martes, 17 de octubre de 2017

MADRIGALEJO Y EL RÍO RUECAS


Aunque en la actualidad veamos al río Ruecas como un elemento más de nuestro paisaje y lo contemplemos con la añoranza de una belleza pasada que ya no tiene, es justo reivindicar la importancia que tuvo durante siglos y siglos para los vecinos de nuestro pueblo.


Sin duda, el emplazamiento de Madrigalejo está determinado por el río Ruecas. Cuando una comunidad buscaba el lugar idóneo donde establecerse, el primer factor que tenía en cuenta era la cercanía del agua. Nuestros antepasados eligieron este punto concreto, primero, porque estaba situado a la vera de un río, el Ruecas, estableciendo sus viviendas sobre unos pequeños montículos para que permanecieran a salvo de sus riadas, y además, tuvieron en cuenta que pudieran atravesarlo cómodamente a través de un anchuroso vado, que hoy ha desparecido. Y en el vado, colocaron las pasaderas: una serie de grandes piedras dispuestas en hilera, por donde se cruzaba el río dando trancos de una a otra, sin necesidad de mojarse. Unas pasaderas que también han desaparecido.


Hasta no hace mucho tiempo, la vida de los vecinos de Madrigalejo giraba en torno al Ruecas. Desde siempre, el río fue el gran abastecedor de agua para el vecindario. Aunque se contaba para el suministro humano con las fuentes de la Carizosa, de los Grifos y, la más reciente, de la República, las aguas del Ruecas eran generalmente de uso doméstico y potable, a excepción de las épocas de las grandes crecidas, en las que el agua bajaba embarrada, de color chocolate, y en la estación estival, cuando el agua dejaba de correr y se estancaba.



Si el tiempo lo permitía, un día a la semana, las mujeres se pasaban el día en el río haciendo la colada. Útiles imprescindibles para la tarea eran el cesto de mimbre, el batidero de madera y el jabón casero. Conforme iban lavando, tendían al verde la ropa enjabonada (método tradicional para quitar las manchas y blanquear la ropa) para después aclarar y tender. Mientras lavaban, tenían puestos los esqueros; con ellos atrapaban los peces que, al llegar a casa, cocinaban para la cena. 


El río Ruecas también constituía el medio de vida para varias familias que se dedicaban a la pesca. Sus finas aguas que bajan de las Villuercas eran garantía de pescado de muy buena calidad y, además, había mucha abundancia de peces. La tarraya, el trasmallo, el esquero, el garlito, incluso, la caña, eran los medios que utilizaban para hacer su trabajo. Los pescadores o peceros se conocían palmo a palmo todo el río, cada una de sus tablas: la tabla Caballona, la del Estrecho, de Los Tuertos, de la Opea o de la Jopea, de los Pinos, de la Campana, de la Musena… En estas tablas pasaban el día los patos caseros, los cuales, al llegar el atardecer, regresaban todos en fila, sin despistarse ninguno, cada uno a sus casas de procedencia, sin nadie que los guiara.

En su ribera, los hortelanos cultivaban sus huertos y sus huertas, de donde se abastecían de hortalizas (lechugas, cebollas, ajos, berenjenas, tomates, pimientos, berzas, rábanos…) y de frutos de las arboledas (ciruelas, granadas, naranjas, higos y brevas, membrillos…), regados por el agua sacada de las norias. También eran las aguas del río Ruecas las que movían las grandes piedras de los molinos harineros: el molino de Arriba con más de ocho siglos de antigüedad y actualmente en ruinas, y el molino de Abajo, construido en el siglo XVIII y totalmente desaparecido desde finales del pasado siglo. 


¿Y cómo no iba a servir el río también de asueto y esparcimiento? Sus tablas era el lugar de baño en las calurosas tardes de verano… los más habilidosos se entretenían en coger peces “a cueva”… ¡Cuántas merendillas no se habrán comido en sus orillas…!¡Cuántas caídas en los palos de la risa!¡Cuántos frites en los Pinos!...  Pero también, ¡Cómo se asustaba a los más pequeños con que, si no se portaban bien, venía el pez mulo de la Tabla Caballona…!


Y viendo la situación actual del Ruecas a su paso por Madrigalejo, seguro que los que conocimos el río en sus buenos tiempos lo añoramos. AÑORAMOS sus aguas cristalinas, tan limpias; el royal y el verde, uno a cada lado del río en la zona de las pasaderas; las tablas, alguna con pez mulo incluido...


Demos un paso más: SOÑEMOS. Soñemos en recuperar de él lo que podamos. Soñemos vivamente porque, a veces, los sueños se cumplen…y HAGAMOS. Hagamos lo que esté a nuestro alcance para presionar a quien proceda  para que se acometa, de una vez por todas, la recuperación del río Ruecas. Estamos convencidos de que se puede.

Asociación Cultural Fernando el Católico.

