lunes, 23 de enero de 2023

EL DILEMA DEL REY


Los últimos tres años de vida del monarca no fueron fáciles, la enfermedad se había apoderado de su cuerpo y su estado de salud era cada vez más precario. Desde Flandes, el Príncipe Carlos estaba al tanto de todo lo que ocurría en la Corte de su abuelo Fernando. Sabía que el monarca tenía ya la salud muy quebrantada, aunque, lo que más le preocupaba eran las noticias que le llegaban acerca del testamento que había firmado en Burgos. Intuyendo que a su abuelo le quedaba poco tiempo de vida, y para velar por sus intereses, envió como embajador, con plenos poderes, a Adriano de Utrech, el que había sido su maestro y que, con el tiempo, sería el Papa Adriano VI.

El encuentro entre Fernando el Católico y Adriano de Utrech se produjo en diciembre de 1515, cuando el monarca se encontraba en Plasencia y sus alrededores. Dice Galíndez de Carvajal que Adriano de Utrech venía “para que, en caso de que el Rey fallesciese, tomase posesión de los reinos por el Príncipe; para lo cual y para todas las cosas de la gobernación, traía secretamente poderes bastantes”.

Y, concretamente cuando el monarca se trasladó a Abadía, en las propiedades del duque de Alba, ambos tuvieron una importante reunión, en la que trataron asuntos concernientes a la gobernación de los reinos y a su futuro. Llegaron a acuerdos importantes, que ya concretarían más adelante.

A finales de diciembre, la comitiva del Rey se separa al salir de Plasencia, y comienza el viaje hacia el sur. Una parte importante del séquito se dirige directamente a Guadalupe, mientras que el monarca, con los más cercanos a él, toma un camino más cómodo y llevadero para un enfermo, a un ritmo mucho más pausado y con varias jornadas de descanso en el itinerario. Fernando el Católico llevaba muchas cuestiones para reflexionar en aquel dilatado viaje, pero uno, especialmente, debía ser recurrente en sus cavilaciones. En sus alforjas llevaba el testamento firmado en Burgos en 1512, y también el que había redactado unos meses antes en Aranda de Duero y que estaba sin protocolizar. En ambos documentos, había decidido que su nieto, el Infante Fernando de Aragón, asumiese la regencia cuando él falleciera y mientras el Príncipe Carlos estuviese ausente -¿Sería esta la mejor opción para el futuro de los reinos?- La llegada de Adriano de Utrech y la reunión en Abadía le estaban haciendo replantearse algunas cuestiones, unas cuestiones muy dolorosas que las iba dilatando en el tiempo…

Casa de Santa María. Foto de María García Ciudad.

 Si durante el camino se fue evidenciando que la enfermedad estaba haciendo mella en el monarca, cuando llegó a Madrigalejo, fue necesario parar en la Casa de Santa María. En las condiciones en las que iba el rey, no podría continuar el camino y, ¿quién sabe?, si la vida. Adriano de Utrech se enteró, en Guadalupe, del agravamiento del monarca e, inmediatamente, se presentó en Madrigalejo para pedir audiencia al Rey, porque temía que falleciera antes de cambiar asuntos de vital importancia para el futuro político de su señor. El monarca, que no era consciente del estado tan crítico en el que se encontraba, no quiso recibirle: No viene sino a ver si muero. Decidle que se vaya, que no me puede ver[1], les dijo. Quizás el monarca se sintió presionado para tomar una decisión, decisión que estaba dando largas y que le suponía un gran pesar. Y aunque acabó recibiéndole, le mandó de vuelta a Guadalupe, donde mantendrían otra reunión para rematar los acuerdos que habían comenzado en Abadía.

Pero el mal del rey, en lugar de mejorar, se iba agravando, y cuando fue consciente de ello, llamó a sus consejeros -el doctor Galíndez de Carvajal y los licenciados Zapata y Vargas-, pues comprendió que había llegado la hora de poner en orden las cuestiones que le preocupaban desde el primer encuentro con el de Utrech. En confidencia, explicó a sus consejeros las razones por las que, en su testamento, dejaba en la gobernación de los reinos de Castilla y de Aragón a su nieto el Infante D. Fernando, que no eran otras que haberle tenido bajo su tutela desde su nacimiento, educándole él mismo y preparándole en los asuntos de Estado, por lo que sentía un gran cariño hacia él.

