jueves, 3 de mayo de 2018

EL CRIMEN DE PIZARROSO



(El texto que a continuación vamos a compartir fue escrito por mi padre, Lorenzo Rodríguez Amores, y que no llegó a publicar. En el texto intercalaremos algunas fotografías)

¿Quiénes de cuantos anden o hayan superado los tres cuartos de siglo no añoran las “corroblas” familiares, alrededor de la lumbre, para descabezar las primeras horas de aquellas interminables noches, sobretodo de la estación invernal?

Hoy prácticamente han desaparecido los diálogos hogareños porque, de golpe y porrazo, se han introducido en nuestras casas unos medios que, bien botoneados, te evitan opinar y pensar por tu cuenta, ya que todo lo presentan comido y servido. Esto ha hecho verdaderos estragos en una juventud que no sabe lo que se pierde: diálogos, consejos e intercambio de pareceres con los padres, abuelos y personas experimentadas.

Se solía empezar, casi indefectiblemente la conversación en aquellas reuniones, dada la idiosincrasia inconformista de las gentes del agro, con quejas de lo contrario que venían los tiempos para las distintas tareas camperas. Entre charlas formales o comentarios de los chismes pueblerinos, con frecuencia, salían a relucir cuentos e historietas maravillosas y sucedidos azarosos, a lo mejor vividos por el que más y el que menos de los contertulios y que la gente menuda escuchaba sin pestañear. Tampoco faltaban los relatos de episodios bélicos, con un verdadero alarde de memoria, de los que tal vez alguno de los presentes fue protagonista. Puede decirse que los que ya éramos zagaletes en aquellos lejanos tiempos estábamos enterados de las calamidades de luchar en la manigua cubana y de las privaciones de los blocaos en tierra de moros: blocaos de la Muerte, del Barranco Lobo, de Cobba-Darsa…, combates de Annual, de Seganga, de Xauen…, todos ellos con presencia de soldados madrigalejeños.

Contaban los antiguos, quienes a su vez se lo escucharon a otros más viejos que ellos, que en los tiempos de estos últimos, había en Madrigalejo una mocita sin igual por linda y garbosa. Ignoramos su nombre y apellidos, pues sólo era conocida por la “Cava”, un apodo que tampoco sabemos si se debe a que tenía su morada en la calle con esta misma denominación, la cual aún conserva, o la citada vía tomó el nombre del mote, tal vez heredado, de la moza.



La “Cava”, con sus singulares atractivos, de buen parecer y natural alegre, siempre haciendo gala de saber estar en su sitio por honesta y juiciosa, poseía un “aquel” que volvía mochales al mocerío del pueblo y de su entorno. Ni qué decir tiene que no le faltaban pretendientes y así fue preguntada, o dicho de otro modo, requerida de amores por no pocos de sus entusiastas admiradores. Pero ella resistía sin comprometerse, tal vez reservándose para cuando se acercase a ella algún buen mozo que le entrase por el ojo. La ocasión no se hizo esperar. La mocita cayó en las redes que le tiende un apuesto militar con unas perspectivas de brillante futuro profesional, pues a los veintiséis años lucía las tres estrellas de capitán.

La disciplina militar no es pródiga en permisos de asuetos, de aquí que el enamorado no pierda ocasión, cuando se le presenta cualquier coyuntura, de acercarse a Madrigalejo para disfrutar de tiernos paliques amorosos. En una de esas visitas, a nuestro capitán le llega la hora de la separación, ya que es reclamado por sus deberes profesionales y debe cortar esos idílicos momentos de “pelar la pava”, cuando todo era felicidad en la pareja. El capitán Gorbea recibe la orden de incorporarse a su guarnición toledana con urgencia.

No le queda otro recurso que tomar la diligencia en Miajadas que le llevaría a Madrid. Para llegar hasta  allí, debe hacer una penosa andadura de siete u ocho leguas, que es la distancia que separa Miajadas de Madrigalejo, y ha de hacerlo cuando la noche se viene encima, y la noche no es buena consejera para una marcha por senderos desconocidos y solitarios. Nada más iniciar el camino, las criaturas nocturnas rompen el opaco silencio de la oscuridad: la mochuelada con sus machaqueos insistentes de posesivo como si fuese suyo todo el monte, los lamentos quejumbrosos de las cornejas o corujas, el semigrito lánguido del búho mientras se atusa el plumaje para llamar la atención a la pieza de caza que se atreve a salir de su guarida y el siseo de la espectacular lechuza… en realidad seres inofensivos, no así el taimado y mítico lobo, cuya  desagradable y frecuente compañía se detecta sin necesidad de verlo, que sigue y persigue al caminante con sus castañeteos de dientes , ojos como ascuas y  trístísimos aullidos que, debido al tufo que expele, provoca verdadero pavor tanto a las personas como a los animales, a quienes puede decirse que le ponen los “pelos de punta” y “el vello de carne de gallina”, lo que en términos campesinos se conoce con el apelativo de “enlobarse”. 