Las fotografías que aparecen han sido cedidas por Inmaculada Ruiz del Árbol, Antonia Loro Carranza y familia Rodríguez Cerezo. 

martes, 3 de octubre de 2017

MARCHA SOLIDARIA CONTRA EL CÁNCER DE MAMA

19 de octubre de 2014


Se acerca el Día Internacional dedicado al “Cáncer de Mama” y, como cada 19 de octubre, este año también saldremos a la calle con nuestros pañuelos rosas para mostrar nuestro apoyo a las personas que han sufrido,  sufren y sufrirán esta enfermedad. Yo soy una de ellas.

           Por ello, en 2014, fui la encargada de redactar y leer el manifiesto en la III Marcha Solidaria contra el Cáncer de Mama, que celebramos en Madrigalejo. Comparto a continuación las palabras que, aquel 19 de octubre de 2014, dirigí a los presentes:

19 de octubre de 2013


“El 19 de octubre de 2012 se celebró aquí, en Madrigalejo, La primera Marcha Solidaria contra el Cáncer de Mama. Aquí estuve como uno más, consciente de que este tipo de iniciativas es una gran ayuda para sensibilizarnos de la importancia que tiene la detección precoz del cáncer de mama, y en solidaridad con todas las mujeres que habían sufrido en sus propias carnes esta cruel enfermedad. Recuerdo perfectamente aquel día.  Iba de las últimas en la marcha que discurrió por diversas calles del pueblo. También recuerdo cómo me conmovieron, lo mismo que a todos los presentes, las palabras de Mª José, mujer valiente que con gran coraje ha superado la enfermedad.

Y aunque de vez en cuando nos planteamos que nos puede tocar a cualquiera, no podía imaginar que lo tuviera tan cerca… Cuatro meses después, el 19 de febrero de 2013, me diagnosticaron cáncer de mama.


En ese momento, el mundo se nos cayó encima. Y digo se nos cayó porque, a mi lado, estaban los que me querían. Estaba mi marido, que lo sufrió conmigo y sufrió conmigo; estaban mis hijos, mi familia, mis amigos… En esas circunstancias se piensa en todo y de todo. Pero sobre todo se piensa en las personas más cercanas, especialmente en nuestros hijos. Y es que ¡la palabra cáncer es tan terrorífica…! 

19 de octubre de 2013


Pero hoy estamos aquí para hablar de esperanza. De esperanza porque hay tratamientos que están curando el cáncer de mama; son tratamientos duros y agresivos, pero que curan. De esperanza porque tenemos la suerte de disponer de un personal sanitario que si grande es su profesionalidad, grande es también su humanidad. De esperanza porque contamos con unas campañas de detección precoz del cáncer de mama que contribuyen a que se pongan los medios antes de que esté demasiado avanzada la enfermedad. De esperanza porque hoy día las mujeres estamos alertas y, ante el menor indicio, nos ponemos en manos de los médicos. Y de esperanza porque la sociedad está sensibilizada con este mal y buena muestra de ello son los diversos actos que se celebran contra esta lacra, esta marcha solidaria y nuestras aportaciones para que se siga investigando en alcanzar mejores tratamientos.

También hoy es un día de homenajes. Homenaje a todas las mujeres que han sufrido, sufren y sufrirán esta enfermedad. Homenaje a tanta mujer luchadora. Homenaje a todas y cada una de esas mujeres que, aunque lucharon con todas sus fuerzas, no pudieron vencer en tan dura lid. Homenaje a esas mujeres valientes y luchadoras que han logrado superar la enfermedad y han sido un ejemplo y esperanza para las que hemos venido detrás. Homenaje para las mujeres que en estos momentos están en tratamiento: todo nuestro apoyo y nuestra fuerza para ellas. Y también homenaje a los familiares y cuidadores, a los más cercanos a estos enfermos, por su cariño, por estar ahí, por su apoyo incondicional, por sufrir con ellos… 

19 de octubre de 2014

No quisiera terminar estas palabras sin tener un recuerdo especial para todos los enfermos de cáncer, de cualquier tipo: que luchen con todas sus fuerzas, que estén llenos de esperanza, que tengan gente que les quiera a su lado, que se dejen querer y, sobre todo, que vivan, que la enfermedad también es vida… Si sois creyentes, rezad por ellos, porque también necesitan la fuerza de la oración.

Y no me queda más que dar las gracias a la Asamblea Local de la Asociación Española Contra el Cáncer, organizadora de este evento, al Ayuntamiento de Madrigalejo por involucrarse en esta causa y  a todos los presentes por habernos acompañado en esta marcha solidaria.”