También expuso las reticencias hacia su nieto primogénito, el Príncipe Carlos:

-Pensaba que el Príncipe nunca se trasladaría a estos reinos para regirlos y gobernarlos.

-Que, en su ausencia, estos reinos serían gobernados por otras personas, que no querrían que el Príncipe viniese hasta aquí a regirlos.

-Que se rodearía de asesores extranjeros, que no mirarían por estos territorios.

-Además, que el Príncipe había sido educado y formado en otras costumbres y maneras distintas de las de aquí, nunca había pisado los territorios hispanos ni conocía sus lenguas, lo que le alejaba de quienes serían sus súbditos.

 

Los consejeros recordaron al rey los afanes con los que él y la reina Isabel habían llevado la paz y la justicia a estos reinos y el peligro que suponía enfrentar a los dos hermanos por el poder, pues los hijos de los Reyes todos nacen con codicia de ser Reyes[2], lo que sería aprovechado por los nobles para hacer banderías, según sus conveniencias, y amenazaría la paz y la unión de los reinos. Por todo ello, opinaban que, al único que debería dejar como gobernador en ambas coronas era a quien, por derecho, le correspondía, es decir, al Príncipe Carlos. Al mismo tiempo acordaron en aquella reunión de Madrigalejo que, como Adriano de Utrech había prometido que Carlos se trasladaría hasta estas tierras lo antes posible, en el ínterin a su llegada, ocuparían la regencia dos personas que no pudieran disputarle el poder. Serían el cardenal Cisneros, en Castilla, y Alonso de Aragón, Arzobispo de Zaragoza, en la Corona de Aragón. 

 

Viendo ya el Rey Fernando que dejaba muy desprotegido a su nieto Fernando, por quien sentía especial cariño, lloró. Inmediatamente, mandó que se hiciera un nuevo testamento, que se escribiera de principio a fin, para que no quedara rastro del anterior ni posibles malinterpretaciones. Todo ello se hizo muy en secreto; no se enteró el Infante D. Fernando ni quienes le rodeaban, y también se hizo a espaldas de Adriano de Utrech.

Toda la sucesión quedaba bien reflejada en el testamento de Madrigalejo y, además, expuso las cuestiones que le preocupaban sobre el asunto. Así, tras nombrar Gobernador General al Príncipe Carlos, aparecen una serie de recomendaciones: que viniera cuanto antes a hacerse cargo de la gobernación de estos reinos, que no hiciera mudanza en su gobierno, que se apoyara en los naturales para gobernarlos, que mantuviera los reinos en paz y justicia y que mirara mucho por el bien de sus súbditos.

Al mismo tiempo que se redactaba el testamento, se dio curso a otros dos documentos firmados por Fernando el Católico, en Madrigalejo, el 21 de enero. Uno, en nombre de la reina Juana, iba destinado al reino de Castilla para que, tras el fallecimiento, fueran efectivas las disposiciones que dejaba en su testamento y evitara que Adriano de Utrech ocupase el cargo de regente de la Corona castellana. El segundo documento es una carta destinada a su nieto Carlos, despidiéndose de él; le encargaba que cumpliese su testamento, que atendiese a la reina Germana, su viuda, y le transmitía sabios consejos para el gobierno en la Corona de Aragón.

Facsímil del testamento de Fernando el Católico

En el atardecer del día 22 de enero, estuvo listo el testamento, que fue firmado por el monarca en presencia de siete testigos y rubricado por el protonotario, Miguel Velázquez Climente y su lugarteniente. Poco después entró en agonía y falleció en la madrugada del día 23 de enero.

Con todo lo dicho, hay una conclusión notoria y es que, con el testamento de Madrigalejo, se hace patente que, a pesar de sus dudas y de sus sentimientos personales, prevaleció el deber de Estado y el respeto por la institución dinástica.


Guadalupe Rodríguez Cerezo

 

BIBLIOGRAFÍA:

- Cayetano ROSELL: Crónicas de los Reyes de Castilla desde Don Alfonso el Sabio, hasta los Católicos don Fernando y Doña Isabel. En BIBLIOTECA de AUTORES ESPAÑOLES, desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. TOMO III. Editor, M. Rivadeneyra. Madrid, 1878.

-Lorenzo RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A. Badajoz, 2008.


[1] Ibidem.

[2] Ibidem.