Pero, en ocasiones, son más peligrosos los lobos que se refieren al género humano. El viajero que se lanzó a la andadura, un pie tras otro, con la intención de caer en Miajadas al amanecer, para subirse a la diligencia que le llevará a Madrid utilizando el camino común de Alcollarín y Campo Lugar, tuvo que atravesar los arenosos adehesamientos de la Torrecilla de Abajo, las Abiertas y Carrascalejo, por donde se hunde el cauce del río Pizarroso. Ya dice el refrán que “entre las doce y la una, anda la mala fortuna”. Pero el caminante no pensaba en peligros, sin duda ensimismado en los recuerdos de los deleites amorosos… En la orilla contraria del río había gente apostada y bien oculta entre la espesura de los junquerales. No tuvo tiempo el capitán Gorbea de asustarse y mucho menos de defenderse, pues fue asaltado por los agazapados con tal rapidez, ensañamiento y violencia que le quitaron la vida casi en el acto.

He aquí la  partida de defunción del desgraciado militar:

En la Iglesia Parroquial del lugar de Madrigalejo, obispado de Plasencia, en 19 días del mes de Marzo de 1811, fue sepultado, según el Ritual Romano, como pobre de solemnidad, Don Sebastián de Gorbea, natural de Vizcaia, se ignora de qué pueblo, Teniente Capitán del Regimiento de Cavallería Cazadores Imperiales de Toledo, el cual fue asesinado, en el día anterior, por unos malvados al lado de allá del río Pizarroso, camino de Miajadas. No recibió sacramento alguno. Y para que conste lo firmo Francisco González”.

Así, la Cava, la guapísima Cava, vio romperse, con la pérdida del adorado prometido, una felicidad para la que no encontraba consuelo y alivio.  

Lorenzo Rodríguez Amores.

(En el documento donado por la familia Esteban Rodríguez al Ayuntamiento de Madrigalejo, en el folio 3, cara A, aparece el nombre de la calle Cava, en 1805. Es muy lógico que fuese apodada  la mocita como "la Cava" por habitar en esta calle y no al contrario)
   

miércoles, 21 de marzo de 2018

22 HÉROES CACEREÑOS



La Institución Cultural el Brocense ha publicado recientemente un libro de gran importancia para mantener viva nuestra memoria, nuestra historia, la historia de unos soldados de remplazo que bien merecen ser recordados. Esta es su ficha técnica:

RODRÍGUEZ PLAZA, Miguel Ángel. 22 Héroes Cacereños. Kobba-Darsa 1924. Institución Cultural el Brocense. Diputación de Cáceres. Cáceres, 2017.

En esta interesante obra se narran y analizan los hechos protagonizados por unos jóvenes, veintidós de ellos nacidos en distintas poblaciones de la provincia de Cáceres, que tuvieron que luchar en la guerra de África como soldados de reemplazo y que vivieron, en Kobba-Darsa, una situación dramática. Ocurrió en los primeros días del verano de 1924. Dos de aquellos soldados eran naturales de Madrigalejo: Lorenzo Jiménez Felipe y Juan Sojo Carranza.

Bien merecidamente, Madrigalejo les tiene dedicada una calle. La calle “Calvo Soltelo” pasó a denominarse “Héroes de Cobba-Darsa” al comienzo de la Democracia, cuando se cambió la nomenclatura de las vías que estaban vinculadas al régimen franquista, siendo Alcalde de Madrigalejo D. Agustín Gallego Chillón. Estamos hablando de la calle que enlaza la plaza de la Ermita con las Cuatro Esquinas.

No es el momento de adelantar nada sobre esta obra, sino de animar a su lectura para conocer los hechos y a sus protagonistas. Pero sí decir que me une una buena amistad con su autor, Miguel Ángel Rodríguez Plaza, Comandante de Sanidad Militar, a quien conocí gracias a los Héroes de Kobba-Darsa, a través de mi padre.

Miguel Ángel Rodríguez Plaza.

En los VI Coloquios Históricos Extremeños (1976), que cada año se celebran en Trujillo, mi padre, Lorenzo Rodríguez Amores, presentó una ponencia titulada “Cobba-Darsa: una gesta extremeña en África. Toponimias rurales”, y estuvo acompañado de uno de aquellos héroes: Lorenzo Jiménez Felipe. Aquel día también se encontraba allí Miguel Ángel Rodríguez Plaza, que ya había hecho indagaciones sobre el tema y, conocer en persona a uno de los héroes, aumentó su curiosidad. Cuando llegó el momento de que M. Ángel R. Plaza dedicara su tiempo al proyecto de escribir un libro sobre Kobba-Darsa, viajó hasta Madrigalejo, pero mi padre ya no estaba, acababa de fallecer. Entonces fui yo la encargada de ponerle en contacto con los descendientes de aquellos héroes. Y a partir de ese día, hemos seguido en contacto.