Guadalupe Rodríguez Cerezo.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

MILAGRO EN LAS ERAS


Las relaciones entre la Iglesia de Guadalupe y Madrigalejo comenzaron en época muy temprana. La primera propiedad de la dicha Iglesia en nuestro pueblo está documentada en 1349, cuarenta años antes de que se convirtiera  en Monasterio[1] con la llegada de los PP Jerónimos. También existe constancia documental de que, en 1360, la Iglesia de Guadalupe tenía en propiedad, en Madrigalejo, tres casas linderas unas con otras, que fueron el germen de la Casa de Santa María[2]. La fuente de estas afirmaciones la tenemos en  los documentos donados por la familia “Esteban Rodríguez” al Ayuntamiento de Madrigalejo y que antes de la Desamortización estaban en el archivo  del  Real Monasterio de Guadalupe:

“Las casas de Madrigalexo que se dice de Santa María porque eran del Santuario antes que huviese monasterio y que se dieron a este por los clérigos. Es dote de la Iglesia”[3].



Y es que la falta de terrenos cultivables para cereal en Guadalupe, debido a la orografía y a la escasa profundidad de su suelo, hizo que pronto pusieran los ojos en Valdepalacios y en las fértiles tierras de Madrigalejo[4], donde, con el tiempo, se hicieron con los mejores predios cerealísticos, junto con dehesas, olivares y viñedos. Además, también elaboraban aquí la producción obtenida, ya que contaba el Monasterio con un molino harinero a la vera del Ruecas (el molino de arriba), con bodega para vino y prensa de aceite. Por tanto, toda la producción obtenida de la explotación de estas propiedades en Madrigalejo era de vital importancia para el mantenimiento del Monasterio, del personal que trabajaba para él, de un orfanato y de, al menos, cinco hospitales[5], además de la asistencia a los peregrinos. 

Para administrar esta importante hacienda, habían construido la Casa de Santa María en la segunda mitad del siglo XIV, un edificio de especial significación histórica por haber fallecido en ella el Rey Fernando el Católico, el 23 de enero de 1516. 



En este contexto hay que situar el hecho que nos relata el padre Fray Francisco de San Joseph[6] y que sucedió en las eras de Madrigalejo allá por los años 20 del siglo XVIII.

Debía ser finales de agosto o principios de septiembre, en fechas cercanas a la celebración de la fiesta de la Virgen de Guadalupe, cuando finalizaba la labor de la trilla en las eras, pues nos dice Fray Francisco de San Joseph que había veintidós montones de trigo limpio, de unas cien fanegas cada uno, listos para ser conducidos al granero. Como cada fanega de trigo equivale a 43, 247 Kg, la cantidad de trigo que debía estar expuesto en las eras correspondería aproximadamente a unos 95.000 Kg.

Es esta una época del año en la que, a menudo, en la Península Ibérica, se producen “gotas frías” (lo que últimamente se llama en Meteorología DANA), que generan fuertes tormentas. Y así debió suceder, pues nos dice que, en la noche del día que aguardaban para cargar los carros y las caballerías, se “levantó una tormenta de agua, relámpagos y truenos tan espantosa, que obligó a los mozos a dejar las eras y retirarse horrorizados al caserío”.

El religioso encargado de la recogida, viendo la gran pérdida que supondría para la economía del Monasterio que se echara a perder la cosecha de todo un año, se encomendó a  Nuestra Señora de Guadalupe, clamándole “con las mayores ansias”.

“Por la mañana, cuando volvieron los mozos a ver el daño”, que suponían que iba  a ser considerable, se encontraron, “¡Oh maravilla de Dios!”, que, en todo el contorno donde estaban los montones de grano, no había caído una gota y el trigo estaba totalmente seco, mientras que todo el campo circundante estaba encharcado.

Y termina diciendo Fray Francisco de San Joseph que “con estas y semejantes maravillas da a entender la Madre de Dios el cuidado que tiene de su Casa.”

Recordemos este hecho maravilloso en el día de Nuestra Señora de Guadalupe para honrarla como se merece y para reforzar nuestra confianza en ella. ¡Patrona de Extremadura, ruega por nosotros!


Guadalupe Rodríguez Cerezo.




[1]L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas. Tecnigraf Editores. Badajoz. 2008. Pág. 354.
[2]Ibidem. Pág. 192.
[3] Corresponde a una declaración jurada de quien fuera Prior del Monasterio de Guadalupe, Fr. Francisco de Granada, a D. Francisco Jerónimo Baena, comisionado real en el obispado de Plasencia, según lo dispuesto en la Real Cédula del 15 de abril de 1805. Nuestro agradecimiento a Doña Pastora Jacoba Pilar Rodríguez Moreno y a su hijo, D. Jesús Esteban Rodríguez, por la donación de estos documentos tan especiales para Madrigalejo.
[4]L. RODRÍGUEZ AMORES. Crónicas Lugareñas.. Op. cit, pág. 353 y 354.
[5] Ibidem, pág. 351.
[6] Fr. Francisco  DE S. JOSEPH, en su libro titulado: Historia  Universal  de  la  primitiva, y  milagrosa  imagen  de  Ntra. Señora  de  Guadalupe… y editado en Madrid en 1743. Edición  facsímil: historias  de  Santa  María  de  Guadalupe  y  Piedra  Escrita. Fondo  cultural  Valeria, Madrid, 2000. Pág. 124.