 

domingo, 11 de diciembre de 2022

ESCUDO, BANDERA E HIMNO DE MADRIGALEJO

 

Escudo Municipal

El escudo municipal es la representación gráfica que identifica a un municipio como entidad local. Su origen se remonta a finales del medievo, en las concesiones y otorgamientos reales de los privilegios y fueros a la villas y ciudades. Aunque Madrigalejo tiene un bagaje histórico suficiente para que su Concejo hubiera tenido escudo antiguo, no le correspondía por no haber sido nunca villa ni ciudad y no gozó del privilegio de ostentar armas heráldicas. Recordemos que Madrigalejo, desde la reconquista hasta la creación de los municipios en el siglo XIX, siempre fue “lugar” perteneciente a la tierra del Concejo de Trujillo. Tras la reorganización del territorio nacional a mediados del siglo XIX en provincias y municipios, desde el Ministerio de la Gobernación se instaba a adoptar escudo propio, y aunque entonces el Ayuntamiento de Madrigalejo podría haber emprendido acciones para adoptar su escudo representativo, no consta que así se hiciese.

 A mediados del siglo XX, una nueva orden ministerial pedía a los municipios la “rehabilitación y adopción” de armas identificativas. Sin embargo, no fue hasta la llegada de la Democracia y la reestructuración del territorio en las autonomías, cuando se produjo un resurgimiento de la adopción de representación gráfica que identificara a cada una de las distintas entidades e instituciones. En este contexto, es cuando encontramos las primeras acciones del Ayuntamiento de Madrigalejo para la creación y adopción de un escudo municipal. El primer proyecto del que tenemos constancia fue aprobado en sesión de plenos celebrado el 3 de enero de 1977, mientras que el escudo definitivo se adoptó tras su aprobación en enero de 1988.

 

Primer proyecto de escudo municipal para Madrigalejo

En 1976, D. Ubaldo Rubio Calzón, secretario jubilado del Ayuntamiento de Madrigalejo, redactó la memoria del primer proyecto de Escudo Heráldico Municipal, documento que firmó en 13 de diciembre de ese mismo año. Esta memoria fue llevada a la sesión de Plenos del Ayuntamiento presidida por el alcalde D. Francisco Roldán Cuesta y celebrada el 3 de enero de 1977; se aprobó por unanimidad. La memoria constaba de los siguientes elementos:

1º- El Poblado de Madrigalejo. El desarrollo que había tenido el municipio en los últimos años, justificaba la necesidad de plasmar los hechos más relevantes de su historia en un escudo heráldico. Tras situar a Madrigalejo en su contexto geográfico y administrativo, se detallaban hallazgos arqueológicos de épocas protohistórica y romanas, que dejaban de manifiesto la antigüedad de la población. También se aportaban algunos datos demográficos desde el siglo XVI hasta 1976, así como los avances de las últimas décadas en urbanismo y servicios, y su situación económica y social.

2º- La ciudad de Trujillo. Madrigalejo, desde la reconquista hasta el siglo XIX, formó parte de la jurisdicción de la tierra de Trujillo.

3º- El Castillo y el feudo de los Vargas. En 1477, la reina Isabel la Católica mandó demoler el castillo situado en Madrigalejo, propiedad de los Vargas de Trujillo.

4º- La Casa de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe. El Monasterio de Guadalupe tenía importantes propiedades en Madrigalejo, con la Casa de Santa María como centro de organización de estos bienes, donde falleció el rey Fernando el Católico.

5º- La muerte del Rey y su testamento. Los documentos de la época certifican que el rey Fernando el Católico falleció en la Casa de Santa María de Madrigalejo el 23 de enero de 1516. Unos días antes, sabiendo que el final del rey había llegado, tras confesar, se reunió con sus consejeros y, con ellos, decidió otorgar un nuevo testamento, que fue firmado en Madrigalejo el 22 de enero de ese mismo año.

6º- La conmemoración del V centenario del nacimiento de los Reyes Católicos. La Junta Ejecutiva del Centenario del Nacimiento de los Reyes Católicos acordó incluir a Madrigalejo en la Comisión Nacional, en la persona de su alcalde, D. Francisco Gómez Lozano de Sosa. Aquellos actos conmemorativos tuvieron lugar en Madrigalejo el 23 de enero de 1952.

7º- Escudo heráldico. El escudo que se propone estaría organizado en dos cuarteles. “El de la diestra, sobre campo de plata, un haz de nueve flechas, yugo y coyundas y, sobre todo ello, enlazado con las coyundas, un pergamino, en su color, entreabierto con escritura. El de siniestra, sobre campo de gules, castillo semiderruido en oro. Orlado con franja azul y leyenda: DE ISABEL, EL AMOR; DE FERNANDO, LA UNIÓN. Al timbre, en oro, corona real de los Reyes Católicos.”