En la Casa de Santa María de Madrigalejo
23 de abril de 2018

En septiembre del pasado año, coincidimos en Trujillo en la celebración de los XLVI Coloquios Históricos de Extremadura, donde me adelantó que, en breve, iba a salir publicado el libro. Nada más salir, tuvo la amabilidad de comunicarme que ya estaba la obra en la calle y de mandar un ejemplar, junto con la promesa de que vendría a Madrigalejo, no tanto para presentar el libro, sino más bien para hablar de aquel suceso del que nuestros paisanos fueron protagonistas.

Y su promesa está cumplida. Para celebrar junto a nosotros el "Día del Libro",  el 23 de abril de 2018, Miguel Ángel Rodríguez Plaza ha estado en la Casa de Santa María hablándonos de los "Héroes de Cobba Darsa" y de la gestación de su obra. Fue un acto organizado por la Oficina de Turismo y la Asociación Cultural Fernando el Católico. En el acto estuvieron presentes algunos de los descendientes de aquellos valientes soldados: Agustín Sojo (hijo de Juan Sojo Carranza) y algunos de los nietos del mismo y de Lorenzo Jiménez Felipe.

Asistentes a la presentación del libro en Madrigalejo.

Vaya nuestro agradecimiento al autor del libro, por su labor investigadora y divulgadora para sacar a la luz unos acontecimientos y unos héroes que estaban quedando en el olvido. También por su entusiasmo, gracias al cual ha podido llevar a cabo su obra y la podemos tener en nuestras manos. Y, por supuesto, todo nuestro agradecimiento por haber tenido la amabilidad de desplazarse hasta Madrigalejo para compartir con nosotros, de una forma amena y lleno de ilusión, el fruto de su trabajo. Un gran trabajo que hace que los madrigalejeños nos sintamos orgullosos de nuestros paisanos Lorenzo Jiménez Felipe y Juan Sojo Carranza.

Un momento del acto.

No cabe duda de que 22 Héroes Cacereños. Kobba-Darsa 1924 es un libro que ya entra a formar parte de la bibliografía imprescindible para conocer la historia de nuestra localidad y de nuestra provincia.

Guadalupe Rodríguez Cerezo.

miércoles, 28 de febrero de 2018

LA COFRADÍA DEL SANTO ENTIERRO


Se acercaba el fin del siglo XX y las procesiones de Semana Santa, en Madrigalejo, iban languideciendo paulatinamente. Cada vez era más difícil encontrar portadores para los distintos pasos. No faltaban fieles concentrados en la puerta de la iglesia para acompañar a las imágenes en las noches de Jueves Santo y Viernes Santo, pero en su mayoría eran de edad avanzada para llevar tanto peso sobre sus hombros. Para evitar que dejaran de salir las procesiones por falta de cargadores, se construyeron nuevas andas que llevaban ruedas. De esta forma, ya con menos esfuerzo, se aseguraba que los pasos de Semana Santa salieran cada Jueves Santo y Viernes Santo. Así se celebraron las procesiones en los últimos años del siglo pasado.

Penitentes saliendo de la iglesia en el Viernes Santo de 1955.

Pero allá por el año 2000, un grupo de personas, a quienes les dolía que se perdiera nuestra tradicional Semana Santa, crearon la “Cofradía del Cristo de la Victoria”. A ella se apuntaron muchos jóvenes y, para acompañar al Cristo, una banda de música. Al año siguiente, fue un puñado de mujeres quienes se reunieron en torno a la imagen de la Virgen Dolorosa  y decidieron fundar la “Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores”, sin duda, en estos momentos, la más numerosa. Después vino la “Cofradía del Nazareno”. En pocos años, consiguieron dar la vuelta a una tendencia y revitalizar las procesiones de Jueves Santo y Viernes Santo. Los cofrades, vestidos de túnica, cargaban los pasos; se hicieron andas nuevas; al son de trompetas y tambores se organiza la procesión; cada paso va precedido de los estandartes de su cofradía; hay un mayor esmero en la decoración floral y en la iluminación de cada uno de los pasos; se han restaurado imágenes; se han renovado accesorios como coronas, mantos, tronos, faroles, etc. Sin duda, las cofradías han sido la fuente de renovación de nuestra Semana Santa.