jueves, 3 de agosto de 2017

ESPÍA MI BOLSO, de SILVIA GALLEGO



Silvia Gallego es natural de Madrigalejo, nacida en 1980. Cuando tenía 8 años, se trasladó a Miajadas con su familia, donde continuó sus estudios en el colegio Sagrado Corazón. Estudió Filología Hispánica en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Extremadura, en Cáceres. Es doctora y profesora de Lengua y Literatura. Y además, Silvia es poeta.


Su primer libro de poemas, Espía mi bolso, lo publicó en 2013, en la editorial Cuadernos del Laberinto. Yo tuve el privilegio de acompañarla cuando presentó este libro en Madrigalejo, en el mes de agosto del mismo año. Las ideas que me sugirió su lectura y que compartí en aquel entrañable acto es lo que expongo a continuación, acompañado de algunas fotografías del evento. 


ESPÍA MI BOLSO.

" No soy ninguna especialista en Literatura ni en crítica literaria; así es que, lo que voy a decir sobre Espía mi bolso es lo que yo he sentido cuando lo iba leyendo y mascando, lentamente, porque la poesía hay que leerla lentamente, hay que rumiarla para sacar todo el jugo que se pueda de ella.

Dice Luis Alberto de Cuenca, en el prólogo, que “Espía mi bolso es una auténtica delicia”. Estoy completamente de acuerdo. Ya dije al comenzar que he disfrutado leyendo y releyendo sus poemas.

El título es tan sugerente que me atrapó desde el principio, por la conjunción del uso del verbo espiar en imperativo con algo tan personal y femenino como el bolso de una mujer. Es decir, ese dar permiso para curiosear en su bolso es algo así como incitar a escudriñar en su propia esencia, a hurgar en su ser. Pero no lo pone nada fácil.

Como preludio, su primer poema, “El contrincante”, es una invitación a entrar en su juego, en el juego del amor.


En este bolso de Silvia encontramos OBJETOS, EMOCIONES EN MP8, ZIP DE LETRAS, LECTURA EN EL IPAD Y BLOC DE NOTAS, partes en las que divide el poemario y que, en realidad, nos dejan adivinar cada una de las facetas de su ser ella misma.

Toda su esencia de mujer, su feminidad, está en estos OBJETOS. Unos objetos que titulan cada uno de los poemas (lápiz de labios, lipstick, espejo con-vexo, cámara de fotos, bagatelas, reloj o doble fondo). Son poemas cortos, en los que, con gran sensibilidad, nos lleva al mundo del erotismo, del deseo y también del desencuentro.

Con un lenguaje encriptado en la jerga de las nuevas tecnologías, utilizando con maestría el doble sentido de las palabras, nos sorprende en  los poemas de EMOCIONES EN MP8; en donde nos sumerge, de nuevo, en la relación de pareja y de la pasión, con títulos tan alejados aparentemente de las emociones como “pantallas”, “@”, “anuncios en prensa digital” o “whatsapps”.  

 Su ser como profesora de Lengua irrumpe en ZIP DE LETRAS. “Gramática”, “adverbios”, “repaso morfológico”, “análisis sintáctico”, así como “llueven verbos”, son epígrafes que toma como excusa para introducirnos en sus sentimientos, en su mundo erótico e, incluso, en la descripción de su forma de ser.


El mundo literario es el protagonista de LECTURAS EN EL IPAD. Tras una crítica al autor ególatra, hace un homenaje a la literatura y al cine erótico, haciendo mención desde lo más remoto como Safo, el Cantar de los Cantares o Catulo a lo más cercano como Lolita, Lulú, Malena o la Mujer de Rojo. Y hace algo tan arriesgado como juntar el “Diálogo entre Venus y Príapo”, de Rafael Alberti, con un verso del salmo 50. Como arriesgado también es utilizar versos de otros poetas (de Julio Cortázar o de Javier Egea) para componer los suyos propios. En otros poemas, emplea entrantes con versos de Gioconda Belli y Luis Pastor. Y, hablando de Literatura, no podía faltar la dedicación a D. Quijote.