8º- Petición a la Real Academia de la Historia. La Corporación municipal considera haber explicado con este informe las razones históricas con las que inicia el trámite de la propuesta a la Real Academia de la Historia sobre el proyecto de escudo heráldico para Madrigalejo.

 

Propuesta de 1979

La solicitud de tramitación del escudo heráldico de Madrigalejo se envió al Director General de Administración Local el 18 de junio de 1977. Este organismo, una vez recabada la opinión de la Real Academia de la Historia, respondió el 17 de julio de 1979 devolviendo el expediente para que se realizasen los cambios que proponía la Academia y, una vez que el Pleno de la Corporación Municipal aceptara y aprobara las sugerencias de la Real Academia de la Historia, continuarían los trámites que restaban para su aprobación.

En resumen, el informe de la Real Academia de la Historia opinaba que, así como la muerte del rey Fernando el Católico en Madrigalejo en 1516, es el acontecimiento histórico de mayor relevancia en la localidad, no se había plasmado en la representación gráfica y heráldica de forma adecuada. Para ello, sugierieron que la representación gráfica del rey Católico más adecuada sería la inicial coronada de corona real, al mismo tiempo que el haz de flechas que se exponía en el proyecto. También se consideraba adecuada la inclusión de la torre o castillo existente y mandado destruir por la reina Isabel en 1477, sugiriendo que, para rememorar el señorío de los Vargas, la torre derruida debería estar sobre las armas del apellido Vargas, las cuatro ondas de azur y plata.



Considerar a Madrigalejo como feudo del señorío de los Vargas fue un error que seguimos arrastrando desde entonces. Tanto la familia Vargas como el Monasterio de Guadalupe poseían una muy importante hacienda en Madrigalejo, pero no tenían jurisdicción en su Concejo. Madrigalejo era lugar de realengo perteneciente a la tierra de Trujillo; es decir, dependía directamente del rey, que es lo opuesto a señorío, y, en nombre de la Corona, el Concejo trujillano, poseía el derecho y la jurisdicción de alto, bajo, mixto y mero imperio sobre el territorio de su alfoz.

Con el informe de la Real Academia y la devolución del proyecto por parte de la Dirección General de Administración Local, se aparcó la solicitud de escudo heráldico para Madrigalejo hasta 1986.

 

Segundo proyecto y adopción del Escudo Municipal de Madrigalejo

El Ayuntamiento de Madrigalejo, con fecha de 11 de diciembre de 1986, encargó al equipo de “Investigaciones Heráldicas Agar”, ubicado en Madrid y con D. Alfonso Ceballos- Escalera y Gila, Marqués de la Floresta, al frente, la realización de una memoria para tramitar la adopción del escudo municipal para Madrigalejo, comenzando con la investigación de los posibles antecedentes histórico que pudiera haber a este respecto.

En la investigación, solo se localizaron dos sellos en tinta sobre papel, usados por el Consistorio hacia 1878, en los que se exhibían en el campo el Escudo Nacional utilizado en tiempos de Isabel II. No se encontró ningún otro antecedente hasta el proyecto de 1979. Se llega a la conclusión de que el Ayuntamiento de Madrigalejo no había usado nunca Escudo Municipal propio, por lo que procedía la adopción de un Escudo Municipal de nueva creación.


Sellos en tinta en 1876
SIG. (SIGI-TINTA_CÁCERES,4,N.115)

Para crear el blasón, el equipo de “Investigación Heráldica Agar” se basó en la memoria histórica del proyecto presentado por el Ayuntamiento en 1979. De aquella memoria, destacan tres aspectos: la pertenencia al Concejo de Trujillo, la existencia de un antiguo castillo perteneciente a los Vargas y la muerte en Madrigalejo del rey Fernando el Católico.