Sin embargo, había todavía un paso que no tenía un grupo estable que se hiciera cargo de él. Se trataba del “Santo Entierro”, que solo procesionaba en Viernes Santo. Es la imagen más moderna de la Semana Santa madrigalejeña: un Cristo yacente colocado dentro de una urna de cristal. Fue adquirido por la Parroquia de San Juan Bautista en 1949 por suscripción popular. Como la aportación de los fieles no alcanzó la cantidad necesaria para saldar el coste de la imagen, el Ayuntamiento contribuyó abonando la diferencia, según fue acordado en el Pleno Municipal del día 1 de mayo de 1949. Como curiosidad, en esa misma sesión, también se hace constar que se había requerido a la agrupación musical de la localidad para que, con motivo de la Semana Santa, tocaran en las procesiones y, por esta razón, se acordaba darles una gratificación de 200 pesetas. Lo que demuestra que la música de pasión era parte importante de la Semana Santa de Madrigalejo.

El Santo Entierro procesionando en el Viernes Santo de 1954.        

Volviendo al Siglo XXI, cuando las tres cofradías ya estaban formadas, el paso del Santo Entierro parecía estar marginado con respecto a los demás. En este contexto, allá por 2006, entre el párroco, D. Alfonso Raúl Masa Soto, y la presidenta de la  Asociación de Amas de Casa, Rosi Arias, convinieron en que esta asociación se hiciera cargo de él, para su ornato y preparación, así como para sacarlo en procesión. Así lo hicieron durante dos años; pero por diversas circunstancias no se continuó con esta labor. A partir de aquellos años, comenzó una bonita costumbre. En Sábado Santo, la Virgen de los Dolores vela a su Hijo muerto a sus pies- la imagen del Cristo yacente del Santo Entierro-, en el presbiterio de nuestra iglesia. La composición, levemente iluminada, destaca entre la oscuridad que lo circunda. De esta forma, se invita a los fieles a hacer oración ante el Sepulcro de Cristo.

Sábado Santo. Oración ante el Sepulcro de Cristo.           

Después de la Asociación de Amas de Casa, fueron los miembros de Cruz Roja local quienes se encargaron del Santo Entierro durante algunos años, para lo que se construyeron unas andas y así sacarlo a hombros. Sin embargo, esta solución tampoco tuvo continuidad. El paso volvió a quedar sin nadie encargado de él. Entonces, un grupo de personas se comprometió a sacarlo cada Viernes Santo, en las andas portadas con ruedas y vestidos con la discreción que aporta el color negro.

  

Este grupo de personas fue el germen que dio lugar a la fundación de la “Cofradía del Santo Entierro”, que comenzó su andadura en la Semana Santa de 2018, y se suma a las otras tres cofradías de pasión. Es una buena iniciativa, pues asegura la continuidad de nuestras tradiciones y de la expresión de la fe popular. Por ello, deseamos una larga vida a esta nueva hermandad.


Es de justicia agradecer todo el esfuerzo que hacen las cofradías para que, cada Semana Santa, las procesiones luzcan en todo su esplendor. Están haciendo un trabajo excelente. Y, desde aquí, me gustaría hacer un llamamiento para revitalizar, como se ha hecho con el Jueves Santo y Viernes Santo, nuestra tradicional y querida “Carrerita”, que está decayendo lentamente.


Guadalupe Rodríguez Cerezo.

Las fotografías han sido proporcionadas por:
-Rosi Arias.
-Familia Moreno Hortet.
-Familia Rodríguez Cerezo.
-G. Rodríguez.



martes, 23 de enero de 2018

PREMIOS “MADRIGALEJO” EN SU EDICIÓN DE 2018



 Se clausuraba el V Centenario de la muerte del Rey Fernando el Católico, el 23 de enero de 2017, con la entrega de PREMIOS DE RECONOCIMIENTOS MADRIGALEJO en su primera edición, para que tuvieran continuidad en el tiempo. Quieren ser el agradecimiento de un pueblo a la labor, disposición, compromiso y apoyo a Madrigalejo y su historia.
El 23 de enero de 2018, en la celebración del Acto Institucional en el que se ha conmemorado el 502 aniversario del fallecimiento del Rey Católico, el Excmo. Ayuntamiento de Madrigalejo ha hecho entrega de estos premios en su segunda edición. Los galardonados han sido los siguientes:
-El Colegio Público “Fernando el Católico” de Madrigalejo.
-El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe.
-Luis Rodríguez García.

-Juan Pedro Sánchez Romero.

COLEGIO PÚBLICO FERNANDO EL CATÓLICO:

Cuando se estaban preparando los actos para la celebración del “V Centenario del Nacimiento de los RRCC” (abril de 1951-marzo de1952), desde el periódico ABC (2/marzo/1951, firmado por el maestro D. Juan Ramos Lozano) se insta, al entonces Ministerio de Educación Nacional, a que se acelere la construcción del Grupo Escolar que estaba proyectado en Madrigalejo y para que llevase el nombre de “Fernando el Católico”. Aunque no fue hasta 1957 cuando concluyeron las obras y se inauguró el nuevo grupo escolar, siendo su directora Dª. Rosa Vellón Velasco.

El estreno del Grupo Escolar Fernando el Católico.           

