de hacer desaparecer una imagen de tantos siglos de antigüedad.

 

Por todo ello, debemos apoyar y animar a las cofradías y hermandades, porque mantienen viva nuestra fe y también nuestro patrimonio, tanto material como inmaterial, y contribuyen a fomentar los recursos y el bien común de nuestra localidad.


Guadalupe Rodríguez Cerezo