De los tres aspectos, se descarta el primero, quedándose con los dos restantes como principales. El castillo se elige por ser constante la voluntad de las autoridades municipales en que así sea, y la muerte del rey Católico por ser el hecho más relevante de la historia local. Para blasonar el primer elemento, se decide respetar la idea propuesta por la Real Academia de la Historia: ruinas de la torre sobre el emblema heráldico de los Vargas (ondas de plata y azur).  Y consideran más problemático el segundo elemento, por su componente político. La argumentación es la siguiente:

 

“El proyecto original quería integrar en el escudo las divisas personales de los Reyes Católicos (el yugo y las flechas), lo que no nos parece acertado, pues las flechas de Isabel la Católica nada tienen que ver con Madrigalejo. Tampoco debiéramos dejarnos influir por las motivaciones políticas del emblema citado, pues aunque la Falange lo tomara modificado algo, lo cierto es que no por eso debemos renunciar a la utilización de un emblema que al fin y al cabo pertenece a todos los españoles como parte de la historia patria.”[1]

 

Además del Yugo con los cabos sueltos, Fernando el Católico utilizaba también como emblema personal una “F” gótica coronada, y este es el elemento que consideraron que debería figurar en el escudo de Madrigalejo.


Con todo lo expuesto, se hicieron dos propuestas:

 

1ª- “Partido. Primero, de sable, una “F” de plata (u oro), timbrada de corona real abierta, de lo mismo. Segundo, de gules, una torre de oro, almenada, mazonada de sable y aclarada de gules, semiderruida, puesta sobre ondas de azur y plata. Timbrado de corona real.”



2ª- “Partido. Primero, de plata, un yugo de gules rodeado de cabos, puesto en banda, acompañado en lo alto y en lo bajo con una “F” de sable, timbrada de un coronel de lo mismo. Segundo, de gules, una torre de oro, almenada, mazonada de sable y aclarada de gules, semiderruida, puesta sobre ondas de azur y plata. Timbrado de corona real.”[2]



Tras el informe del equipo de Investigaciones Heráldicas Agar, se aprueba en pleno celebrado el 31 de julio de 1987 la propuesta primera, con la “F” y la corona real abierta de oro, que fue remitida a la Real Academia de la Historia, emitiendo en fecha de 23 de octubre un informe favorable para que el ayuntamiento de Madrigalejo se blasonara de la forma indicada. Una vez que el expediente hubo pasado todos los trámites requeridos, fue llevado a Pleno Municipal el día 19 de enero 1988 para su aprobación definitiva, bajo la presidencia de D. Agustín Gallego Chillón. Después fue remitido a la Dirección General de Administración Local de la Consejería de Presidencia y Trabajo de la Junta de Extremadura y, tras la firma del Consejero, el 16 de febrero de 1988 fue publicado en el D.O.E.:

 

DISPONGO:

 Artículo primero.-Vengo en aprobar el Escudo Heráldico del municipio de Madrigalejo, con la siguiente descripción:

“Escudo partido. Primero, de sable, una “F” de oro, timbrada de Corona Real Abierta de lo mismo. Segundo, de gules una torre semiderruida de oro, almenada, mazonada de sable y aclarada de gules sostenida de ondas de azur y plata. Al timbre, corona real cerrada.”

Dado en Mérida, a 9 de febrero de 1988.

El Consejero de la Presidencia y Trabajo,

ÁNGEL ÁLVAREZ MORALES.



 

Bandera Municipal de Madrigalejo

Al mismo tiempo que se tramitaba la adopción de Escudo Municipal, el Ayuntamiento de Madrigalejo, en 1986, hacía lo propio con la bandera que debía identificar al municipio, para lo cual se siguieron los mismos trámites en paralelo a los del escudo. Así, la Corporación Municipal también solicitó al equipo de “Investigación Heráldica Agar” que, al mimo tiempo que realizaba la memoria para el escudo, incluyera también un informe vexilológico sobre la adopción de bandera municipal para la localidad. Como tras consultar las fuentes, no les constaba la existencia de ningún antecedente histórico de bandera municipal en Madrigalejo, lo que procedía era que el Ayuntamiento de Madrigalejo adoptara una bandera municipal de nueva creación, y hacía las siguientes sugerencias:

Según las antiguas normas seguidas desde la monarquía de Alfonso X el Sabio, las banderas de los Concejos deben ser siempre de forma cuadrada. Además, su diseño debe estar sujeto al escudo municipal adoptado, aunque admite diversidad de opciones. De acuerdo con estas premisas, se propusieron los siguientes modelos:

1-    “Bandera cuadra, cuartelada en aspa de negro y de rojo, con el Escudo de Madrigalejo al centro, en sus colores.”

2-    “Bandera cuadra, fajada de tres piezas de negro, blanco y verde, con el Escudo Municipal al centro, en sus colores”

3-    “Bandera cuadra, de color verde (o negro), con el Escudo Municipal al centro, en sus colores.”