El centro, aparte de llevar el nombre del Rey, siempre ha trabajado para transmitir a sus alumnos la importancia histórica de los hechos que ocurrieron en nuestra localidad. Como ejemplo, recordamos que, a principios de los años 70 del siglo XX, el Colegio “Fernando el Católico” consiguió el primer premio en un concurso nacional por un trabajo sobre el rey Católico y su muerte en Madrigalejo, al mismo tiempo que se denunciaba, con cartas enviadas a diversas instituciones oficiales, el estado ruinoso y de abandono en el que se encontraba la histórica Casa de Santa María en aquel tiempo.

Antiguo Grupo Escolar Fernando el Católico.          

El colegio cambió de edificio y siguió, día a día, con el mismo grado de implicación con el hecho histórico por el que es conocida nuestra localidad. Y desde que, en 2012, comenzó a celebrarse la Semana Fernandina, el Colegio Público “Fernando el Católico” implicó activamente a sus alumnos: 

El 23 de enero de 2012, los escolares salieron a las calles del municipio repartiendo pegatinas con el logotipo de la Asociación Cultural Madrigalejo 2016 –Fernando el Católico –V Centenario y explicando, a las personas que iban  encontrando, lo que se celebraba ese mismo día. En 2013, en un taller de manualidades, elaboraron un mosaico con el logotipo de la Asociación Madrigalejo 2016, que, posteriormente fue expuesto en la Casa de Santa María. También en 2014 los alumnos trabajaron el tema desde diversos aspectos. Con una representación teatral, nos sorprendieron los niños del colegio en 2015: Fernando V y su época, basado en el guion de los profesores del IES de Talarrubias José Luis Galeano y María Moreno. Por último, con unos vistosos pasacalles amenizaron la conmemoración del V Centenario de la muerte del rey Fernando el Católico en 2016 y 2017. 

Edificio actual del Colegio Público Fernando el Católico.            

El colegio continúa su labor divulgativa convocando y organizando el I Concurso escolar de literatura y arte “El legado de Fernando el Católico”, dirigido a alumnos de Educación Primaria de la Comunidad Autónoma de Extremadura, en el que colaboran el Ayuntamiento de Madrigalejo y la Asociación Cultural Fernando el Católico. La entrega de premios de este concurso tendrá lugar el próximo día 25, a excepción del premio al mejor trabajo del C.P. “Fernando el Católico”, que se ha otorgado en este mismo acto a la alumna Blanca Galeano.   

La Directora del colegio, Dª Mariví Delgado.          
 En el acto de entrega del galardón. 
        

   REAL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE en el Guardián Fray Antonio Arévalo:

Las relaciones entre la Iglesia de Guadalupe y Madrigalejo comienzan con la primera propiedad que el Santuario adquiere en esta localidad, en 1349, cuarenta años antes de que pasase a ser monasterio con la llegada de los Padres Jerónimos. En poco tiempo llegó a ser, junto con la familia Vargas de Trujillo, uno de los mayores hacendados del lugar. Del Monasterio eran las mejores tierras de pan llevar, así como olivares, cercas, viñas, huertas, dehesas, un molino de harina y un conjunto de edificaciones conocida como Casa de Santa María, desde donde se administraba la importante hacienda que el convento tenía en Madrigalejo.
Real Monasterio de Santa María de Guadalupe.        

Al frente de la Casa de Santa María había un casero y este era el representante del Monasterio en el Concejo, como un vecino más, con derecho a voto. Esta circunstancia perduró hasta que aquellas posesiones fueron expropiadas por las leyes desamortizadoras de 1835.
Aparte de estos vínculos generados por las tierras, las relaciones entre el Monasterio y Madrigalejo también fueron importantes a través del trasiego de peregrinos que transitaban por el camino real que, desde Mérida, llevaba a Guadalupe, y que atravesaba nuestra localidad. Algunos de aquellos peregrinos eran ilustres viajeros (entre los que se cuentan algunos reyes) que pernoctaban en la misma Casa de Santa María.

Interior de la Basílica de Santa María de Guadalupe.             

Y como bien sabemos, el Rey Fernando el Católico se dirigía al Monasterio de Guadalupe cuando tuvo que ser recogido en la Casa de Santa María de Madrigalejo porque se había agravado su enfermedad. Aquí firmó su último testamento y falleció el 23 de enero de 1516.

Además, debemos agradecer al Monasterio de Guadalupe el hecho de conocer buena parte de nuestra historia gracias a su importante archivo.
Pues, los frailes fueron extremadamente meticulosos a la hora de dejar por escrito todo lo que incumbía a sus propiedades, muchas de las cuales, como se ha dicho, radicaban en Madrigalejo. Y es que nuestro archivo municipal fue quemado por los carlistas en un aciago 31 de diciembre de 1838, en una incursión en la que dejaron 12 muertos, incendiaron 26 casas y saquearon todo lo que pudieron.