 En BLOC DE NOTAS, encontramos poemas muy breves, la mayoría; como las notas que se escriben en los post-it (por cierto, así se llama uno de esos poemas). En ellos encontramos amor, intimidad, pasión, erotismo, nostalgia, enamoramiento, dolor, distancia…

Y, a modo de epílogo, CIERRE DE CREMALLERA, poema dedicado al lector, a quien le confiesa:
Te presté mi bolso
-en un descuido casi-
y entre sugerencias,
jugué a desnudarme…


Podría seguir hablando mucho más de Espía mi bolso, porque a cada palabra, cada verso, cada poema puede sacársele mucho jugo. No quiero cansaros, que hemos venido a que Silvia nos muestre estos bellos poemas, como ella los ha dado a luz.  Pero no me gustaría despedirme sin decir varias cosa que me han llamado la atención:

 Como buena filóloga, nos asombra con el uso del lenguaje: juega con las palabras y se divierte con ellas, las utiliza en todos sus matices o las emplea con un significado distinto al que tienen e, incluso, utiliza palabras inventadas, jugando con los lexemas. Ello da lugar a que tengamos la sensación de movernos en un mundo enigmático, a pesar de su aparente sencillez.

La suya es una poesía audaz, joven, que utiliza un lenguaje muy actual, reflejo del mundo de hoy, de la inmediatez; el momento presente es el que cuenta.

Y, por último, se me ocurre llamarla una poesía visual, en donde la posición de los versos, de las palabras y de las letras en el folio está muy estudiada y cuidada, dando importancia también a los espacios, a las mayúsculas y minúsculas,  a los signos ortográficos y a la cursiva. "


Dedicada esta entrada a Silvia, con todo cariño.

Guadalupe Rodríguez Cerezo.

martes, 4 de julio de 2017

EL TAMBORILERO.



Voy a hablar de un cuento, un cuento que escuchaba de labios de mi padre o de mi madre, con mucha frecuencia, cuando en el campo nos sentábamos alrededor de la lumbre, en las frías noches de invierno, cuando la ausencia de televisión, y por supuesto de los nuevos dispositivos electrónicos de última generación, obligaba (en el buen sentido de la palabra) a gozar de largas veladas familiares, para entretenimiento de los pequeños y también de los mayores. Sin embargo, este cuento, hoy en día, no estaría bien visto para ser contado, porque sería señalado, en varios sentidos, como contraproducente para la sensibilidad infantil y políticamente incorrecto. 

Es un cuento local, porque la acción se desarrolla en nuestros campos, por caminos que en otros tiempos estuvieron bien transitados. Teniendo en cuenta que cada contador de cuentos los hace suyos, cuando utiliza más o menos palabras o se recrea en unas partes más que en otras o hace hincapié en unos aspectos más que en otros, y que hay tantas versiones como cuentistas, recojo a continuación una versión algo sucinta, que aparece en Crónicas Lugareñas. Madrigalejo[1]

“Por la finca de la Mata Budiona, cruza una senda, hoy en su mayor parte borrada, que se llama “Carril del Tamborilero” desde que sucedieron los hechos que vamos a relatar:

Se cuenta que un mozalbete salió una tarde de Villanueva con la intención de ir a Guadalupe porque se aproximaban las fiestas en honor a la Virgen. El muchacho llevaba su tambor, con el que esperaba, además de lucir sus habilidades musicales, sacar una buena soldada entre el gentío que se congregaba para celebrar las fiestas. Marchaba a pie, sin más hatillo que su tamboril en bandolera. Quizás salió con algo o mucho retraso y no encontró a nadie con quien unirse para realizar el recorrido. Sintió que era una contrariedad, porque un largo camino se hace más corto y llevadero en compañía, mientras que una andadura en soledad, solo contribuye a pensamientos de malos presagios.

Quería haber hecho noche en Madrigalejo, pero, antes de lo esperado, llega la hora entre dos luces, con ese velo de tristeza que se extiende en los atardeceres, cuando los sutiles lamentos de las cornejas y la machaconería posesiva de los mochuelos anuncian que la noche se echa encima sin remedio. Y la noche le pilla al pobre caminante en medio de aquel tenebroso jaral de la Matilla y de la Mata Budiona.

En algún momento, el tamborilero se desorienta y, con las vacilaciones propias de las circunstancias, extravía el rumbo, encontrándose perdido en un terreno que desconoce. No sabemos si pidió auxilio en tan angustiosa situación, y si lo hizo, nadie acudió a sus voces para socorrerlo. Sólo le respondieron los aullidos de las alimañas del monte, que pronto se hicieron presentes y le acorralaron envalentonadas, como tienen por costumbre si notan el miedo en la posible víctima…

Algunos días después, junto al tronco de una corpulenta encina, unos cabreros encontraron un tambor, y a su vera, los pies de una persona dentro de sus zapatos. Fue lo único que los lobos respetaron. Y una cruz grabada a golpe de hacha sobre aquella encina, que hasta hace poco tiempo podían verse sus repulgos, es el testimonio que manos campesinas dejaron de recuerdo de tan sobrecogedor suceso.

Hay varios aspectos que pueden ser comentados sobre este cuento. En primer lugar, que está bien localizado en el espacio. Se desarrolla en la finca la Mata Budiona, por donde cruza el camino de Rena, senda muy transitada por los peregrinos que, desde el oeste, se acercaban hacia Guadalupe. Y en el tiempo, entre dos luces, y en los días previos a las fiestas en honor a la Virgen, es decir, a principios de septiembre. Son datos que los niños, a los que va dirigido, tienen que saber para que la historia sea más creíble.