4-    “Bandera cuadra, partida en palo, de negro (o verde) y rojo, y en la primera partición una letra “F” gótica, blanca, con un coronel amarillo y blanco.”

Esta memoria fue firmada en Madrid, en 27 de julio de 1987.

Los colores que proponían se referían a las siguientes ideas:

-El blanco y el negro están referidos a los colores personales del rey Fernando el Católico, adoptados de la Orden de Santo Domingo.

-El color rojo es el mismo que el fondo de la parte derecha del escudo, donde se instala el castillo semiderruido.

-Y el verde, porque es el color de la provincia de Cáceres.[3]

  

Sin embrago, ninguna de estas cuatro propuestas fue adoptada y, en septiembre de ese mismo año, la empresa Agar describe la posible bandera municipal de la siguiente manera:

“Bandera cuadra, fajada de tres fajas de negro, de blanco y de rojo, con el Escudo de Madrigalejo al centro, en sus colores.”

 

Este último diseño se remitió a la Real Academia de la Historia, que dio el visto bueno en el documento firmado en 23 de octubre del mismo 1987. La propuesta de Bandera Municipal se llevó al Pleno celebrado el día 19 de enero de 1988, junto con el Escudo, y fue aprobada. También fue remitida a la Consejería de la Presidencia y trabajo de la Junta de Extremadura, que, una vez aprobada, se publicó en el DOE el 16 de febrero de 1988, a continuación de la publicación del Escudo:

 

Artículo segundo.- Se aprueba la Bandera local del municipio de Madrigalejo, con la siguiente descripción:

“Bandera cuadrada: fajada de tres piezas de negro, blanco y rojo, con el Escudo Municipal al centro de sus colores”.

Dado en Mérida, a 9 de febrero de 1988.



 

Himno de Madrigalejo

D. Emilio Bravo Jiménez -fallecido el pasado 1 de diciembre-, sacerdote y músico, quien fuera párroco de la iglesia de San Juan Bautista de Madrigalejo entre 1997 y 2004, compuso un himno para Madrigalejo en el año 2.000. Su letra dice así:

 

Estribillo:

MADRIGALEJO, SOLAR DE HISTORIA

DE ILUSTRES HOMBRES, MANSIÓN Y HOGAR;

ERES TESTIGO DE VIEJAS GLORIAS

EN LA GRANDEZA DE SU HUMILDAD. (Bis)

 

Estrofa 1ª:

SOBRE SUS LOMAS DE FÉRTIL SUELO,

BAJO TU LUZ DE RADIANTE SOL,

EN VERDE VALLE Y HERMOSO CIELO,

ERES UN NIDO DE PAZ Y AMOR.

 

Estrofa 2ª:

DE NUESTROS PADRES Y ANTEPASADOS

TE RECIBIMOS COMO HEREDAD;

EN NUESTRAS MANOS ESTÁ EL FUTURO

QUE CONSTRUIREMOS CON NUESTRO AFÁN.

 

MADRIGALEJO, HOGAR DE PAZ.


Coral Fernando V

El himno fue interpretado por vez primera por la “Coral Fernando V” de Madrigalejo, creada por D. Emilio mientras estuvo en nuestra localidad. Posteriormente, la Asociación de Amas de Casa fue la encargada de cantar el himno en algunos actos institucionales. En 2012, la Corporación Municipal lo había declarado Himno Oficial de Madrigalejo, siendo alcalde D. Sergio Rey Galán.


La Asociación de Amas de Casa interpretando el himno de Madrigalejo.
Acto institucional por el fallecimiento del Rey Fernando el Católico.
23-enero-2013.

 

Y de esta forma, la localidad de Madrigalejo adoptó su Escudo, Bandera e Himno, unos signos que nos identifican, que hablan de nuestro pasado, y que nos representan ahora y lo harán en el futuro.

 

Guadalupe Rodríguez Cerezo.

 

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

https://es.wikipedia.org/wiki/Her%C3%A1ldica_municipal_de_Espa%C3%B1a

https://es.wikipedia.org/wiki/Realengo

 

-ARCHIVO MUNICIPAL DE MADRIGALEJO.

 -L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A. Badajoz, 2008.    


[1] Archivo Municipal de Madrigalejo

[2] Ibidem.

[3] Archivo Municipal de Madrigalejo. Informe de secretaría.