Madrigalejo, 1 de octubre de 2016.     
Presentación del día de la Hispanidad.  

En el último siglo, la muestra patente de la labor divulgadora que el Monasterio ha ejercido del hecho de la muerte del rey Fernando el Católico está en la Revista Guadalupe, que, a lo largo de sus más de 100 años de vida, ha dedicado una serie de artículos sobre el tema, especialmente en el IV Centenario de la muerte del Rey (1916), en el V Centenario del nacimiento de los RRCC (1952) y en el V Centenario de la muerte del Católico (2016).
Parroquia de San Juan Bautista de Madrigalejo.          
Tras el Funeral del rey Fernando el Católico.   

También, desde el Monasterio de Guadalupe, se ha hecho promoción del V Centenario del fallecimiento del Rey Fernando el Católico y los Caballeros y Damas de Santa María de Guadalupe se trasladaron hasta Madrigalejo el 1 de octubre de 2016 para presentar oficialmente las “Jornadas de la Hispanidad”, acto que fue clausurado con un funeral por Fernando de Aragón presidido por el Guardián del Monasterio, el Padre Fray Antonio Arévalo.

     El Padre Fray Antonio Arévalo, Guardián del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe en la entrega del premio.

LUIS RODRÍGUEZ GARCÍA:

Luis Rodríguez García en la lectura del testamento del rey Fernando el Católico.
Celebración del día del libro en 2016.

Nuestro querido convecino Luis Rodríguez García se sumó, desde el principio, al proyecto de la divulgación del gran acontecimiento histórico ocurrido en nuestra localidad de cara a su V Centenario, allá por 2011. Cuando nació la Asociación Cultural Madrigalejo 2016 –Fernando el Católico – V Centenario, comenzó a formar parte de ella desde los primeros días, siendo el socio nº 24. Fue un participante activo en las actividades y eventos que se llevaron a cabo en los años previos a la gran celebración.

Fernando el Católico junto a Germana de Foix.         
Representación de "Muerte de un Rey".   

Cuando se realizó el casting para la representación teatral de los días históricos que vivó Madrigalejo en enero de 1516, fue elegido para encarnar a Fernando el Católico. Y así pudimos verlo, como protagonista de excepción, en el papel del monarca en su lecho de muerte, en la obra “Muerte de un Rey”, cuyas funciones tuvieron lugar en agosto de 2016 y enero de 2017.

Encarnando a Fernando el Católico.        
23 de enero de 2016.

Además, fue el Rey Fernando el Católico del V Centenario, pues, en las celebraciones de la efeméride de los 500 años del fallecimiento de este monarca, encarnó su figura para hacer patente que, después de cinco siglos, sigue vivo en la memoria de Madrigalejo. Estuvo animando la celebración y atendiendo y posando, con la amabilidad que le caracterizaba, a personas y medios de comunicación.
Le recordamos con cariño. Descanse en paz. 


Recogen el galardón su mujer, Chefi Liviano, y su hija Mª José.


JUAN PEDRO SÁNCHEZ ROMERO:

Desde su labor profesional en Canal Extremadura TV, el periodista Juan Pedro Sánchez Romero, ha llevado el nombre de Madrigalejo y el V Centenario de la muerte de Fernando el Católico a los hogares de Extremadura, a través de sus programas en Televisión. Ya fuera para enseñar la Casa de Santa María, para informar de los eventos que tuvieran lugar en nuestra localidad, para hablar de nuestras costumbres y tradiciones, para conversar con nuestros vecinos o dando a conocer nuestras fiestas como el popular Jueves de Comadres, han sido numerosas las ocasiones en las que ha dado muestras de su implicación con nuestra localidad, destacando un bonito reportaje que, sobre Madrigalejo, realizó en Dossier Informativo.

El periodista Juan Pedro Sánchez Romero.            

Precisamente por su implicación en la divulgación del gran acontecimiento, transcendental en la Historia de España, acaecido en Madrigalejo en 1516, fue el maestro de ceremonias en el acto institucional del V Centenario de la muerte del Rey Fernando el Católico. Su simpatía, cercanía y buen hacer le han granjeado el afecto de los madrigalejeños.   

Recogiendo el galardón.    
   




Los premiados junto al subdelegado del Gobierno y el Alcalde de Madrigalejo, Sergio Rey Galán.


En nombre de la Asociación Cultural “Fernando el Católico” y como Cronista Oficial de Madrigalejo, felicitamos a los galardonados y mostramos nuestro agradecimiento por su labor.

Guadalupe Rodríguez Cerezo.  