Porque de eso es de lo que se trata, de que sea creíble. Pues esta historia debió surgir en esa misma dehesa, quizá en alguno de los chozos que habitaba la familia del pastor que cuidaba el rebaño en la majada. Alrededor de la lumbre, cuando en el silencio de la noche, con el crepitar de las llamas, se escuchaban aumentados los sonidos de los más variados animales nocturnos. En este sugestivo ambiente, los padres o los abuelos aprovechaban, con esta e historias parecidas, para hacer ver al niño los peligros que puede acarrear el alejarse de la majada, de la zona conocida, y sobre todo, en el anochecer, cuando está a punto de caer la noche.

La referencia al lobo en aquel contexto era inevitable. Era el enemigo a batir. Era el animal temible que diezmaba las ovejas. El pastor tenía que estar vigilante para que no se perdiera ningún cordero, para que no mermara el rebaño. Por ello, el lobo era el “ogro” que más a manos se tenía para sembrar el respeto entre los más pequeños.

Y a la mañana siguiente, o cuando se estuviera de vagar, se podía llevar al niño para mostrarle la encina marcada con la cruz, para aumentar más la certeza y conseguir lo que se pretendía, que no era otra cosa que sembrar el respeto al entorno, para que no se alejaran solos y evitar que pudieran perderse. Porque no era extraño encontrar, en el entorno, alguna “encina cruzada”, que así se llamaba a las encinas señaladas en el tronco, con una cruz realizada con el hacha (que el tiempo convertía en una cruz en repulgo), y que servían de mojones, para indicar por dónde iba la linde de una finca.

Este cuento ha ido pasando de padres a hijos, de abuelos a nietos, de generación en generación, por lo que forma parte de nuestro patrimonio inmaterial.

Guadalupe Rodríguez Cerezo.




[1] L.RODRÍGUEZ AMORES: Crónicas Lugareñas. Madrigalejo. Pág. 415. Tecnigraf. S.A. Badajoz. 2008

lunes, 5 de junio de 2017

EL CAMPO MUNICIPAL "FERNANDO V" DE MADRIGALEJO CUMPLE 60 AÑOS


Sí, el Campo municipal Fernando V ha cumplido 60 años y goza de muy buena salud. Como lugar emblemático del pueblo, merece que le cantemos “cumpleaños feliz” a nuestra manera.
No hay duda de que el fútbol ya estaba popularizado en nuestra localidad desde hacía tiempo. No hacía falta una equipación, ni botas de tacos, ni balón de reglamento para que un grupo de muchachos se fuera a la era, formaran dos equipos y, con una pelota, se pusieran a jugar al fútbol. Y la construcción del Campo de Deportes se sumó a una serie de iniciativas destinadas a que Madrigalejo entrara en la modernidad allá por la década de los 50 y 60 del siglo pasado: el ensanche urbano, el grupo escolar, las casas de los maestros, el mercado de abastos, la acometida de aguas, la piscina municipal, etc.


En el semanario de información general Cáceres, del día 10 de junio de 1957, se publicó un amplio reportaje sobre Madrigalejo escrito por el corresponsal del periódico en nuestra localidad, D. Mario Salas de la Cámara, que por entonces ejercía de maestro nacional en Madrigalejo y que sus alumnos recordarán. Una de las noticias protagonistas de aquel reportaje fue la inauguración del Campo de Deportes, de donde están sacados algunos de los datos que se exponen a continuación.

La justificación se presenta claramente: “El Ayuntamiento pone a disposición de la juventud local una realidad suspirada por muchos pueblos, e imprescindible para la formación integral del joven: Un hermoso campo de deportes dotado con lo imprescindible para que el muchacho busque, en la expansión del juego deportivo, un complemento utilísimo de su formación física”,  que habría de añadirse a la “formación cultural y espiritual de la juventud”. Dice también la noticia que el campo de deportes se cedía “al Frente de Juventudes, para una utilización adecuada y suficiente”.

El campo de deportes se construyó a la entrada del pueblo, en el lugar conocido por “El Coto”, sobre terrenos cedidos por el Municipio. El presupuesto fue de 125.000 pesetas (unos 750 €), para un cerramiento de fábrica de 126 m. por 81m. Comenzó a construirse en febrero de 1956 y, en poco más de un año, se inauguró.