Bibliografía:
-Archivo de la Asociación Cultural Madrigalejo 2016 –Fernando el Católico –V Centenario.
-Revista del Real Monasterio de Guadalupe.
-L. RODRÍGUEZ AMORES: Crónicas lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A. Badajoz. 2008.
-G. RODRÍGUEZ CEREZO: “500 años de la muerte del Rey Fernando V en Madrigalejo”. IX Encuentros de Estudios Comarcales Vegas Altas, La Serena y la Siberia. SISEVA. Badajoz. 2017.
 -G. RODRÍGUEZ CEREZO: “Importancia de los Coloquios en la conservación de la Casa de Santa María de Madrigalejo”. XLV Coloquios Históricos de Extremadura. Asociación Cultural Coloquios Históricos de Extremadura, 2016. Cáceres. 2017.    

domingo, 14 de enero de 2018

¿POR QUÉ FUE TRANSCENDENTAL EL TESTAMENTO QUE EL REY FERNANDO El CATÓLICO FIRMÓ EN MADRIGALEJO?

Detalle de la escultura del Rey Fernando orante.
Obra de Felipe de Vigarny.
Capilla Real de Granada.

(Estas líneas ya fueron  divulgadas a través de las redes sociales en enero de 2016, cuando iban a comenzar las celebraciones del V Centenario del fallecimiento del rey Fernando el Católico. Ahora recogemos en Luz de candil este artículo, con ligeros variantes.)

“Mediaba el mes de enero de 1516 y el rey Fernando el Católico, con una parte de su séquito, viajaba hacia Guadalupe procedente de Plasencia. El monarca, que sufría una grave dolencia desde hacía unos tres años, sufrió un empeoramiento en su enfermedad en las cercanías de Madrigalejo, por lo que fue conducido a la Casa de Santa María, un conjunto de edificios que eran propiedad del Monasterio de Guadalupe. Desde el principio, sus acompañantes se percataron de la gravedad  de la situación; sin embargo, a don Fernando, le costó aceptar las recomendaciones que le hicieron: “que si tenía asuntos pendientes que arreglar en el cielo y en la tierra era el momento de enmendarlos”. No debía tener su conciencia muy tranquila cuando, al darse cuenta de que se le acababan los días en este mundo, mandó llamar a su confesor, Fray Tomás de Matienzo, con quien confesó largamente, y a sus consejeros, a quienes pidió parecer acerca de las disposiciones de sus testamentos anteriores y, advirtiendo los peligros que podían acarrear aquellas mandas, decidió otorgar un testamento que fuera nuevo de principio a fin. Pero, volvamos atrás…

Casa de Santa María en Madrigalejo.

Es un hecho constatado que, con el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (Valladolid, 1469), comenzó a gestarse la Unión de los Reinos que conformaban las Coronas de Castilla y de Aragón. Ya desde el inicio de su gobierno, en las disposiciones de la Concordia de Segovia (15-enero-1475), es notorio el gran objetivo que llevaban en mente Isabel y Fernando al adoptar un mismo escudo para ambos y la distribución de los cuarteles en el mismo: se trataba de la representación gráfica de la Unión de los Reinos. Además, todas las directrices de su política interior llevaban hacia ese mismo fin: la nueva forma de gobernar desde la centralización de una monarquía autoritaria, basándose en el respeto a las leyes y a los fueros; el sometimiento de la nobleza y del clero; la creación tanto de un ejército permanente y moderno como de una serie de instituciones, estableciendo un cuerpo de funcionarios procedentes de la baja nobleza y de la burguesía que hicieran posible la llegada de la soberanía de los reyes a todos sus territorios; la reorganización de la hacienda y de los impuestos generales; el fin de la Reconquista con la toma de Granada; la unidad religiosa con la expulsión de los judíos y de los musulmanes del Reino de Granada….

 Fernando el Católico.
Obra de Zubbita.
Casa de Santa María en Madrigalejo.

Todo parecía ir transcurriendo según lo previsto hasta que el destino comenzó a jugar en su contra. Uno tras otro iban falleciendo los príncipes herederos. Primero fue Juan, en 1497, a los seis meses de su matrimonio con Margarita de Austria, quien llevaba ya en su seno una criatura que nació sin vida. La siguiente en el orden sucesorio era Isabel, Reina de Portugal, casada con Manuel I, que también falleció en 1498 al dar a luz a su hijo Miguel. Y este príncipe, que estaba llamado ceñir las coronas de Portugal, Castilla y Aragón, también murió antes de cumplir los dos años de vida. La sucesión recaía entonces en la tercera hija de los Reyes Católico, Juana, casada con Felipe, Archiduque de Austria; pero tampoco venían buenas noticias de Flandes… la princesa Juana empezaba a dar muestras de su enajenación mental y no ayudaban en absoluto las intrigas de su esposo. Con este panorama, la reina Isabel la Católica, en su testamento (1504), nombraba regente de Castilla al Rey Fernando, consciente de que la enfermedad imposibilitaba a su hija Juana para gobernar y de que las intrigas de su yerno podían perjudicar más que favorecer los intereses de Castilla. Aun así, y obviando dicho testamento, Felipe el Hermoso hizo valer, con la ayuda de los nobles castellanos, sus derechos como esposo de la Reina Juana y asumió el poder efectivo, rodeándose y colocando en los altos cargos a gente foránea. Al Rey Fernando no le quedó otra alternativa que retirarse a la Corona de Aragón.