En los primeros días de junio de 1957, tuvo lugar la gran inauguración del Campo de Deportes “Fernando V”. Para la ocasión, acudieron importantes autoridades, encabezadas por el Gobernador Civil de Cáceres, D. Licinio de la Fuente. (Licinio de la Fuente fue una de las grandes personalidades de la segunda mitad del S. XX en España. Llegó a ser Ministro de Trabajo y Vicepresidente del Gobierno (1974-1975), fue considerado uno de los “siete magníficos”, fundó el Partido Democracia Social, que después se integró en Alianza Popular, y fue parlamentario en la primera legislatura constituyente.)
Sin duda, y a la vista está, su construcción fue una decisión con una gran visión de futuro, que estuvo y está ligado al equipo local de fútbol, el PLUS ULTRA de Madrigalejo, alma y la razón de ser de este campo. Por él están pasando las distintas generaciones de chavales, jugando con ilusión a su deporte favorito, entrenando, conviviendo y compitiendo por sus colores, eso sí, unas veces con más fortuna que otras. También fue protagonista el municipal “Fernando V” de una desgraciada noticia, como fue la muerte súbita de uno sus jugadores en un partido de competición. De aquello hace ya unos cuarenta años. Pero la historia del Plus Ultra merece una atención aparte.
Y además de las competiciones ligueras del Plus Ultra, en el campo de fútbol se van sucediendo diversas actividades, no sólo deportivas, sino también lúdicas, solidarias y culturales. Cada año, en nuestras fiestas patronales de San Juan, allí se homenajea, en el Memorial Juanese, a tres de nuestros jóvenes que fallecieron en accidente de tráfico. También se realizan convivencias entre las distintas categorías de jugadores, infantiles y juveniles. Se celebran partidos solidarios de Solteras contra Casadas, como en tiempos era Rubias contra Morenas. Se realizan exhibiciones de zumba. Y hasta fue escenario para una obra de teatro sobre el Rey Fernando el Católico…





En definitiva, el Campo Municipal Fernando V de Madrigalejo es uno de los puntos de mayor interés de nuestra localidad y forma parte de nuestra vida en común. ¡Muchas felicidades! Y que cumpla muchos más.  

lunes, 8 de mayo de 2017

DE GUADALUPE Y DE FÁTIMA.




Desde la Edad Media, el Santuario y Monasterio de Guadalupe fue un importante centro de peregrinación donde acudían romeros desde lugares más o menos cercanos del reino de Castilla y procedentes de otros reinos, como Aragón, Murcia o Portugal. Acudían hasta las Villuercas en acción de gracias por algún favor conseguido al encomendarse a la Virgen de Guadalupe o para implorarle algún favor especial. Estos flujos de peregrinos resultaron ser muy enriquecedores para los pueblos por donde discurrían, porque iban cargados de novedades, de noticias, de cultura, etc., que iban dejando y tomando en aquellos lugares por los que pasaban.
En Portugal existió, desde muy pronto, una gran devoción a la Virgen de Guadalupe, comenzando por sus “Serenísimos Reyes”, quienes mostraron una gran devoción hacia ella y le concedieron singulares privilegios[1]. Algunos reyes de Portugal ofrecieron su Corona a Nuestra Señora de Guadalupe y pidieron su intervención para que fuese acertado el gobierno de su reinado. Tal es el caso de D. Alonso V, D. Juan II, D. Manuel, D. Juan III y D. Sebastián[2].
Precisamente el rey D. Sebastián de Portugal peregrinó hasta el Monasterio de Guadalupe con un gran séquito en las Navidades de 1576. Allí le esperaba su tío, el rey Felipe II de España. Joaquín Cepeda escribió unos romances exaltando aquel viaje, de donde entresacamos los siguientes versos[3]:
…la riqueza de Castilla
bien se los yua mostrando,
en estas cosas y otras
a Talauera han llegado
donde el martes en la noche
auía el rey reposado
y el miércoles allá en Mérida
sería mui bien festejado,
el jueves en Medellín
a de ser agasajado
y en Madrigalejo el viernes
será el rey aposentado,
luego el sábado a las dos
a Guadalupe ha llegado
a donde el gran Rey Phelipe
tres días le está aguardando.

Y en otros versos vuelve a decir:

…también en Madrigalejo
donde el viernes ha llegado
se hizo un recibimiento
como ha rey tan señalado.

El rey D. Sebastián pernoctó, tanto a la ida como a la vuelta, en la Casa de Santa María de Madrigalejo, en el mismo lugar donde, en 1516, su tatarabuelo, el rey Fernando el Católico, había fallecido[4].

               Y es que el camino que desde Lisboa se dirigía hacia Guadalupe, pasaba tangente a la Casa de Santa María. Por tanto, durante siglos, los vecinos del lugar de Madrigalejo tuvieron contacto continuo con numerosos peregrinos que, desde el reino de Portugal, se acercaban ante la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, siendo receptores y emisores de todo tipo de influencias.

Tras los acontecimientos ocurridos en Fátima en 1917, se va a iniciar un flujo religioso en sentido contrario al ocurrido en siglos anteriores. El 13 de mayo de ese año la Madre de Dios se apareció a tres niños (Jacinta, Francisco y Lucia), que se encontraban cuidando ganado en el campo. A través de la inocencia y sencillez de los pastorcillos, la Virgen María hacía una llamada a la conversión, a la oración y al sacrificio. El mensaje de Fátima de propagó rápidamente por todo el mundo y, hoy en día, más de cien años después, el Santuario de Fátima se ha convertido en uno de los grandes centros de peregrinación de la cristiandad.



La devoción a la Virgen de Fátima se extendió muy pronto por Extremadura y no tardó en viajar la imagen de la Virgen Peregrina de Fátima por el territorio extremeño[5]. Por ello, ya desde 1950, la Virgen María, en su advocación de Fátima, podía ser venerada también en la parroquia de San Juan Bautista de Madrigalejo. Su imagen había sido donada al templo por Ana Cerezo Fortuna y Lorenzo Rodríguez Amores con motivo de su matrimonio. 




Y como desde mucho tiempo atrás el Monasterio de Guadalupe fue y sigue siendo un importante centro de peregrinación al que acudían y acuden fieles portugueses, hoy y en el pasado reciente, también desde nuestras tierras, acudimos a Portugal como peregrinos para rezar ante Nuestra Señora de Fátima. La primera peregrinación de la que tenemos referencias organizada por la Parroquia de Madrigalejo tuvo lugar en 1959, siendo el cura párroco D. José Blanco Gallego. De esta peregrinación disponemos de documentación gráfica. 


También, ante las puertas del Monasterio de Guadalupe podemos mostrar en fotografía la peregrinación de un grupo de fieles de Madrigalejo acompañados de D. José Blanco, sin duda una de las primeras que se organizaron en autocar. En la actualidad, seguimos peregrinando hasta Guadalupe con los medios de locomoción que nos ofrece el progreso. Aunque también es verdad que, cada año, un buen número de peregrinos siguen haciendo el camino a pie para postrarse ante la Morenita.


Quizás porque tuviésemos tan cerquita el Monasterio, en nuestra Parroquia de Madrigalejo no había ninguna imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Por ello, siendo párroco D. Julián Sánchez López, se realizó una colecta entre los fieles para que nuestro templo tuviera una imagen de la Patrona de Extremadura. La imagen fue bendecida por el Obispo D. Carlos López el día 21 de junio de 1994.

Algunas décadas antes, en Madrigalejo había estado la imagen de la Virgen Peregrina de Guadalupe que Extremadura regaló al Santuario del Tepeyac. Fue durante las conmemoraciones del V Centenario del Nacimiento de los Reyes Católicos. La imagen de la Virgen de Guadalupe presidió todos los actos que se celebraron en nuestra localidad en la efeméride del 436 aniversario del fallecimiento del Rey Fernando, el 23 de enero de 1952, tanto los religiosos como los civiles, en la iglesia y en el exterior de la Casa de Santa María. Nos cuenta D. Ubaldo Rubio Calzón, en su crónica sobre aquellos eventos, que el Alcalde, D. Francisco Gómez Lozano de Sosa, al terminar, colocó una cinta a la imagen que decía: “En Madrigalejo, despide Extremadura a la Virgen de Guadalupe para el Tepeyac”, junto con una bolsita que contenía tierra de nuestros campos, para que se uniera a la de otras localidades que habían tenido su protagonismo en el descubrimiento y colonización de América. Desde aquí la Virgen Peregrina de Guadalupe fue llevada a Toledo antes de que partiera para Méjico.[6] Aunque esta imagen nunca llegó al Tepeyac, pero esa es otra historia.



Solo queda dedicar estas líneas a la Madre de Dios, en su advocación de Guadalupe y de Fátima, y pedirle que siempre nos proteja.

(Fotografías proporcionadas por: familia Moreno Hortet, Casi Tapia, familia Rodríguez Cerezo, Inmaculada Ruíz del Árbol, Toni Loro y Cati Vicente).


Guadalupe Rodríguez Cerezo.





[1] Fr. Francisco de SAN JOSÉ: Historia universal de la primitiva y milagrosa imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Año de 1743.  Capítulo XIX, nº 4.
[2] Ibidem, Capítulo XIX, nº 8.
[3] L. RODRÍGUEZ AMORES: Crónicas Lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A. Badajoz. 2008. Págs. 259,260, 261.
[4] Ibidem.
[5] GEROMÍN DE GUADALUPE: “La Virgen de Fátima peregrina por los campos extremeños”. Diario HOY. 1949. En: cronicasdetalavera.blospot.com.es/2007/12/la-peregrinacin-de-la-virgen-de-ftima.html
[6] U. RUBIO CALZÓN: “Efemérides memorables. 23 de enero de 1516-23 de enero de 1952”. Revista del Monasterio de Guadalupe. Año XXXV. Extraordinario. Junio-Agosto. Número 434-436. 1952. Págs. 72, 73 y 74.