Muy tocado debieron dejarle al Católico los tejemanejes del Hermoso cuando, en una de sus jugadas diplomáticas, se casó con Germana de Foix, sobrina del Rey de Francia, en 1505. Con ello, no sólo pretendía afianzar su poder en sus territorios en Italia, y de paso fastidiar a Felipe y a su abuelo Maximiliano, sino que también estuvo buscando un heredero para sus reinos patrimoniales y, con ello, evitar que sus súbditos fuesen regidos por los Habsburgo. En definitiva, el Rey Fernando abandonaba el gran objetivo por el que tanto habían luchado la Reina Isabel y él. Y a pesar de que asume de nuevo la regencia de Castilla por la repentina muerte de su yerno en 1506, Fernando el Católico siguió intentando que la Reina Germana le diese un hijo varón que heredara los reinos de la Corona de Aragón. 


Fernando el Católico.
Obra de Adrián Moreno.
En el Centro de Interpretación de Madrigalejo.

Pero viendo que el sucesor no llegaba y notando ya su salud bastante minada a causa de unos brebajes vigorizantes, decidió, como un mal menor, testar, hasta en dos ocasiones (en Burgos y en Aranda de Duero,) en favor de su querido nieto Fernando, para que asumiera las regencias de Castilla y de Aragón, hasta que su hermano Carlos, el legítimo heredero, viniese a hacerse cargo de su gobierno. Desde Flandes, el príncipe Carlos no perdía detalle de lo que ocurría en Castilla, por lo que, a finales de 1515, envió a Adriano de Utrech a la corte de su abuelo (que por entonces se hallaba en Plasencia y en Abadía) para que velara por sus derechos sucesorios…

Retomemos de nuevo el tema en la Casa de Santa María de Madrigalejo, cuando el Rey, moribundo, con el asesoramiento de sus consejeros Galíndez de Carvajal, Vargas y Zapata, reflexiona y decide otorgar un nuevo testamento. Y es que, aunque la heredera universal de todos sus bienes era su hija, la Reina Juana, su incapacidad para gobernar hacía necesario nombrar un regente que asumiera el poder efectivo. Para el rey Fernando, su nieto Carlos era un desconocido, porque se había criado en Flandes, y había sido educado por el emperador Maximiliano. Además, pensaba que su lejanía y su nulo apego a las tierras hispanas le impedirían ejercer sus funciones de gobierno y pondría el poder en manos extranjeras, que mirarían más por su propio interés que por los del Príncipe y sus Reinos. Por el contrario, su hermano, el infante don Fernando, a quien él mismo había criado en las costumbres y maneras de aquí, le parecía más idóneo para asumir la regencia, y por ello le había nombrado regente en sus últimos testamentos.


Facsímil del Testamento del Rey Fernando el Católico.
Primera página.
El documento original está custodiado por la Casa de Alba.

Sin embargo, los consejeros recordaron al Rey todo lo que les había costado reducir estos Reinos a la buena gobernación y le advirtieron sobre los peligros que supondría dejar tanto poder al infante, quien, por ser hijo de reyes, podría sentir el deseo de disputar la Corona a su hermano, para lo que, sin duda, sería ayudado por los nobles de Castilla, que verían una gran oportunidad para recuperar el poder perdido, aprovechando la corta edad del infante. Por todo ello, los consejeros le hicieron ver que, para evitar posibles conflictos, lo más acertado era dejar la gobernación a quien por derecho de primogenitura le pertenecía, es decir, al príncipe Carlos. En ese momento, llorando amargamente, el Rey Fernando decidió otorgar un nuevo testamento… Pero aún quedaba por decidir quién ejercería el poder hasta la llegada del Príncipe a nuestras tierras. En Aragón, se nombraba al arzobispo de Zaragoza, don Alonso de Aragón, hijo natural del Rey, y, en Castilla, el cardenal Cisneros fue el elegido.

Facsímil del Testamento del Rey Fernando el Católico.
Firmas del Rey y de los testigos.
El documento original está custodiado por la Casa de Alba.

Tras mucha urgencia, el testamento estuvo listo y fue firmado en el atardecer del 22 de enero de 1516 y, a las pocas horas, en la madrugada del 23, el Rey Fernando falleció.”

Por tanto, la firma de este importante documento resultó ser una pieza clave en la cimentación de lo que hoy es el Estado Español. Es un hecho que debemos conocer para así valorarlo en su justa medida.

Guadalupe Rodríguez Cerezo